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El PSOE trata de ganar apoyos con una propuesta al gusto de todos

Los socialistas proponen acordar un nuevo objetivo de déficit y derogar la reforma laboral

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, este lunes. VÍDEO: ATLAS

El PSOE ha realizado una demostración de cintura política impensable hace unos días al lograr el visto bueno inicial de Podemos, Ciudadanos, Compromís e IU a la propuesta de programa de Gobierno con la que Pedro Sánchez busca los apoyos necesarios para ser investido presidente. Los socialistas salvaron los vetos cruzados entre las formaciones emergentes de Pablo Iglesias y Albert Rivera con una síntesis, de marcado contenido social, del programa electoral con el que concurrieron a las elecciones del 20-D. El PSOE no profundizó en cuestiones más espinosas, como la fiscal o la reforma federal.

La propuesta socialista, que incluye constantes guiños tanto a su izquierda (Podemos, Compromís e IU) como a su derecha (Ciudadanos), evidencia la estrategia que el PSOE adoptará las próximas semanas: anteponer las coincidencias o similitudes en los programas de las formaciones con las que ya está en conversaciones o pretende hacerlo a las diferencias, en principio insalvables, como el referéndum de autodeterminación que Podemos reclama en Cataluña o el contrato único que defiende Ciudadanos. Ya lo dijo Sánchez la semana pasada: “Pido a mi izquierda y derecha que nos fijemos en las cosas que nos unen, que son muchas”.

Los autores del documento de trabajo socialista, de 53 páginas (el programa electoral cuenta con 274), pasaron de puntillas o directamente ignoraron los potenciales focos de conflicto. Por ejemplo, la reforma laboral planteada por el PSOE, que se remite a la aprobada en la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, o la rebaja en la reforma de la Constitución: los socialistas dejaron para el final la voluntad de “desarrollar el concepto de Estado Federal”, sin ir más allá.

Pese a la ambigüedad de la redacción de los aspectos más polémicos, el buen tono caracterizó las reuniones que el PSOE mantuvo desde el mediodía con IU, Ciudadanos y Compromís. “Hay una amplia confluencia programática. No hemos visto ningún obstáculo que nos impida llegar a un acuerdo con los tres partidos con los que nos hemos reunido hoy”, recalcó Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso. Incluso Pablo Iglesias, que se niega a dialogar con Sánchez si este continúa las negociaciones con Rivera, bendijo a su manera el documento elaborado por Ferraz, al afirmar que “se parece mucho” al de Podemos. En realidad, la propuesta era un compendio de las medidas sociales más relevantes con las que el PSOE se presentó a las pasadas elecciones generales. “Dice que se lo hemos copiado, pero él sabe que no es así. Sin sentarnos con Iglesias, ya ve una amplia coincidencia, así que imaginen cuando nos sentemos”, observó Hernando.

Un punto en el que todas las partes coinciden es la negociación con Bruselas de unos nuevos objetivos anuales de déficit y deuda pública “que atiendan a los nuevos factores que están influyendo en el incumplimiento de los compromisos, una flexibilización que ya se ha acordado para otros países”, recoge el texto. En este se cita a Francia, Alemania e Italia. España incumplirá en 2015 el objetivo de déficit por octavo año consecutivo. Rondará cerca del 5% (el desvío presupuestario se conocerá a finales de marzo), cuando debía reducirlo al 4,2%, lo que implicaba un ajuste de unos 16.000 millones de euros. El desfase en el curso de 2014 fue del 5,8%.

La reforma del artículo 135, que el PSOE llevaba en su programa electoral pero obvia en el documento que presentó, no implica que renuncie a ella. “Seguimos manteniendo nuestra posición”, despejó las dudas Hernando, que insistió en que el programa “no contiene todos los elementos” y se centra “en lo sustancial”. Acabar con las amnistías fiscales e impulsar una nueva estrategia de lucha contra el fraude fiscal son otros de los puntos incluidos en las negociaciones y que no provocan recelo. La aprobación de un plan de choque para reducir el paro a la mitad en una legislatura a cuatro años —era del 20,8% en diciembre (46% en el caso de los menores de 25 años)— es otra de las iniciativas que no despiertan oposición. Otra razón es cómo conseguirlo.

