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El Consejo de Europa inicia los trámites para destituir al español Agramunt

El senador del PP se resiste a dimitir como presidente de la Asamblea de Estrasburgo pese a pedirselo su grupo

Pedro Agramunt
El diputado ruso Leonid Slutsky, Bachar el Asad y Pedro Agamunt, en marzo, en una foto subida al Facebook de Slutsky.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE, por sus siglas en inglés), que reúne a parlamentarios de 47 países, ha iniciado los trámites para destituir a su presidente, el senador del PP Pedro Agramunt, ante la negativa de este a dimitir. La PACE, reunida en Estrasburgo (Francia), ha acordado por 154 votos a favor, 30 en contra y 13 abstenciones una modificación de su reglamento que permitirá destituir al presidente y a cualquiera de los vicepresidentes de la institución cuando “ya no tengan la confianza de la Asamblea, hayan dejado de cumplir las condiciones necesarias para el ejercicio del cargo o sean culpables de malas prácticas por violación reiterada del Código de Conducta”.

Ya se ha iniciado la recogida de firmas en apoyo a la iniciativa, que debe ser suscrita por más de un centenar de parlamentarios de al menos 15 países y tres grupos políticos distintos. Las fuentes consultadas por EL PAÍS indicaron que probablemente se presentará este jueves en el registro de la cámara, con el objetivo de que sea debatida en la próxima sesión plenaria, ya en octubre, Mientras tanto, Agramunt quedaría provisionalmente suspendido de todas sus funciones.

El origen de esta rebelión sin precedentes contra el presidente de la PACE está en la entrevista que este mantuvo con el presidente sirio, Bachar el Asad, el pasado 20 de marzo, dos semanas antes del ataque con armas químicas contra la localidad de Jan Sheijun. Agramunt visitó Damasco acompañado por el diputado del PDCat (antigua Convergència) Jordi Xuclá, quien ha anunciado que dejará la presidencia del Grupo Liberal en la Asamblea, y varios parlamentarios rusos. La audiencia del jefe de un régimen genocida con el máximo representante de un organismo dedicado a promover la democracia y los derechos humanos en Europa fue explotada por los medios oficiales sirios y rusos y provocó la cólera de sus colegas de la Asamblea de Estrasburgo, a quienes no había informado del viaje.

Agramunt ha sido abandonado por su propio grupo, el Popular, que le ha pedido su dimisión inmediata por 38 votos a favor, 26 en contra y dos abstenciones. Sin embargo, el senador español se resiste a dimitir, se presenta como víctima de una campaña, en la que incluye al propio secretario general de la institución, además de la izquierda y algunos de sus correligionarios políticos, y ha anunciado “acciones legales” contra quienes promueven su destitución, alegando que la votación en el Grupo Popular no se anunció con antelación y que el cambio del reglamento de la Asamblea no puede aplicarse retroactivamente.

El coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, ha eludido respaldar al senador popular y se ha limitado a declarar que “el Consejo de Europa es soberano para tomar sus propias decisiones” y que hay que ser “respetuoso” con las instituciones europeas.

El pasado 28 de abril el Buró de la PACE, que reúne a la Mesa de la Cámara, los portavoces de los grupos y los presidentes de las comisiones parlamentarias, ya le retiró su confianza, prohibiéndole realizar visitas oficiales, participar en reuniones o hacer declaraciones en nombre de la Asamblea. Agramunt tuvo que ausentarse durante el pleno de la PACE ante el que intervino el rey Felipe VI en abril pasado y ha delegado la presidencia de la Asamblea durante esta sesión plenaria en los vicepresidentes.

Antes de su viaje a Damasco, Agramunt estaba ya el ojo del huracán por las denuncias de connivencia con el régimen de Azervaiyán frente a las denuncias de violación de los derechos humanos. La PACE ha decidido nombrar a tres expertos independientes –el exjuez antiterrorista francés Jean-Louis Bruguière, el británico Nicolas Bratza, expresidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y la jurista sueca Elisabet Fura—para que investiguen las acusaciones de corrupción. Estas tienen su epicentro en el caso de la llamada diplomacia del caviar, en el que está implicado el exdiputado italiano Luca Volonté, quien recibió 2,3 millones de euros de las autoridades de Bakú supuestamente para influir en otros parlamentarios. Volonté no solo fue el predecesor de Agramunt al frente del Grupo Popular de la Cámara, sino también su amigo y participó activamente en la campaña para que este fuera elegido parlamentario español. El think tank europeo ESI asegura que ambos encabezaban el lobby de Azerbayán en Estrasburgo.