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Ciudadanos admite ahora que su plan de reforma electoral no es viable esta legislatura

El partido de Rivera acusa al PP de incumplir el pacto, pero se abre a estudiar la segunda vuelta para las municipales propuesta por los populares

Los equipos de PP y Ciudadanos, este miércoles en el Congreso.
Los equipos de PP y Ciudadanos, este miércoles en el Congreso.

El desencuentro entre Ciudadanos y PP ha resultado este miércoles enorme. Reunidos durante más de una hora en el Congreso para abordar la reforma electoral, los equipos de ambas formaciones se han lanzado una batería de reproches al acabar. "Nos han convocado a una reunión para no proponernos nada", ha dicho el popular Rafael Hernando. "Es muy triste. Hemos constatado que no existe ninguna voluntad política para modificar la ley", ha insistido Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de la formación liderada por Albert Rivera, que ha salido de la cita dando por "imposible" que esta legislatura se cambie la LOREG para lograr mayor proporcionalidad en el reparto de escaños.

"El PP no cumple en materia de regeneración", ha apuntado Girauta, que ha liderado en las últimas semanas una ronda de reuniones con el resto de fuerzas para impulsar la reforma electoral. "Yo ya vengo regenerado de casa", le ha contestado Hernando. Un cruce de acusaciones que se produce cuando la escalada de tensión entre ambos partidos se ha intensificado. Desde las elecciones del pasado 21-D, PP y Ciudadanos libran una batalla que ha puesto en jaque el pacto de investidura. A esta situación, se ha referido también Girauta este miércoles. "El PP incumple, incumple e incumple con Ciudadanos", ha repetido el portavoz de Rivera en el Congreso, que ha añadido: "Es desolador". Eso sí, antes se ha abierto a la posibilidad de estudiar la propuesta de los populares de implantar el sistema de doble vuelta para elegir a los alcaldes en los comicios municipales.

"Nosotros hemos venido con propuestas, otros con las manos en los bolsillos", le ha echado en cara también Hernando, que ha acusado a su socio de investidura de querer sustituir la fórmula D'Hondt por el modelo Sainte-Laguë en el reparto de escaños para "beneficiar a los que pierden las elecciones para perjudicar a los que la ganan". "El PP nos ha confirmado que no cumplirá la exigencia 97 del acuerdo: no quiere que todos los votos valgan igual ni listas abiertas. Los nacionalistas y los imputados por corrupción seguirán siendo los beneficiarios del inmovilismo del PP y PSOE", ha respondido Rivera a continuación, a través de Twitter.

En esta reunión, los populares han trasladado a Ciudadanos otra iniciativa para modificar el artículo 180 de la ley electoral, con el objetivo de que gobierne con mayoría absoluta la lista municipal que haya logrado el 35% de los votos y una distancia de cinco puntos o más sobre la segunda fuerza. En el caso de que ninguna fuerza cumpla estos requisitos, la formación de Mariano Rajoy apuesta por que coja el bastón de mando aquel candidato que sume el 30% de los sufragios y distancie en más de diez puntos a su más inmediato competidor. Y si no se da ninguno de esos dos supuestos, el PP plantea que acudan a una segunda vuelta todas las formaciones que hayan superado el 15% de los votos.

Esta iniciativa no resulta baladí. Los pactos de otros partidos impidieron a los populares conseguir la alcaldía de 444 de los 3.418 ayuntamientos en los que su lista fue la más votada en las elecciones locales de 2015. Entonces planteó la misma fórmula que ahora, incluyendo la segunda vuelta, que también han defendido destacados líderes del PSOE, como la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. El PP, según su portavoz parlamentario, Rafael Hernando, está dispuesto a negociar todos los aspectos técnicos de su propuesta, aunque tiene dudas de que sea posible desgajarla y reducirla únicamente a esa segunda vuelta, que también Ciudadanos considera plausible.

Un plan agotado

Acaba la ronda de reuniones, Ciudadanos solo ha logrado sintonía con Podemos. Ambos partidos se citaron hace dos semanas y salieron muy satisfechos de un encuentro que sirvió para poner sobre la mesa el modelo Sainte-Laguë como sustituto de la fórmula D'Hondt, vigente actualmente para el reparto de escaños. Esa propuesta del equipo de Pablo Iglesias, que ven con buenos ojos en las filas de la formación de Albert Rivera, perjudicaría al bipartidismo, que perdería 16 diputados —15 el PP y uno el PSOE—, mientras que Ciudadanos sería la formación más beneficiada con 12 asientos más respecto a las elecciones generales de 2016. Podemos sumaría otros seis.

Las dos formaciones pasaron entonces a presionar al PSOE para que se sumara a la reforma. Si conseguían su apoyo, el cambio de la LOREG podría efectuarse pese al voto en contra del PP. Pero Ferraz rechazó la iniciativa de Iglesias y Rivera. Los socialistas insistieron en que ya existía una subcomisión en el Congreso para ello: "Y es donde se tiene que hacer un trabajo serio, detallado y riguroso". En Génova también han encontrado un muro este miércoles. Y Ciudadanos, que cree que quizás puedan llegar a acuerdos en algunos temas de la reforma electoral, ya da por imposible alcanzar un pacto para cambiar el "asunto nuclear": lograr una mayor proporcionalidad antes de que acabe la legislatura.