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Ciudades aptas para escolares

Padres valencianos promueven rutas urbanas seguras para que los niños sean autónomos y vayan solos al cole

Cuatro niños se dirigen al colegio López Rosat de Valencia por una de las vías seguras del Colecamins.
Cuatro niños se dirigen al colegio López Rosat de Valencia por una de las vías seguras del Colecamins.

Un grupo de padres de seis colegios de los barrios de Patraix y Tres Forques, al oeste de Valencia, ha puesto una semilla que puede suponer un profundo cambio en la movilidad de la ciudad. Los progenitores han impulsado una iniciativa que persigue que las calles sean lo bastante seguras como para que los niños puedan ir solos al colegio.

La receta básica del plan de rutas escolares seguras, que han llamado Colecamins, tiene el apoyo del Ayuntamiento y está siendo exportado a otras zonas de Valencia, consiste en hacer aceras más anchas, mejorar la visibilidad de las intersecciones, dar prioridad a los peatones y reducir la velocidad del tráfico elevando los pasos de cebra hasta el nivel del bordillo, explica Francesc Arechavala, uno de los promotores de la iniciativa.

Los recorridos han sido marcados con pasos dibujados en el suelo y señales verticales

Las rutas están basadas en los itinerarios que más utilizan las familias para ir de casa al colegio. Una información que las asociaciones de madres y padres de alumnos de las seis escuelas públicas obtuvieron realizando encuestas en sus centros. Los recorridos han sido marcados con pasos dibujados en el suelo y señales verticales que recuerdan al clásico lápiz Staedtler. A lo largo de los itinerarios se han buscado comercios y otros establecimientos de confianza adonde los niños puedan dirigirse en caso de que les surja un problema.

“Estamos en una sociedad que protege a los niños en exceso, y es un error porque estamos creando adolescentes que no saben hacer nada. Un chaval de siete u ocho años tendría que poder bajar tranquilamente a la plaza a comprar el pan y volver a casa. De esa forma le estás dando responsabilidad y, además, a él le gusta”, afirma Arechavala, que tiene dos hijos de cuatro y siete años y es geógrafo, especializado en movilidad urbana.

De la unión de las rutas escolares dibujadas por las asociaciones surgió un proyecto más amplio, un “anillo de viandantes”, que conecta las escuelas y las principales plazas y parques de ambos barrios. El anillo fue elegido por los vecinos como propuesta prioritaria en los presupuestos participativos municipales, y está siendo ejecutado ahora por el Ayuntamiento.

“Los desplazamientos al colegio estructuran de forma importante la movilidad de un barrio. Y mejorando estos entornos, favorecemos que los vecinos puedan caminar”, dice Arechavala. “En la ciudad siempre va a haber vías con mucho tráfico, pero eso es compatible con un tipo de desplazamiento más tranquilo en las calles interiores de los barrios, donde tenemos las escuelas, los centros de salud, los parques y las tiendas”.

En torno al 10% de los niños de últimos cursos de Primaria (de 10 a 12 años) van solos a los seis colegios incluidos en el Colecamins. Un porcentaje que los impulsores de la iniciativa esperan que crezca cuando se completen las obras de las rutas escolares seguras. En paralelo, los padres han puesto en marcha los llamados piedibuses. A lo largo de la ruta escolar se establecen una serie de paradas a las que los padres acercan a sus hijos a unas horas fijas. Y uno o varios progenitores se turnan para acompañar a todos los chavales al colegio.

Caminar a diario ayuda a mantener a los niños en forma y a reducir la obesidad. “También fomenta la sociabilidad. Los padres vamos hablando entre nosotros y los niños, entre ellos. Y cuando nos juntamos muchos parece una fiesta por la calle”, afirma Carlos Alcañiz, fotógrafo y padre de dos niños de cuatro y siete años.

El Ayuntamiento está extendiendo la iniciativa al Cabanyal y la Malva-rosa. “Compartimos la filosofía de recuperar la ciudad para los niños. Que dejen de estar confinados entre aceras estrechas, semáforos y avenidas, con ruido y contaminación. Queremos que las calles sean no solo más seguras, sino también más amables”, afirma el concejal de Movilidad Sostenible y miembro de Els Verds Equo, partido integrado en Compromís, Giuseppe Grezzi.

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