Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un socialista indignado

El líder de Podemos defendía la victoria de su formación gracias al voto de socialistas

Pablo Iglesias posa en la Gran Vía madrileña. Ampliar foto
Pablo Iglesias posa en la Gran Vía madrileña.

No se llama Pablo Iglesias por casualidad. Sus padres eran socialistas y decidieron llamarle Pablo en honor al fundador, con el mismo nombre y apellido, del Partido Socialista Obrero Español en 1879. Iglesias insiste en repetir que lo que más le ha marcado durante la campaña es la gente que le dice: "Nos has hecho recuperar la ilusión de 1982 [cuando el PSOE de Felipe González ganó las elecciones]". "Es una constante impresionante. Creo que ese va a ser el hecho diferencial que va a hacer que muchos el domingo se lleven la gran sorpresa", añadía en una entrevista a este diario.

El número uno de Podemos ha votado este domingo en el colegio Tirso de Molina de Vallecas en Madrid. Durante la campaña esta formación ya aspiraba a convertirse en la sorpresa de las elecciones europeas: "Hoy va a ser un gran día, no me cabe duda", ha insistido el líder en la cita con las urnas. Los resultados del barómetro preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas dieron un asiento en el Parlamento Europeo a Podemos, pero más que del escaño, se alegraron entonces de "una tendencia de ascenso y sostenida" que les daban los sondeos, decían.

Iglesias militó de los 14 a los 21 años en las Juventudes Comunistas. Durante un tiempo participó en movimientos globales alternativos. Ahora compagina su puesto de profesor en la Universidad Complutense de Madrid, donde estudió Ciencias Políticas y Derecho, y su carrera mediática. Empezó en La Tuerka, un programa que dirige, de la productora Con Mano Izquierda. Iglesias, que también dirige Fort Apache,Tertulia Política de Resistencia, cuenta que buscaban nuevas fórmulas de comunicación política. Las grandes cadenas de televisión comenzaron a sentirse atraídas por las opiniones de los que participaban en ellos, entre ellos el también politólogo Juan Carlos Monedero.

Uno de los que más éxito tuvieron fue Iglesias, convirtiéndose en tertuliano habitual en La Sexta y Cuatro. Su figura mediática es uno de los aspectos que más le reprochan. "Son críticas justas. A mí tampoco me gusta que haya personas que solo por aparecer en televisión sean famosas". Tanto el líder como el partido contestan que la imagen de Iglesias es tan solo una herramienta para poder llegar a la gente. "Nosotros no contamos con la financiación del PSOE y el PP, no hemos pedido créditos, no tenemos amigos poderosos, ni amigos en los medios que nos den concesiones por favores, tenemos un chaval con coleta que sale en la televisión", se defiende Iglesias.

Otro objeto de críticas fue la decisión de Podemos de imprimir el rostro Iglesias en las papeletas que los ciudadanos encontraron en los colegios electorales. La lógica era, según ellos, publicitaria: la gente conoce a Pablo por aparecer en televisión y poco a poco, empiezan a ligar su imagen a la del partido. Le atribuyeron un afán de protagonismo que Iglesias niega: "¿Me resulta cómodo que mi cara aparezca en las papeletas? No".