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El PSOE se revuelve contra el ‘sorpasso’ de Podemos e IU

Los socialistas se conjuran para movilizar el 26-J a su electorado ante el riesgo de dejar de ser el referente de la izquierda española

Rubalcaba, Sánchez, Zapatero y Almunia en el acto de ayer del PSOE en Madrid.

A conjurar el peligro de quedar sobrepasado por la coalición de Podemos, IU y Equo se ha autoconvocado el PSOE en una unidad desconocida en los últimos meses. Sus estudios les llevan a concluir que incluso pueden aumentar la distancia con Unidos Podemos. Los electores de más de 45 años tienen la llave de quién se alzará con la hegemonía de la izquierda tras las elecciones del próximo 26 de junio, un escenario en el que el PSOE necesita una alta participación.

Sánchez se rodea de sus predecesores

El PSOE cerró ayer filas en torno a Pedro Sánchez en una escenificación de unidad sin precedentes desde el 20-D. El candidato a La Moncloa contó en el arranque de la precampaña con la presencia de todos los exsecretarios generales menos Felipe González, ausente por motivos de agenda. El presidente del gobierno que más años ha permanecido en La Moncloa (1982-1996) advirtió, frente a las tesis de Podemos, que el 26-J “no se trata ni de una segunda vuelta ni de una repetición” de las elecciones. “Cuatro años más de gobierno de Rajoy son una tortura inmerecida”, remarcó.

El otro presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, sí asistió tras su reciente viaje a Venezuela: “Somos el partido que cohesiona España. Lo más importante es la fuerza, la convicción y el sí al cambio el día 26”. Al igual que González, Alfredo Pérez Rubalcaba también cargó contra Podemos: “Ha aparecido Julio Anguita, que decía ‘dadme una pinza y me cargaré al PSOE’. El PSOE es el cambio”. “Viendo cómo el PP deteriora los derechos y libertades, ahora, después de la crisis, hay muchísimas más razones de cambio”, observó Joaquín Almunia.

La alianza de Pablo Iglesias y Alberto Garzón les es favorable electoralmente, al menos en las encuestas. Así lo indica Metroscopia, cuyo estudio, publicado ayer por EL PAÍS, otorga a la coalición una posición de preeminencia de tres puntos sobre el PSOE. En la dirección socialista quieren quedarse con los datos de sus estudios internos cualitativos, sin intención de voto, en los que ven margen suficiente como para que eso no ocurra.

En la franja de mayores de 45 años está buena parte del resultado de lo que pueda ocurrir en el campo de la izquierda, según las fuentes socialistas. No se rinden, señalan en el equipo del candidato, Pedro Sánchez, que ayer vivió una jornada satisfactoria gracias al afecto de los militantes madrileños y del compromiso que con él mostraron sus antecesores en el liderazgo del partido y los presidentes autonómicos, entre ellos, la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Podemos “lo pagará”

En un partido con una militancia a la que se atribuye proclividad al decaimiento si las circunstancias no son favorables, ayer se rompió la tendencia. Unos 3.500 militantes y simpatizantes socialistas, según la organización, se reunieron en el Pabellón de la ONCE de Madrid para recibir con entusiasmo a Pedro Sánchez, a sus antecesores, a los presidentes autonómicos, a los secretarios territoriales y a alcaldes. Los miembros del gobierno en la sombra fueron especialmente jaleados. “Si el PSOE gana las elecciones en una semana habrá un gobierno limpio y social y seré más generoso que lo han sido conmigo”. Esta aseveración de Sánchez remitió a Podemos, siempre presente en este acto aunque no les denominó nunca por su nombre. Su líder, Pablo Iglesias, se dijo a sí mismo generoso porque ofrecería a Sánchez ser su vicepresidente si como pensaba Podemos ganaría las próximas elecciones.

“Los que bloquearon el cambio lo pagarán en las urnas, estoy seguro”. Esta proclama del candidato socialista le acompañará durante toda la campaña y será utilizada igualmente por candidatos y militantes. No tiene sentido votar a Podemos para tratar de que facilite un gobierno de izquierdas porque lo pudo hacer y no lo hizo. Los interlocutores consultados reconocen que este recordatorio constante tiene su razón de ser porque cientos de miles de votantes de Podemos lo fueron antes del PSOE o llevaban algunas convocatorias ausentes de las votaciones. El partido de Iglesias logró sacar de la abstención a votantes de izquierda y también consiguió el apoyo de electores que en otras contiendas apoyaron al PSOE. Atraer de nuevo a estos últimos será una de las tareas esenciales de los candidatos socialistas. ¿Cómo? Mediante una mezcla de denuncia del adversario, en la línea de que no ha facilitado un cambio de gobierno, y una “campaña propositiva y positiva”. Así figura en la guía de campaña socialista y no como mero reclamo propagandístico. En la medida que pueden hacerse oír los socialistas incidirán en propuestas que tengan fuerte demanda en la sociedad como son las pensiones y el mundo laboral.

Hay muchos ciudadanos que les dieron la espalda después de 2010 con la política de recortes del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y esa estela aún dura pero más ligera, según los estrategas socialistas. Ahora creen que no les es adverso que se recuerde la huella de los gobiernos socialistas. En esa creencia están y por eso ayer hicieron exhibición de los presidentes Felipe González y Zapatero; el primero a través de un vídeo y el último presidente socialista en el propio pabellón donde se celebró el acto. Joaquín Almunia, sucesor de Felipe González en la secretaría general, y Alfredo Pérez Rubalcaba, antecesor de Pedro Sánchez, además de estar en el acto, expresaron sus razones para volver a votar al PSOE.

A nadie del PSOE le interesa un partido débil y con una representación electoral exigua por lo que los presidentes autonómicos, algunos críticos con Sánchez, expresaron su apoyo al candidato y, sobre todo, pidieron el voto para su partido. No quieren creer, y harán lo posible para que no sea, que la coalición de Podemos supere a su partido. Eso sí les une, reconocen en todos los ámbitos socialistas que se pregunte.

Un independiente como Ángel Gabilondo, portavoz de los socialistas en la Asamblea de Madrid, singularmente querido por los militantes, fue especialmente aplaudido por sus consideraciones sobre el proyecto de los socialistas y su manera de defenderlo. “La moderación no es medianía ni tibieza, sino lo más difícil”. Y, repudió “los tacticismos”. Nada de “ya se verá qué pasa con el PSOE y con el candidato; hay que comprometerse y entregarse al proyecto y al candidato”, pidió.