Selecciona Edición
Iniciar sesión

El no del PP y Podemos al pacto de Sánchez y Rivera frustra la investidura

El PP calificó el acuerdo entre Ciudadanos y PSOE de “fantoche” y el partido de Iglesias interrumpió la negociación con el PSOE por incompatibilidad entre el pacto y su programa

Sánchez y Rivera firman el acuerdo al que han llegado ambas formaciones, el miércoles en el Congreso. LUIS SEVILLANO Atlas

El minucioso acuerdo de investidura alcanzado entre el PSOE y Ciudadanos, de 200 propuestas, no entrará en vigor. De momento. El PP y Podemos avanzaron el miércoles que lo boicotearán, impidiendo la investidura de Pedro Sánchez la semana que viene. El PP lo calificó de “fantoche” y el partido de Pablo Iglesias interrumpió la negociación con el PSOE, que debía haber continuado el miércoles, por incompatibilidad entre el pacto y su programa. “Podemos miente y lo sabe”, respondió Antonio Hernando, portavoz socialista. El PP y Podemos desatendieron las llamadas de Sánchez y Rivera a participar “en una segunda Transición”.

La estrategia de Pedro Sánchez y Albert Rivera se truncó a poco de comenzar. Los dos firmantes del Acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso iban a empezar este jueves mismo la tarea de persuasión, a derecha y a izquierda, para conseguir los apoyos necesarios, con su pacto como banderín de enganche, para intentar las abstenciones de populares y Podemos a fin de facilitar la investidura del dirigente socialista. Pero ni el PP ni el partido de Iglesias les dieron tiempo.
A las cuatro de la tarde Podemos anunciaba que se levantaba de la mesa de negociación a cuatro, muy poco después de que Fernando Martínez-Maillo, vicesecretario de Organización del PP, sentenciara que en ningún caso podían contar con su abstención para que Pedro Sánchez fuera presidente del Gobierno. Al menos Podemos rompió con el PSOE con un “de momento”, ya que entiende que, una vez que Sánchez pierda la próxima semana las dos votaciones para su investidura, empezará “un tiempo nuevo”, como explicó el número dos del partido de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón.

No era esto lo que tenían previsto Sánchez y Rivera para el miércoles. Con la máxima solemnidad posible, los dos políticos firmaron un documento de 66 páginas que sus equipos de negociadores terminaron de madrugada. Ambos rezumaban satisfacción y no menos los muñidores del acuerdo, que fueron saludados por los dos líderes con gran calidez. “Buen trabajo”, se escuchó decir a Rivera mientras estrechaba manos. Los discursos de los dos jóvenes políticos pretendían dar al momento de la firma y a sus posteriores discursos unos tintes épicos y con afán de trascendencia histórica. Albert Rivera señaló que este pacto podía considerarse “el inicio de una segunda Transición” y, por tanto, cabían el resto de fuerzas.

Las principales medidas

El IRPF se mantiene. Se quitan exenciones a empresas, se ensanchan las bases del impuesto de sociedades para recaudar más y no sube el IRPF. El IVA cultural baja al 10%.

Programa social. Ciudadanos cedió en la financiación de su complemento salarial, que había cifrado en 7.000 millones, para compartir esos recursos con el ingreso mínimo vital y el plan contra la pobreza infantil del PSOE. Los socialistas recuperan la tarjeta sanitaria universal, con lo que los emigrantes irregulares serán atendidos en la sanidad pública una vez empadronados.

Tres tipos de contrato. Habrá tres contratos, formativo, temporal e indefinido, y no uno, como quería Ciudadanos. El temporal recoge la idea de Rivera de incluir una indemnización por despido que crece en función de la antigüedad.

Diputaciones. Se cerrarían y sustituirían por consejos provinciales de alcaldes en poblaciones pequeñas.

“Para mí es un honor compartir el acuerdo con Albert Rivera y con Ciudadanos, y espero tener el honor de compartirlo también con otras fuerzas políticas”, dijo Sánchez. Con ello anunciaba su intención de convencer a Podemos, Izquierda Unida, Compromís y Coalición Canaria, sin descartar al PNV, de que no impidiesen la investidura del líder socialista. “Todo esto no lo podemos hacer solos”, afirmó el presidente de Ciudadanos, cuya ejecutiva aprobó por la mañana que se diera el voto afirmativo a Sánchez. Un cambio de parecer porque hasta ahora solo contemplaba la abstención. “Necesitamos a más partidos”, añadió en referencia al PP de Mariano Rajoy: “Hoy pido desde aquí un esfuerzo con la misma valentía y generosidad a los demás partidos”.

Pero Podemos decidió romper la negociación que mantenía con el PSOE, IU y Compromís porque, afirmó Errejón, el acuerdo suscrito por Sánchez y Rivera “es incompatible” con su programa. La dirección de Iglesias maduró esa decisión a lo largo de la mañana del miércoles, y fue tomada formalmente cerca de hora y media antes de la cita bilateral entre el partido de Iglesias y los socialistas, prevista para cerca de las 16.30.

