Rajoy intenta recuperar la iniciativa al reunirse con Sánchez y Rivera

El presidente en funciones trata de evitar que cale el mensaje de que no hace nada porque prefiere ir a nuevas elecciones

El ofrecimiento del Rey a Pedro Sánchez para presentarse a la investidura dejó a Mariano Rajoy fuera de juego y empezó a generar cierto nerviosismo en su partido. Para tratar de recuperar la iniciativa tras semanas de parálisis, Rajoy llena ahora su agenda con sendos encuentros esta semana con Sánchez y Albert Rivera. Los populares insisten en que “ni el Gobierno ni el PP están en funciones” y este lunes aseguraron que Rajoy llamó dos veces (sin respuesta) al líder socialista y que este canceló a última hora un encuentro previsto para el 18 de enero. El último fue en La Moncloa y el próximo será en el Congreso.

El presidente en funciones trata de evitar que cale el mensaje de que no hace nada porque prefiere ir a nuevas elecciones, un escenario donde, según las encuestas y como recordó este lunes el portavoz del partido, Pablo Casado, el PP volvería a ser el más votado, aunque quedaría aún lejos de la mayoría absoluta. Rajoy ya no tiene la agenda tan libre como la semana en que le llamó el falso Carles Puigdemont, y el PP confirmó este lunes dos citas en el marco de las negociaciones para intentar formar Gobierno: una con Pedro Sánchez y otra con Albert Rivera.

En el primer caso, no obstante, desde ambos partidos se admite que no se va a negociar nada porque sus posiciones siguen intactas: los populares no apoyarán la investidura de Sánchez y el PSOE votaría en contra de la permanencia de Rajoy al frente del Ejecutivo. Si han decidido verse, explican, es por “respeto” a los votantes del otro. La fecha fijada finalmente para el encuentro será el viernes a las 17.00, tal y como han confirmado fuentes populares. Sánchez sugirió mañana, pero ese día Rajoy tiene que ir al Senado, así que el líder del PP propone citarse el jueves, viernes, sábado o domingo. El presidente en funciones accede, en cualquier caso, a ir al Congreso, escenario de las negociaciones de Sánchez con el resto de partidos. Su último encuentro fue el pasado 23 de diciembre en La Moncloa, pero ahora es el líder socialista el que ha recibido el encargo del Rey de intentar formar Gobierno.

También será en la Cámara baja la reunión el jueves entre Rajoy y el líder de Ciudadanos. El jefe de gabinete de Rivera, José Manuel Villegas, mantiene que “una agenda de reformas ambiciosa no puede hacerse de espaldas al partido que tiene mayoría absoluta en el Senado y representa a siete millones de españoles. El PP tiene que estar presente en el acuerdo [con el PSOE] si se produce”. Ciudadanos está más abierto a hablar con el PP, pero insiste en que Rajoy no puede encabezar la lucha contra la corrupción. Y aunque los populares mantienen que votarán en contra de cualquier otro candidato, Rivera aún confía en que los meses de negociación que quedan por delante “erosionen” la posición del partido al respecto.

Rajoy sabe que el entendimiento con Sánchez es casi imposible —más aún cuando el socialista ya negocia a izquierda y derecha un documento concreto de propuestas— , pero no quiere asumir como propia la responsabilidad de quedarse fuera de los acuerdos o ir a nuevas elecciones. Aunque su rechazo al contrario es igual de contundente, Casado reprochaba ayer a los socialistas que les dieran el mismo trato que a Bildu y los independentistas al no hacerles llegar el documento de propuestas del PSOE. “Es inaceptable. Aun así lo hemos leído y vemos que es la vuelta al zapaterismo más radical y pernicioso. Una enmienda a la totalidad a la legislatura del PP para volver a la quiebra y la bancarrota”.

Campaña permanente

El PP recupera así el leitmotiv de la pasada campaña: que solo un Gobierno presidido por ellos pueden garantizar la recuperación económica. La línea la marcó Rajoy el pasado jueves en el Congreso, cuando culpó a Sánchez de haber convertido a España “en un interrogante” por negarse a hablar con él mientras negocia con Podemos un Ejecutivo que “sería una amenaza para la economía”.

Relegado a un segundo plano en la ronda de negociaciones, el PP trata de no perder protagonismo, sumergiéndose en una campaña permanente —con el líder de ronda por las juntas regionales del partido cada fin de semana para no perder espacio informativo— y un mensaje idéntico al de los 15 días previos a las elecciones del pasado diciembre: los supuestos peligros de un Gobierno del PSOE “y los radicales”. La prueba es que, según Casado, el primer tema tratado ayer en el comité de dirección del partido que presidía Rajoy fue su visita a Barcelona el sábado, y el segundo, la detención de los titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid acusados de enaltecer el terrorismo.

“¡En ese espectáculo degradante se violaban monjas y se ahorcaban jueces!”, exclamó Casado, criticando a Manuela Carmena por, a su juicio, haber condenado lo sucedido “con la boca pequeña”. “Esos son los socios del PSOE. Habría que decirle a Sánchez que retire el apoyo a los concejales de Ahora Madrid y que elija entre los que aplauden ilegalidades, como Podemos y sus confluencias, y los constitucionalistas”.

Con información de Juan José Mateo

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