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El periodista turco alega que puede ser ejecutado si se le entrega a Erdogán

Yalçin recuerda que Suecia le dio asilo y pide su excarcelación a la Audiencia Nacional

Manifestación en favor de Hamza Yalçin en Estambul el pasado domingo. Ampliar foto
Manifestación en favor de Hamza Yalçin en Estambul el pasado domingo. AFP

Hamza Yalçin, el periodista turco-sueco detenido el 3 de agosto en Barcelona en aplicación de una orden de búsqueda y captura de Ankara, teme ser ejecutado si es entregado al régimen de Erdogan. Sobre Yalçin pesan dos condenas a muerte en su país de origen y, aunque la pena capital fue abolida en Turquía en 2004, Erdogan ha amenazado repetidamente con reimplantarla.

Ese es uno de los argumentos esgrimidos por el escritor y periodista en su recurso de apelació contra el auto del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que ordenó su prisión provisional sin fianza hasta que se resuelva la petición de extradición, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

Sus letrados argumentan que no tiene sentido mantenerle en la cárcel por una demanda que en ningún caso puede prosperar, pues tanto la ley española como los convenios internacionales prohíben expresamente entregar a una persona cuando haya riesgo de que sea ejecutada, sometida a malos tratos o no tenga garantizado un juicio justo. Los letrados esgrimen informes del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y otras organizaciones para ilustrar la falta de respeto a los derechos humanos del régimen de Erdogan, la represión de los medios de comunicación críticos y el empleo de falsas acusaciones de terrorismo para encubrir la persecución política.

El procedimiento contra Yalçin, según sus abogados, forma parte de la campaña iniciada en 2014 por Erdogan para encarcelar a periodistas y cerrar medios de comunicación bajo la acusación de colaborar con el terrorismo. El dueño de la revista turca en la que colabora Yalçin, Odak, fue condenado en un procedimiento con dudosas garantías, agregan.

Pero además, subrayan que no se puede extraditar a una persona que tenga concedido el asilo político y Yalçin lo recibió en 1987 en Suecia, prorrogándolo hasta 2005. Si ya no lo tiene es porque, al haber obtenido la nacionalidad sueca resultaba innecesario, no porque desaparecieran los motivos por los que se le otorgó.

El recurso critica la falta de motivación del auto del juez Ismael Moreno que ordenó su ingreso en prisión y, frente a la afirmación de que Yalçin carece de arraigo en España, lo que incrementaría el riesgo de fuga, recuerda que este tiene arraigo en Suecia, donde goza de notable reputación como periodista y es un destacado miembro de la asociación de escritores.

Con la puesta en marcha del espacio de libertad, seguridad y justicia de la UE y la orden de detención europea, que permite la entrega inmediata de detenidos entre Estados miembros, no tiene sentido, alega el recurso, diferenciar a los ciudadanos europeos de los españoles, a los que la ley prohíbe extraditar, y va en contra del principio de no discriminación consagrado por el Tratado de la Unión.

Pese a considerar que la extradición debe ser rechazada de plano, sus letrados plantean medidas cautelares alternativas para el caso de que Yalçin sea puesto en libertad, como la retirada de pasaporte, presentación periódica ante el consulado español en Suecia o incluso la obligación de fijar un domicilio en España hasta que se decida sobre su extradición.

El recurso lo resolverá la Sala de lo Penal de la Audiencia, pero resultará decisiva la opinión del fiscal, que inicialmente pidió su ingreso en prisión.