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Iglesias fulmina a su secretario de Organización, Sergio Pascual, para evitar una rebelión interna

El líder del partido releva a Sergio Pascual "por una gestión deficiente cuyas consecuencias han dañado gravemente a Podemos"

El secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual. Dani Gago

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, destituyó anoche por sorpresa y de forma fulminante a su secretario de Organización, Sergio Pascual, a quien culpa de “una gestión deficiente cuyas consecuencias han dañado gravemente” al partido. Pascual es un dirigente afín al número dos, Íñigo Errejón. Tras las dimisiones en la dirección de Madrid, motivadas por diferencias con el líder regional, Luis Alegre, próximo a Iglesias, la crisis ha repercutido en la cúpula nacional. La destitución lanza una dura advertencia para evitar una rebelión interna.

La decisión, comunicada anoche por la secretaría general de Podemos, no tiene precedentes en la formación, lo que refleja la gravedad de la crisis que vive el partido, nacido hace poco más de dos años. La dimisión de Juan Carlos Monedero, uno de los cofundadores del grupo, antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo, resultó traumática, pero de alguna manera supuso una salida airosa para el exdirigente, que sigue siendo una voz escuchada en Podemos.

El caso de Sergio Pascual, dirigente andaluz que controlaba buena parte del aparato territorial de la formación, demuestra la preocupación de Iglesias por las divisiones internas tras la crisis madrileña, que destapó un distanciamiento entre los partidarios del secretario general y los de Errejón. No obstante, el partido no acabó responsabilizando a Alegre, señalado como culpable del bloqueo político de Podemos Madrid por todos los dimitidos, sino a Pascual.

“Los últimos acontecimientos dan muestra de una gestión deficiente cuyas consecuencias han dañado gravemente a Podemos en un momento tan delicado como es el proceso de negociaciones para conformar un Gobierno del cambio”, señala el comunicado difundido por el partido en torno a las 23.30 de este martes, tras el pleno del Congreso. Por ello, Pascual “queda relevado de sus funciones en este cargo, si bien mantendrá sus atribuciones como diputado”. El destituido es uno de los tres presidentes de comisiones que tiene Podemos en la Cámara baja. Pascual respondió en Twitter: “Dos años de dejarme la piel construyendo organización y participación popular. Sigo comprometido con el proyecto de mayorías para el cambio”.

“Ni corrientes ni facciones”

Horas antes, Iglesias había enviado una carta a la militancia con un aviso a navegantes. “En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos”, advertía, a la vez que dejaba entrever una decisión drástica: “Las dimisiones en Madrid se produjeron en el peor momento posible y han puesto en bandeja el relato que interesa a los defensores del statu quo. No debemos volver a cometer errores como este y deberán asumirse las responsabilidades”.

La decisión mueve también el tablero interno. Hasta el próximo nombramiento, será la secretaría general el órgano encargado de las tareas de organización y gestión territorial, en un momento en que la formación afronta incendios territoriales también en Cataluña, Galicia, Euskadi, La Rioja o Cantabria.

El cese supone además una dura advertencia para que no haya nuevas disensiones, por ejemplo a cuenta de una hipotética abstención en una nueva investidura de Pedro Sánchez, y para que remitan las que ya existen. “Es crucial que todos y todas estemos a la altura y no hagamos el juego a nuestros adversarios”, apuntaba Iglesias en su misiva.

Todo ha ocurrido en una semana y la mecha fue la crisis en la cúpula de Madrid, que se reúne hoy para abordar un debate sobre su futuro sin una tercera parte de sus miembros. Ese conflicto, origen de los demás, todavía no ha sido resuelto.

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