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El coste de los medicamentos para la hepatitis C baja a 13.000 euros por paciente

Hepatólogos creen que en 2017 no habrá límites en el acceso a los nuevos fármacos

Protesta hace un año en Pamplona para pedir acceso a los nuevos medicamentos.
Protesta hace un año en Pamplona para pedir acceso a los nuevos medicamentos. (EFE)

Ni 100.000, ni 60.000, ni 20.000. El coste de dar los nuevos medicamentos de acción directa a las personas con hepatitis C en España ronda los 13.000 euros por paciente. Así lo ha dicho este martes, en unas jornadas sobre la enfermedad vírica, el hepatólogo Javier García-Samaniego, del hospital La Paz-Carlos III de Madrid. Ya hay más de 40.000 personas que han recibido esta medicación, que consigue curaciones en más del 95% de los pacientes.

El plan para la hepatitis C que aprobó el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, fijaba como meta llegar en tres años a 52.000 infectados. Quedan dos para cumplir ese plazo. Pero el acceso está marchando tan rápido que tanto Samaniego como Francisco Gea (Hospital Ramón y Cajal) y Juan José Sánchez Ruano (Complejo Hospitalario de Toledo) han dicho —en una jornada patrocinada por Gilead, que no intervino en la sesión— que creen que el año que viene ya habrá comunidades en las que todos los diagnosticados por el virus reciban la combinación de antivirales, independientemente de su grado de afectación.

De hecho, aunque el plan estatal establece que se debe empezar a medicar empezando por los pacientes más graves —los de fibrosis f2, f3 y f4, el máximo de la escala que mide el daño del hígado—, Gea insistió en que el plan español es el "más generoso de Europa" y que muchas personas con los grados menores (f0 y f1) también reciben el tratamiento porque tienen otras condiciones (ser mujer en edad fértil, tener otras comorbilidades).

Los médicos calculan que en España hay alrededor de 475.000 personas con hepatitis C, aunque solo un tercio está diagnosticada. Este es uno de los fallos del plan de actuación del ministerio, que no ha desarrollado bien la línea de prevención ni de recogida de datos, según han advertido los hepatólogos. En Estados Unidos, por ejemplo, se aconseja que todas las personas nacidas entre 1945 y 1965 se hagan la prueba, que consiste en un análisis de sangre. Samaniego cree que en España probablemente habría que retrasar esas indicaciones unos 10 años, porque la generación del baby boom se dio más tarde. Se trata de cubrir a las personas que pudieron tener contacto con el sistema sanitario antes de que se identificara el virus y se implantaran las medidas para verificar las transfusiones y otros procedimientos (diálisis, transplantes) fueran seguros.

Tratar pronto beneficia al paciente y ahorra al sistema

El precio de los fármacos ha sido el caballo de batalla para el acceso. Cuando se negoció la aprobación de alguno de ellos se barajaban cifras de 100.000 euros por solo uno de los fármacos. Pero las condiciones de compra, con precios que bajan si aumenta el volumen, han ayudado a conseguir esta rebaja. 

Para los hepatólogos y los afectados es especialmente importante resaltar el precio, ya que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, les achacó parte del incremento del déficit del Estado, que cerró 2015 con una desviación al alza de 0,8 puntos del PIB (unos 8.000 millones de euros). Montoro estimó que 1.090 millones correspondían a atender a las personas con hepatitis C. Como recordaron en su momento las asociaciones de afectados, el plan estatal fijaba un gasto de 727 millones de euros en tres años —menos que lo que se supone que se ha gastado—, y todos los estudios indican que se trata de una opción que ahorra dinero al sistema, ya que al eliminar el virus se reduce la progresión de la infección a cirrosis y a carcinoma, con lo que se salvan vidas, además de ahorrar a medio y largo plazo.

Además, este gasto es solo para un plan de choque. Cuantas más personas se curen, menos probabilidades habrá de que infecten a otras, por lo que habrá que tratar a menos. Incluso antes de estos nuevos tratamientos, el descubrimiento del virus, que permitió asegurar que las transfusiones y otras prácticas médicas sean seguras, y las medidas de prevención relacionadas con el miedo al VIH, que se transmite de la misma manera, han hecho que los nuevos diagnósticos hayan bajado a la mitad desde 2000 hasta 2013 (de 13,6 a 6,1 casos por 100.000 habitantes), ha dicho Sánchez Ruano.

Este descenso afecta a casi todas las maneras de transmisión: transfusiones, en el ámbito hospitalario, en el personal sanitario y de madre a hijo, entre las más frecuentes. En países como Estados Unidos y Reino Unido, ha dicho Sánchez Ruano, se ha observado un aumento en los consumidores de drogas inyectadas. Y en los países occidentales, España incluida, en los que se contagian por relaciones sexuales sin protección. 

La incidencia ha bajado a la mitad en los últimos 13 años

Samaniego ha explicado que el virus de la hepatitis C (VHC) se transmite mucho peor que el VIH y que, por eso, incluso en las parejas heterosexuales monógamas se considera que el riesgo de infección cuando uno de los miembros tiene el virus es igual que el de la población general. Pero el incremento se debe a hombres que tienen sexo con hombres sin protección, muchas veces con prácticas de riesgo en el contexto de sesiones con drogas y sexo en grupo. La relación entre ambos patógenos es clara: como comparten vía de transmisión, muchas veces afectan al mismo individuo. Gea indicó que alrededor del 30% de las personas con VIH (unas 170.000 en España) está coinfectada por el VHC, y Samaniego indicó que estos tienen ya acceso al tratamiento.

Tratar antes reduce la mortalidad y las complicaciones. Puede ser que no cure a las personas que están en un estado más grave (la cirrosis tiene un punto de no retorno, ha indicado Sánchez Ruano), pero las ventajas para el individuo (mejor salud, menos riesgo de trasplante, de cirrosis) y la sociedad (ahorro, menos riesgo de transmisión) son evidentes. Con los nuevos tratamientos (y los que van a salir, que harán que los precios bajen aún más) el objetivo es claro: eliminar la hepatitis C.

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