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Antes de ‘portavozas’ hubo ‘miembras’ y ‘altas cargas’ en la política española

La exministra Bibiana Aído o la exdiputada Carmen Romero, entre otras, popularizaron términos para dar mayor visibilidad a la mujer antes que Irene Montero

La portavoz de Podemos en el Congreso, Irene Montero, este jueves en una rueda de prensa en el Congreso.

Irene Montero se define como la portavoza de Podemos en el Congreso, aunque su perfil oficial de Twitter no esté actualizado y en él precise que es la "portavoz" de esta formación en la Cámara baja. El palabro portavoza fue inventado por ella misma este martes en una rueda de prensa en el hemiciclo en la que habló de "portavoces y portavozas". La diputada empleó un lenguaje pretendidamente feminista en una palabra como portavoz, con género común —es decir, el masculino o el femenino lo determina el adjetivo o el artículo—, pero retocando la parte final: precisamente voz, que siempre es femenina. El lenguaje de Montero, que ella misma volvió a defender este jueves como un intento de dar mayor visibilidad a la mujer, recibió el apoyo de la portavoz adjunta del PSOE, Adriana Lastra: "Yo a mi portavoza [Margarita Robles] la llamo portavoza". Sin embargo, este no fue el primer caso de este tipo en el uso del lenguaje.

En 2008, por ejemplo, la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído, popularizó la expresión "miembros y miembras". Aído se dirigió a la mayoría de diputadas llamándolas miembras del Congreso, un clásico guiño del mundo feminista que pronunció soltando una pequeña risita. Entonces, prácticamente nadie se inmutó. Pero la titular de Igualdad dijo después que había sido un lapsus porque llegaba de Iberoamérica, "donde es usual este término", y que por eso se le coló en el discurso. Sin embargo, las feministas sí se sorprendieron cuando la ministra habló de un error, cuando ellas habían entendido que era un guiño a la visibilidad de la mujer, que muchas creen conveniente que empiece por el lenguaje. Además, sufrió cantidad de descalificaciones machistas tanto por su miembras como por su lucha en pro de la igualdad.

Mucho antes, en 1993, Carmen Romero, entonces diputada del PSOE por Cádiz y esposa del presidente del Gobierno, Felipe González, habló ante 1.000 mujeres de toda la comunidad andaluza de la necesidad de conseguir la plena integración femenina en el mundo laboral. En la víspera del Día Mundial de la Mujer Trabajadora, Romero lamentó que la mujer tiene tendencia a estudiar materias con poco futuro laboral y aconsejó a las "jóvenas" que optasen por carreras técnicas, con las que tenían más posibilidades en el saturado mercado de los demandantes de empleo. Recordando su primera intervención durante la campaña electoral en la que empleó el término '"jóvenas", Romero insistió entonces en la utilización de este vocablo. "Necesito este término, para dirigirme a las chicas. Reconozco que es un uso instrumental del lenguaje que se consolidará o no, pero recordando mi faceta de profesora, ya lo dijo Saussure, que la norma en el lenguaje es el uso", apuntó.

Otro caso famoso ocurrió en la primera legislatura de Felipe González (1982-1986), cuando las directoras generales del primer Gobierno socialista desde el regreso de la democracia a España quedaban a comer: se denominaban las altas cargas, en lugar de altos cargos, en unas reuniones que despertaban la curiosidad —y los recelos— de sus colegas varones, según recordó la exvicepresidenta Elena Salgado en este diario en 2009.

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