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Morenés encarga un plan de renovación de los aviones tras las últimas averías

En cuatro meses, han obligado a cancelar un viaje del Príncipe y retrasar otros tres vuelos

El ministro de Defensa ordena al secretario de Estado que revise los procesos de mantenimiento

El Ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha encargado al jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire (JEMA), el general Francisco Javier García Arnaiz, que elabore un plan de renovación de la flota de transporte estratégico para la posible adquisición de nuevos aviones. Lo ha hecho en una reunión con el JEMA y el secretario de Estado, Pedro Arguelles, convocada a raíz de las últimas averías de los aviones oficiales del Grupo 45 en los que viajan los miembros del Gobierno y la Familia Real —cuatro en apenas cuatro meses, que provocaron tres retrasos y la cancelación de un viaje del Príncipe a Brasil—.La última fue el pasado sábado, durante un vuelo de la Reina, que regresaba a España tras un viaje de cinco días en Guatemala para visitar proyectos de cooperación financiados por el Gobierno. El piloto abortó el despegue tras una parada técnica en Santo Domingo para reponer combustible por un fallo en la reversa (sistema de ayuda a la frenada) que los mecánicos repararon en dos horas.

Morenés ha pedido que el informe tenga en cuenta las necesidades operativas del Ejército del Aire en cuanto a reabastecimiento en vuelo, transporte de material y personal militar, y “en segundo término” la utilización de esos posibles nuevos aviones “para el transporte de autoridades”. Además, el ministro ha reclamado al JEMA y al secretario de Estado de Defensa que se revisen y refuercen los procedimientos de mantenimiento, tanto los que realiza Airbus (antes lo hacía Iberia), como los que hace el Ejército del Aire.

El ministro ha tomado estas medidas tras revisar varios informes sobre las últimas averías. Los técnicos no encuentran explicación, según fuentes militares, para los recientes fallos en los dos Airbus gemelos A-310, así como en uno de los Falcon (avión más pequeño) que utiliza el Gobierno y la familia real para sus viajes oficiales. El Ejecutivo de José María Aznar adquirió las dos aeronaves, de segunda mano, en 2003 por 172 millones de euros. En su momento fue una compra polémica porque los aviones tenían 12 y 13 años de antigüedad y haber adquirido dos nuevos y con mejor tecnología de la propia Airbus habría costado 60 millones menos (30 por avión). Pero, pese a ser de segunda mano, están prácticamente "a la mitad de su vida útil", aseguran fuentes de Defensa, porque tienen muchas menos horas de vuelo que un avión comercial.

Morenés no ha marcado un plazo para la entrega de ese plan de renovación de la flota de transportes, aunque fuentes del Ministerio coinciden en que no se demorará mucho. En cualquier caso, el informe no implica la compra inmediata de nuevos aviones, advierten, por razones presupuestarias.

Las averías, de distinto origen, han afectado a dos aviones (un airbus y un falcon) en cuatro vuelos: dos del Príncipe, uno de Rajoy y otro de la Reina. La primera se produjo el pasado 24 de noviembre y obligó a don Felipe a cancelar un viaje a Sao Paulo después de que los mecánicos intentaran reparar durante toda la noche un fallo en un sensor que provocaba un cortocircuito en el sistema de flaps (alerón) del ala izquierda del Airbus A-310. "Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos", declaró, resignado, a las ocho de la mañana del día siguiente don Felipe, de 45, cuando los técnicos se rindieron y él regresó a La Zarzuela sin haber podido cumplir sus compromisos en Brasil.

Pero 64 días después, volvió a pasarle. El Príncipe tuvo que esperar ocho horas en Santo Domingo a que se solucionara una nueva avería en el mismo avión, esta vez, un fallo en el indicador del aceite. Don Felipe se dirigía a Honduras para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, Juan Orlando Hernández, cuando el piloto, 20 minutos después de hacer una escala para reponer combustible, decidió regresar al aeropuerto de la República Dominicana y reparar la avería. Finalmente, ocho horas después, llegaron a Honduras, pero el ministro de Defensa decidió enviar desde Madrid el otro Airbus propiedad del Gobierno para recoger al Príncipe ante la falta de garantías del aparato con el que había realizado el vuelo de ida. El envío a Honduras del segundo Airbus obligó a reacomodar a la delegación que, encabezada por Mariano Rajoy, se había desplazado a Roma para participar en una cumbre bilateral y repartirlos entre dos Falcon 900 (12 plazas) y un avión que el Gobierno tuvo que pedir prestado a Bélgica, con capacidad para otros 30.

El pasado 7 de marzo le tocó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El Falcon 900 en el que regresaba a Madrid desde Dublín (Irlanda), donde había participado en la cumbre del Partido Popular Europeo, tuvo que darse la vuelta poco después de despegar y realizar un aterrizaje de emergencia. El fallo, en este caso, se produjo en la reversa, como en el vuelo de regreso de la Reina desde Guatemala. Defensa envió a Dublín otro Falcon 900 -tiene cinco en total- para recoger a la delegación, que esperó casi cuatro horas.

El airbus que tantos problemas ha dado al Príncipe ha llevado sin problemas al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo,  a Filipinas. De hecho, la delegación española, que inició el sábado una gira por Filipinas, Vietnam y Malasia, se cruzó en la base aérea de Torrejón con la Reina, recién llegada de Guatemala tras un accidentado viaje de regreso.

 

 

 


 

 

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