Cronología de un no

A lo largo de la mañana, varios dirigentes de Podemos aseguraron, en manifestaciones públicas y en privado, que no abandonarían la negociación y seguirían “intentándolo hasta el final”. En las filas de la formación emergente se sospechaba, además, que una ruptura le permitiría a Sánchez acusar a Iglesias y señalarle como “culpable” de la falta de acuerdo, como horas más tarde señaló sin matices Antonio Hernando, portavoz parlamentario del PSOE.

Las matemáticas de las negociaciones

Votos a favor de la investidura de Pedro Sánchez. El candidato propuesto por Felipe VI cuenta con 131 votos: los 90 del PSOE, los 40 de Ciudadanos y el de la diputada de Coalición Canaria. Eso es insuficiente. La mayoría absoluta está en 176.

Abstenciones. Ningún partido ha comprometido su abstención para facilitar la investidura de Sánchez en la segunda votación (5 de marzo), cuando solo necesitaría más votos afirmativos que negativos.

Votos en contra. Sánchez cuenta ahora mismo con mayoría absoluta en contra: la suma de los 123 votos del PP, más los 65 de Podemos, los cuatro de Compromís y los dos de Izquierda Unida da 194 noes. Todos estos partidos, además, se niegan a negociar con el PSOE tras su pacto con Ciudadanos.

Al menos hasta las 14.00, la cúpula de Podemos seguía trabajando con la previsión de reunirse con el PSOE y hasta canceló la participación de algunos de sus negociadores en un acto previsto a las siete de la tarde en el barrio madrileño de Vallecas. Entre las 14.15 y las 14.30, no obstante, el núcleo duro de Iglesias comenzaba a dudar de la oportunidad de mantener ambos encuentros —el bilateral y la cita a cuatro—. Alrededor de las 15.00, el equipo negociador de Podemos y la ejecutiva tomaron la decisión de romper las negociaciones, tras analizar el acuerdo del PSOE y Ciudadanos y recibir las valoraciones de sus expertos. Un poco más tarde, sobre las 15.15, comunicaron internamente esa decisión y, finalmente, a las 15.35 los responsables de prensa del partido avisaron de que Errejón iba a comparecer a las 16.00 en la sala de prensa del Congreso para informar de las últimas novedades.

Lo hizo rodeado del equipo negociador de Podemos para dar por cerradas las conversaciones, al menos de momento. “La elección del PSOE es incompatible con nosotros”, enfatizó. “Lo que hoy se ha presentado es un acuerdo redactado pensando en el PP”, valoró en referencia a su apartado económico. Por tanto, dejó claro: “No vamos a ser figurantes de un acuerdo cosmético”.

Más intentos

“Seguiremos intentándolo, después de esa investidura se abre otro tiempo. Por el momento no lo hemos logrado. El cambio no era solo sacar a Rajoy de La Moncloa sino también sus políticas. La mano sigue tendida”, matizó Errejón, que concretó algunos de los aspectos que su partido rechaza de ese acuerdo: la agenda laboral, con lo que considera una “reforma laboral encubierta”, el que no se incremente el salario mínimo y la ausencia de una alternativa al encaje territorial de Cataluña, más allá de la oposición al referéndum soberanista.

El portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando, acusó con tono airado a Podemos de “impedir el cambio con excusas que son mentira”. “Frustrarán a millones de españoles”, enfatizó Hernando, señalándoles como culpables. El dirigente socialista encadenó varias de las propuestas más sociales del acuerdo para pedir a Podemos que vuelva a reunirse este mismo jueves con el equipo negociador de los socialistas. Y emplazó a esa formación a que explique por qué no las quiere aprobar. La conclusión para el PSOE es que “el mejor aliado de Rajoy se llama Pablo Iglesias”.

Compromís e IU también rompen con el PSOE

ELSA GARCÍA DE BLAS

El pacto suscrito entre el PSOE y Ciudadanos ha provocado también la ruptura de los acuerdos alcanzados ya entre los socialistas y Compromís e Izquierda Unida, las dos formaciones de izquierdas con las que habían llegado a consensos importantes que acercaban su apoyo a la investidura de Pedro Sánchez. Ambos partidos, que llevaban dos semanas de negociación bilateral con el PSOE, acudieron el miércoles a la reunión de los cuatro partidos de izquierda para trasladar a los socialistas que ese pacto era incompatible con sus políticas y, por tanto, suspenden las conversaciones.

IU calificó el pacto de “muy regresivo y contrario a los intereses de las clases populares”, en palabras del portavoz parlamentario, Alberto Garzón, que avanzó a EL PAÍS el voto negativo de sus dos diputados el próximo 1 de marzo. “No lo decido yo en solitario, pero la impresión es que el PSOE ha elegido ya. En esas condiciones de acuerdo con Ciudadanos estamos ante un no claro”, subrayó. Compromís, con cuatro escaños, anunció que también suspende los contactos con el PSOE al menos hasta después de la investidura de Sánchez. “Ese documento no representa el espíritu del acuerdo del botánico”, dijo Joan Baldoví en referencia al acuerdo suscrito entre su partido y los socialistas valencianos.

Más información