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Monedero dimite de la dirección de Podemos tras criticar la estrategia

La salida del cofundador del partido refleja divisiones sobre el proyecto y la moderación

Pablo Iglesias, en Madrid este jueves. Claudio Álvarez / Atlas

Juan Carlos Monedero dejó este jueves la dirección de Podemos, donde desde el nacimiento de la formación desempeñó un papel clave como ideólogo e impulsor del proyecto. Lo hizo horas después de lanzar, con tono amargo y ostensible decepción, unas críticas a la estrategia política actual -compartidas por muchos simpatizantes y algunos cargos- que reflejan en su opinión un distanciamiento del espíritu fundacional del partido y que certifican la existencia de discrepancias en la cúpula. El profesor de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid las calificó de “debate de ideas” y pidió que no se traduzcan en “choque agónico”.

Ese debate, reconoció en una entrevista en Radiocable, es una muestra de la “tensión” que existe entre las dos almas de Podemos -Iglesias es quien tiene la "magia" de ese "equilibrio", dijo- que ahora ha aflorado con más fuerza ante la primera gran prueba de fuego de la organización: la elaboración del programa, del que el propio Monedero era responsable, y la estrategia política ante las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo. La reflexión puede resumirse en una frase. “Me gusta más Galeano que Juego de tronos”, consideró sobre la serie, tan citada por los portavoces de Podemos. 

La dirección de Podemos, que se debate entre la moderación y la osadía, entre responsabilidad institucional y el latido de sus círculos y del 15-M, dejó caer al secretario de Proceso Constituyente, aunque la decisión de abandonar los órganos de dirección sostienen que fue suya. Monedero lanzó el lunes el primer aviso. “Se está cerrando una etapa”, dijo en el coloquio de presentación de libro-conversación con el periodista Ramón Lobo. Ayer por la tarde habló con Pablo Iglesias y le comunicó sus intenciones. Algo que para el secretario general resultó "enormemente doloroso". Este lo anunció públicamente poco después de las seis de la tarde, antes de un acto con el candidato de la formación a la presidencia de la Comunidad de Madrid, José Manuel López, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. “He tenido hace unos minutos una conversación con Juan Carlos Monedero. Ha presentado su dimisión de los órganos directivos de Podemos y la he aceptado”, afirmó.

“Quizás Juan Carlos no es un hombre de partido, es un intelectual que necesita volar”, reflexionó Iglesias, quien, en cualquier caso, admitió que no comparte “algunas de las reflexiones” que llevaron a Monedero a alejarse de la primera línea de la política y tratar de impulsar el proyecto desde donde nació, es decir, "la calle y la reflexión".

“El aguijón crítico de Monedero es imprescindible para mí y para nosotros como formación política. Necesitamos ese aguijón y a Juan Carlos volando y con mucha más libertad para hacer lo que hace mejor y poner el dedo en la llaga”, señaló Iglesias, quien reconoció que hubo “amargura” en sus reflexiones. “También suenan amargas mis palabras cuando hablo de su dimisión”, agregó. “Claro que ha tenido que sufrir”, prosiguió el líder de Podemos antes de aludir a las circunstancias que atravesó. Situaciones que calificó de “las más complicadas”.

Monedero vivió en enero un pulso con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tras conocerse los cobros de más de 400.000 euros por trabajos de asesoría a los Gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Una cantidad que percibió a través de su empresa, Caja de Resistencia Motiva2. A partir de ese momento, el cofundador de Podemos limitó su presencia pública de forma notable, mientras que su participación en la campaña de las elecciones andaluzas del 22 de marzo quedó reducida a unos pocos actos, donde pudo mantener un contacto directo con las bases de la formación.

A pesar de haber reivindicado siempre su condición de “particular” o ciudadano de a pie, Monedero ha desempeñado durante meses, y en una época decisiva para el impulso de Podemos en las encuestas, una portavocía del partido —según muchos sondeos, el primero en estimación de voto— que le obligaba a tener una responsabilidad y mucha presencia en los medios de comunicación.

Ahora, el politólogo considera que “el poder hizo bien los deberes” contra él. Echa de menos la época en la que podía actuar como un verso libre. “Me apetece volver a recuperar mi voz propia antes que seguir siendo una parte de la rueda dentada de un aparato. Y quiero poder debatir con los medios, con la sociedad civil, con otros partidos, con los que piensan diferente sin que mis opiniones se vean frenadas por nada que no sean mis propias convicciones”, señaló el pasado martes a EL PAÍS.

En esa "rueda", que calificó también de “vorágine”, Monedero no se ha sentido cómodo con determinadas dinámicas, que por otro lado pertenecen a la vida orgánica de todas las fuerzas políticas. Ayer se mostró decepcionado, desengañado y defraudado ante los equilibrios de la primera línea de la actividad de partido y reconoció que la organización que fundó ha caído en algunos vicios de la competición electoral. “A veces [hace que] nos parezcamos a lo que queremos sustituir. Eso es una realidad”, aseguró el responsable del programa marco del partido, que se presenta el próximo martes.

Para Monedero, “Podemos cae en este tipo de problemas porque deja de tener tiempo para reunirse con un pequeño círculo, porque es más importante un minuto de televisión o es más importante aquello que te suma a la estrategia colectiva...”. Aun así, quiso dejar claro también que su formación “es lo más decente en la política española”.

Según el análisis de Monedero, el momento en que las fuerzas políticas tienen como principal objetivo “acceder al poder” entran también “en el juego electoral y empiezan a ser rehenes de lo peor del Estado, de su condición representativa”. Monedero, que en el pasado expresó dudas sobre la eficacia del 15-M, llama ahora a recuperar el espíritu de “los orígenes”.

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Viñeta de Peridis del 1 de mayo de 2015.

“El baile electoral es muy frustrante porque no deja espacio para los matices, para las escalas de los grises entre el blanco y el negro, prima más jugar con lo que la ciudadanía ya piensa que con lo que quieres proponerle. Y perdemos insolencia, desobediencia, coraje. Podemos se ha construido así y es importante que no perdamos esa frescura”. Estas palabras formaban parte de su reflexión antes de tomar la decisión definitiva, y remiten a un momento del que el propio Pablo Iglesias dice tener “cierta nostalgia”. Pero ahora, como insistió este jueves, su meta es tener responsabilidades de Gobierno. Lo que incluye explorar pactos, hacer equilibrios con el programa y, en definitiva, ser un partido político.

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