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Ciudadanos calcula que le arrebató el 21-D unos 170.000 votantes al PP y 95.000 al PSC

El partido afirma, en un informe interno, que logró movilizar a 150.000 abstencionistas

De izquierda a derecha, Albert Rivera, Inés Arrimadas y Toni Roldán, el pasado lunes.
De izquierda a derecha, Albert Rivera, Inés Arrimadas y Toni Roldán, el pasado lunes. EFE

Ciudadanos ya ha echado cuentas sobre el 21-D y ha sacado conclusiones. Según los cálculos incluidos en un informe interno del equipo de campaña para las elecciones catalanas, la candidatura liderada por Inés Arrimadas logró arrebatar 170.000 votantes al PP y 95.000 al PSC. "Fue el partido que más apoyos captó de otras formaciones", insiste el documento, de claro carácter triunfalista, que añade que la formación "ha sido la opción preferida" de quienes no acudieron a las urnas en 2015.

"Unos 150.000 abstencionistas y 17.000 nuevos votantes (por edad) podrían haber optado por la papeleta naranja", estima el informe, que analiza una cita con las urnas de la que Arrimadas salió victoriosa. Con 36 escaños y más de un millón de votos, Ciudadanos se erigió como el primer partido no nacionalista que, por primera vez, gana los comicios catalanes en número de papeletas y diputados. Aunque, eso sí, se esfumaron sus posibilidades de hacerse con el Govern de la Generalitat al toparse con la mayoría absoluta del bloque independentista.

Ciudadanos perfila, pese a ese revés, un balance muy positivo de su actuación durante la campaña. El documento interno celebra como primer punto "clave" que la ejecutiva fuese capaz de prever muy pronto que se celebrarían comicios autonómicos en 2017. En enero del pasado año, cuando aún no se avistaban las elecciones, se acordó nombrar a la candidata como nueva portavoz nacional para darle más protagonismo. El objetivo era presentarla como "un actor fundamental" de la política catalana y destacar su papel de "liderazgo" en la oposición para aglutinar el voto constitucionalista.

Esa estrategia, según concluye el equipo de campaña de Ciudadanos, le permitió arrebatar al PP más de 170.000 votos, reduciendo su apoyo a la mitad. Los populares se convirtieron en los grandes derrotados del 21-D y apenas sumaron unas 180.000 papeletas, frente a las casi 350.000 que recabaron en la anterior cita con las urnas.

La formación liderada por Albert Rivera concluye que también lograron retener al electorado que había confiado en ellos hace dos años. "Hemos sido el partido constitucionalista con mayor fidelidad de voto. Aproximadamente, el 87% de los votantes de Ciudadanos en 2015 han renovado su confianza en la formación naranja", recalca el informe interno del partido, que apostilla: "En términos porcentuales es el partido no independentista que menos votantes ha enviado a la abstención".

 “Aspectos a mejorar”

La dirección de campaña de Ciudadanos considera que gran parte de su éxito pasó por su capacidad para construir un "mensaje claro" contra el independentismo en un contexto muy polarizado de enfrentamiento entre dos bloques. "[Presentamos] propuestas claras en torno a tres ejes: recuperar la convivencia y superar la fractura social; revertir la crisis económica originada por la inestabilidad y la irresponsabilidad del Govern; y recuperar la normalidad democrática", subraya el equipo que diseñó la candidatura de Arrimadas, que también destaca el incremento del mailing, Por primera vez, se hizo envío completo a todos los ciudadanos de Cataluña censados y, para ello, se duplicó la inversión en esta partida: pasó de 371.000 a 750.000 euros.

"Nos gusta, incluso en las victorias, saber qué cosas se pueden hacer mejor", afirmó Albert Rivera el pasado lunes, tras la celebración en Madrid de la primera ejecutiva de 2018 del partido, donde la cúpula aprovechó para analizar los resultados del 21-D. En esa línea, el documento interno recoge varios "aspectos a mejorar para seguir creciendo". Fundamentalmente, "tener mayor presencia territorial en zonas rurales y pequeños municipios", donde la formación encuentra grandes dificultades para su implantación desde que irrumpiese en el panorama político. Aunque, según matiza el documento, se ha crecido más en las provincias menos pobladas y de fuerte tradición separatista: un 56% en Girona y un 46% en Lleida, frente al 41% de Tarragona y el 40% de Barcelona.

Ciudadanos aprovecha este informe para marcar una de las directrices políticas que, desde la celebración de los comicios, ha centrado buena parte de las críticas de la dirección del partido: el sistema electoral que rige en Cataluña y que sobrerrepresenta a las circunscripciones con menos habitantes —precisamente, donde gana el separatismo—. Según el documento del equipo de campaña, la formación debe incidir ahora en la idea de que tiene que aprobarse una nueva ley "en la que el voto de todos los catalanes valga lo mismo piensen lo que piensen".