Sánchez exige a Podemos que explique su voto con el PP

Los socialistas se sintieron ofendidos por la interpretación de Iglesias del acuerdo con Ciudadanos y por la ausencia de reconocimiento a los Gobiernos del PSOE

Pedro Sánchez en un momento del debate en el Congreso, el miércoles.

Los diputados socialistas se sintieron ofendidos tanto por la interpretación que hizo Pablo Iglesias, el líder de Podemos, del acuerdo con Ciudadanos como por la ausencia de algún reconocimiento a los Gobiernos socialistas de la democracia. El colofón para muchos de ellos fue una descalificación desde la tribuna al expresidente Felipe González. A partir de este jueves, el PSOE se centrará en pedir a Podemos que explique a sus votantes por qué en su estreno en la Cámara ha votado de forma coincidente con Mariano Rajoy y el Partido Popular.

“No es que no pueda, es que no quiere el acuerdo”. Esta sentencia de Pedro Sánchez, candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, a Pablo Iglesias, líder de Podemos, tras el duro enfrentamiento dialéctico, fue la conclusión de numerosos socialistas. Nadie se atreve a dar por rotos todos los puentes entre las dos formaciones políticas pero sí es una realidad que desde el lado del PSOE la distancia con Podemos se ensanchó en pocas horas.

“No hace falta que reparta carnés de buen socialista”. Esta expresión de Sánchez a Iglesias llegó cuando los ánimos ya se habían caldeado considerablemente ante el discurso de Iglesias con reivindicación, recuerdo y homenaje de quienes sufrieron los destrozos del franquismo, y de todos aquellos que lucharon por las libertades en la dictadura. En la bancada socialista se hacían comentarios sobre “el adanismo” del dirigente de Podemos al obviar que discursos de ese cariz se habían pronunciado en el hemiciclo por centenares a lo largo de muchos años.

Los recordatorios de Antonio Hernando

Dirigido a Podemos. Antonio Hernando, el portavoz socialista, puso a la bancada socialista en pie con recordatorios dirigidos claramente a Podemos.

Cárcel, humillaciones. “Ninguno de los que estamos aquí podemos hablar de historias de cárcel, luchas y humillaciones; otros que nos precedieron, en la primera legislatura, sí”.

Superioridad. “Los que sí sufrieron, nunca presumieron de nada; nunca dieron lecciones a nadie; nunca se mostraron superiores. Si lo que se quiere es tomar territorios al asalto; el consenso molesta a los asaltantes”.

Los esfuerzos de contención fueron inútiles cuando Iglesias despachó la gestión gubernamental de Felipe González, con una alusión “a la cal”, en referencia al macabro episodio de los GAL. “Nunca olvidaremos esa expresión de Pablo Iglesias; nunca la olvidaremos”, señaló el diputado Rafael Simancas, portavoz de Educación. Este parlamentario, se enfrentó con Iglesias cuando el líder de Podemos desde su escaño pedía a los socialistas que no hicieran caso a los consejos de la “vieja guardia de la cal”.

“Pablo, no insultes”

A pesar de los intentos del número dos del PSOE, César Luena, y de los portavoces en el Congreso y en el Senado, Antonio Hernando y Óscar López, para que los suyos no perdieran la calma, la explosión fue incontenible. “¡No nos insultes! ¿Tú crees que esa es la historia del PSOE? ¡Vosotros estáis aquí, como nosotros, porque antes muchos socialistas lucharon por la libertad!”, escucharon decir a Simancas, mientras otros gritaban “intolerable”, e Iglesias les reprendía. La interpretación de algunos socialistas es que Iglesias golpeó donde más dolía, como es “insultar al icono más querido, Felipe González”. Tras el barullo, Sánchez, proclamó su “orgullo” por el expresidente socialista.

No era previsible en absoluto que hubiera la menor posibilidad de acercamiento antes de la votación. “Podemos ha extremado y forzado el desencuentro de una manera tan artificial como insultante”, señaló un miembro de la dirección del PSOE. “La izquierda no suma, por mucho que digan”, insistió Sánchez en el intento de deshacer la aseveración de Iglesias de que el PSOE ha optado por irse con Ciudadanos cuando podía haber formado una mayoría por la izquierda.
Los números solo saldrían con la abstención de ERC y Democràcia i Llibertat, antes Convergència.

Todos los esfuerzos de Sánchez se centraron en exhibir ante los grupos de izquierda el acuerdo con el partido de Rivera resaltando, con páginas y apartados, las medidas más avanzadas y sociales, para acabar preguntándose por qué no las iban a apoyar. Sobre las mismas seguramente volverán a hablar porque nadie da por definitivamente rotas las relaciones a pesar de la enorme antipatía.

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