Un plan con contenido social

  • Políticas activas de empleo para reducir el paro de larga duración y revitalizar los planes de garantía juvenil son una de las prioridades, a falta de detallar la memoria económica con la que se dotarían.
  • Una renta o ingreso mínimo vital es también un punto fuerte del paquete de medidas sociales. Otra de las medidas en este campo es la aprobación de una ley de protección de los consumidores vulnerables contra la pobreza energética.
  • Contempla que los jueces paralicen la ejecución hipotecaria en caso de insolvencia justificada no dolosa y la dación en pago, “valorando la vivienda en el precio establecido para la concesión del préstamo”.
  • La paralización del calendario de aplicación de la LOMCE e impulsar “con carácter inmediato” un pacto educativo compartido con la comunidad educativa y las fuerzas políticas fue bien recibida en la ronda de negociaciones.
  • El PSOE coincide con Podemos, Ciudadanos, Compromís e IU en su oposición al fracking. Lo mismo sucede con el cierre progresivo de las centrales nucleares al cumplir su vida útil (40 años): junto al PNV, están entre los críticos con la reapertura de Garoña (Burgos).

El PSOE restó trascendencia a los plazos que maneja para abordar una reforma de la Constitución. Según sus cálculos, la modificación de la Ley Fundamental podría iniciarse a primeros de 2017. “No hemos querido que sea el punto de partida; es el cierre del proceso y hay que negociarlo con más fuerzas políticas; tiene que integrar a más partidos, entre ellos el PP, y nos va a llevar más tiempo”, argumentó Hernando.

La propuesta de los socialistas consiste en la creación, en el plazo de un mes, de una subcomisión para la reforma constitucional en el seno de la Comisión Constitucional del Congreso, que trabajaría seis meses en el reconocimiento de nuevos derechos civiles y políticos; la supresión de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona; la modificación del Senado —Ciudadanos quiere eliminarlo—; o la revisión de los aforamientos.

El más contundente en su respaldo a un Ejecutivo liderado por Sánchez fue Compromís. “Somos optimistas. El documento es una buena base para podernos entender”, manifestó su portavoz en la Cámara Baja, Joan Baldoví, que recordó que gobiernan con el PSOE en la Comunidad Valenciana, región que preside el socialista Ximo Puig. “Tenemos una relación magnífica con Podemos, pero Podemos no nos dice lo que tenemos que hacer”, abundó Baldoví. En caso de no obtener el respaldo suficiente para ser investido presidente, Sánchez pretende que en la ronda de negociaciones afloren “las costuras”, en palabras de un miembro de la Ejecutiva socialista, entre Podemos y los partidos de izquierda de su órbita. A diferencia de Iglesias con Ciudadanos, tanto Compromís como IU no han vetado a ninguna fuerza política.

Sánchez aplaza el debate sobre el problema territorial en Cataluña

El PSOE relegó el problema territorial y el desafío soberanista de la Generalitat con una única mención a Cataluña en el programa con el que Pedro Sánchez busca su investidura. El programa con el que los socialistas concurrieron a las elecciones generales del pasado 20 de diciembre sí incluía referencias a la apuesta de Ferraz por un “nuevo pacto territorial para una sociedad plural”, basado en la reforma de la estructura territorial del Estado “con los principios y técnicas del federalismo”. Este lunes, de manera somera, se mostró partidario de aplicar “nuevas políticas que actualicen” el sistema político para “resolver los problemas que las comunidades autónomas, y especialmente Cataluña, puedan sentir en cuanto a su participación en el proyecto común y en el reconocimiento efectivo de las singularidades que las caracterizan”.

La apuesta por un “nuevo pacto de convivencia” con que el PSOE afrontó las elecciones partía de afirmaciones como la siguiente: “No debemos ignorar que en Cataluña muchos ciudadanos se muestran insatisfechos con la forma en que se reconoce su identidad [dentro del Estado]”. Abundando en esta idea, el programa electoral establecía que la Constitución “dejó prácticamente en blanco” el modelo territorial, “por lo que hay que regular constitucionalmente lo que en 1978 se dejó muy abierto y sin precisar, actualizando y relegitimando nuestro modelo para mejorar la convivencia entre españoles y fortalecer nuestra unión ciudadana”.

El PSOE no remitió al PP ni a los independentistas catalanes el documento que sí compartió con las formaciones con las que está en negociaciones o pretende estarlo, caso de Podemos. “No se lo vamos a enviar: la filosofía es hacerlo con los partidos de los que esperamos su apoyo”, justificó Sánchez. ERC cuenta con nueve diputados en el Congreso, por los ocho de Democràcia i Llibertat. El dirigente socialista ha reiterado las últimas semanas que no será presidente “a cualquier precio” y que no quiere el apoyo de los secesionistas.

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, reprochó al PSOE que vaya “hacia atrás” y no tenga “una voluntad real de federalizar el Estado”. De la reunión que mantendrán en principio este miércoles, Sabrià adelantó que “será una simple formalidad”. La portavoz de CDC, Marta Pascal, calificó de “decepcionante” la propuesta del PSOE.

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