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“¿Vas a rechazar todo esto, Pablo?”

El líder socialista pretende con su oferta situar a Podemos frente al espejo

Sánchez, Iglesias y Rivera en el debate electoral organizado por EL PAÍS. J. Martín

Tiene razón Pablo Iglesias. La oferta de última hora del PSOE a Podemos es un cortapega del contenido más social y progresista del acuerdo alcanzado y sellado con Ciudadanos.

No es, sin embargo, cualquier cortapega. Son 68 propuestas que van desde el Ingreso Mínimo Vital a la garantía de la cobertura universal de la sanidad pública, pasando por el endurecimiento de las medidas contra la corrupción, la recuperación de la justicia universal o un impulso a la política de acogida de refugiados.

“¿De verdad vas a rechazar todo esto, Pablo Iglesias?”. Esa pregunta, resumen fuentes socialistas, es el propósito último de esta maniobra: situar frente al espejo a Podemos.

Fuera de este terreno de juego, el resto de pretensiones de la formación morada son innegociables. Antes o después del debate de investidura. Los límites impuestos a Sánchez por los dirigentes territoriales de su propio partido le atan en corto.

Es implanteable alterar una política fiscal, de estabilidad presupuestaria o de relaciones sociales y laborales que se aleje del marco europeo.

Es impensable plantear consultas de autodeterminación que rompan la unidad de la soberanía española.

Y es inconcebible saltarse, como propone Podemos, el procedimiento agravado de reforma de la Constitución mediante un referéndum que esquive el necesario consenso con el Partido Popular.

Pedro Sánchez no puede llegar más lejos, si quiere sumar, de lo que ha llegado en su pacto con Albert Rivera.

Su última baza es trasladar toda la presión a Podemos, para que facilite, al menos con su abstención, un Gobierno que desplace del poder al PP.

El PSOE, sin embargo, no se engaña. Sabe que en la esencia del partido de Iglesias está el deseo de arrebatar a los socialistas la hegemonía de la izquierda, y que no se ven como mera comparsa de Sánchez.

Les toca a ellos calcular ahora sus riesgos, piensan los socialistas. En los próximos meses, si fracasa la investidura del candidato socialista, no van a conseguir más de lo que ahora les están ofreciendo.

Y, si se celebran nuevas elecciones, es razonable pensar que resulten beneficiados los dos partidos que intentaron algún tipo de acuerdo.

Hasta aquí se ha podido llegar. Un pacto de izquierdas sigue sin sumar. El PSOE descarta en bloque la gran coalición con el PP. “Si Podemos decide votar en contra”, reconocen en el PSOE, “nos tocará aguantarlos todos estos meses”.

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