Otra avería del avión oficial retrasa al Príncipe por segunda vez en 64 días

Don Felipe esperó ocho horas en Santo Domingo a que se solucionara el fallo

El Heredero asistirá a la toma de posesión del presidente de Honduras

El príncipe Felipe, a su llegada a la base aérea Enrique Soto Cano, al norte de Tegucigalpa. EFE

El avión volvió a dejar tirado este domingo al Príncipe en un viaje oficial, en esta ocasión, a Honduras, para asistir este lunes a la toma de posesión del nuevo presidente, Juan Orlando Hernández. El pasado noviembre, una avería en el mismo aparato, el Airbus A-310 en el que se desplazan el presidente del Gobierno y la familia real, le obligó a cancelar una visita a Brasil. Este domingo, un fallo en el indicador del aceite provocó que el piloto decidiera regresar a Santo Domingo, donde acababan de realizar la escala prevista, para revisar la aeronave. Don Felipe permaneció ocho horas en el aeropuerto de la capital de la República Dominicana a la espera de que se solucionara la avería, que obligó a cancelar todos los actos que tenía este domingo en Tegucigalpa.

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El avión del Príncipe había despegado en Madrid hacia la una de la mañana del domingo. Iba acompañado por el jefe de su secretaría, Jaime Alfonsín, sus escoltas, el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, y el director general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea. Fuentes de la Casa del Rey explican que es Defensa quien decide en qué avión viajan los miembros de la familia real en sus viajes oficiales. El Estado tiene dos Airbus A-310, como el que este domingo volvió a averiarse, y cuatro Falcon 900B. El primero tiene capacidad para 59 personas y el segundo para una docena.

Poco después de realizar la escala prevista en Santo Domingo, hacia las 12.20 (hora española) empezó a encenderse el indicador del aceite y el piloto decidió regresar al aeropuerto de la capital de la República Dominicana para revisar el avión por seguridad. A las 17.30, fuentes del Ministerio de Defensa comunicaron que se había solucionado la avería y el piloto realizó un vuelo de prueba para comprobarlo. Pero el avión no despegó hacia Honduras hasta las 21.15, y el Príncipe llegó a su destino sobre las once de la noche. 

Una compra polémica

El avión que tantos problemas está dando al Príncipe es un Airbus A-310. El Gobierno del entonces presidente José María Aznar adquirió dos aparatos idénticos de este modelo en 2003. Los compró de segunda mano a Air France por 172 millones de euros. En su momento fue una compra polémica porque las aeronaves tenían ya 12 y 13 años de antigüedad y haber adquirido a la propia Airbus dos modelos más avanzados, como hicieron los Gobiernos de Francia e Italia, que adquirieron el A- 319 habría salido más barato. El Ejecutivo se podría haber ahorrado 60 millones de euros (30 por avión), según informaciones de aquellas fechas.

Los Airbus A-310 son los aviones de la Fuerza Aérea Española destinados al transporte de personalidades, es decir, suelen viajar en ellos el presidente del Gobierno, los miembros de la Familia Real y con mucha menor frecuencia, los ministros. El Ministerio de Defensa dispone, además, de cuatro Falcon-900B, aviones de transporte con capacidad para 12 personas, para viajes más cortos, pues en los desplazamientos largos deben hacer más escalas que un Airbus, por necesidades de combustible.

Cuando el Gobierno de Aznar adquirió los dos aviones, Air France los había descartado de su flota comercial. El precio en catálogo de un Airbus A-319 nuevo era entonces de 9.000 millones de pesetas (54 millones de euros), 5.000 menos de los que se pagó por un A-310 de segunda mano.

Durante la reparación, se barajaron otras opciones, como realizar el resto del trayecto hasta Tegucigalpa en un avión comercial o privado, pero no hay vuelos directos entre República Dominicana y Honduras, según explicaron fuentes de la Casa del Rey.

El Ministerio de Defensa ha abierto una investigación para saber si los recientes fallos tienen que ver con el cambio de la empresa encargada del mantenimiento de los dos Airbus A-310 de la Fuerza Aérea Española. Hasta marzo de 2013 era Iberia quien hacía ese trabajo; desde entonces lo hace Airbus. Fuentes de Defensa, no obstante, quitan hierro al asunto. Aseguran que, de haberse tratado de un vuelo comercial, un fallo similar no habría supuesto tener que aterrizar en el aeropuerto más cercano. La investigación se centrará en analizar si el cambio de empresa de mantenimiento ha modificado algún procedimiento.

En cualquier caso, la avería, que obligó al Príncipe a cancelar gran parte de su agenda de trabajo, vuelve a dar una mala imagen de la Marca España justo cuando numerosas empresas del país compiten internacionalmente por grandes contratos.

El presidente saliente del Gobierno hondureño, Porfirio Lobo, regresó nueve horas después de lo previsto a la base aérea de Santo Cano para recibir al Príncipe a pie de pista, pero don Felipe tuvo que cancelar un encuentro con medio centenar de españoles residentes en el país iberoamericano y otro con empresarios, intelectuales y representantes de medios de comunicación hondureños debido a la avería. Este lunes se entrevistará con el nuevo presidente, Orlando Hernández.

El pasado 24 de noviembre, el Príncipe ya tuvo que cancelar un viaje a Brasil tras permanecer toda la madrugada en la base de Torrejón esperando a que los técnicos solucionaran otra avería en el mismo aparato, en aquella ocasión, un fallo en un sensor que provocaba un cortocircuito en el sistema de flaps (alerón) del ala izquierda. “Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos”, declaró resignado, cuando a las ocho de la mañana los mecánicos se rindieron y el Príncipe regresaba a La Zarzuela. Don Felipe cumple 46 años el próximo jueves y esta es la segunda vez en dos meses que falla su avión oficial.

En noviembre, don Felipe no llegó a despegar rumbo a São Paulo porque, además, el otro A-310 de la Fuerza Aérea Española se encontraba en esos momentos en una revisión rutinaria en las instalaciones de Airbus en Getafe.

El de este domingo a Honduras es el primero de los seis viajes que don Felipe tiene previsto realizar este año para asistir a la toma de posesión de los nuevos presidentes de Costa Rica (en mayo), El Salvador (junio), Panamá (julio) y Colombia (agosto). La de Juan Orlando Hernández es la toma de posesión de líderes iberoamericanos número 66 a la que asiste el Príncipe. La primera fue en Guatemala en 1996. Con estos viajes, el heredero trata de reforzar los lazos con la comunidad iberoamericana y continuar las buenas relaciones que tradicionalmente ha tenido el Rey en Latinoamérica.

Según el programa del viaje, reventado por una nueva avería, el Príncipe debía regresar el martes directamente a Tenerife desde Tegucigalpa, ya que ese día tiene previsto inaugurar allí, junto a la Princesa, el Palmétum, un jardín botánico de 112 hectáreas que antes era un vertedero de basura.

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