Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cuando el miedo a suspender lo tiene el examinador del carné

Los encargados de las pruebas prácticas para obtener el permiso de conducir, que llevan tres semanas en huelga, exigen medidas para frenar las agresiones de los alumnos cateados

Vehículos de autoescuela en el circuito de exámenes de Móstoles (Madrid).
Vehículos de autoescuela en el circuito de exámenes de Móstoles (Madrid).

Cuando Joaquín Jiménez se sentó en el Congreso de los Diputados a finales del pasado año, aún no sabía que terminaría contando a los parlamentarios una "experiencia" que apenas hacía una semana que le había ocurrido. "Comuniqué el resultado de no apto a un chico. Él estaba sentado al volante y yo detrás. Entonces, se bajó, se me puso al lado y... me dijo unas palabras. Algo que no voy a reproducir aquí porque está fuera de lugar", explicó ante la atenta mirada de los miembros de la Comisión de Seguridad Vial. "Lo que sí tengo que decirles es que sentí miedo", apostilló este hombre de 53 años, vecino de Sevilla y con casi tres décadas a la espalda como examinador del carné de conducir. Él, como muchos de sus compañeros de toda España, lleva ahora tres semanas en huelga indefinida: entre otras exigencias, piden a la DGT que los resultados de las pruebas no se comuniquen in situ. Para evitar agresiones y amenazas.

"Tenemos que contar con unas condiciones mínimas de seguridad, porque hay veces que damos la calificación en mitad de un polígono o en una carretera perdida. Y la solución es fácil, que se haga en diferido: 24 horas después, por ejemplo", explica Jiménez, presidente de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra), que ha registrado el último episodio violento hace solo unos días. Ocurrió el jueves. En Cuenca. Un aspirante, que se saltó un ceda al paso y terminó suspendido, salió del coche hecho una furia y se dirigió hacia la ventanilla del asiento trasero, donde estaba el examinador. Comenzó a golpear el cristal. "Ni el examinador, que sufrió una crisis de ansiedad, ni la profesora se atrevieron a salir del vehículo. El alumno, al cabo de un rato, optó por marcharse", denunció el colectivo.

Los trabajadores, "hartos" de esta situación, han decidido plantarse. El pasado 14 de septiembre iniciaron un parón parcial indefinido. Cada día, dejan su actividad tres horas antes del fin de la jornada. Los convocantes —Asextra, CGT, CSIF y USO— calculan que el seguimiento ronda el 80%. Una cifra que reduce hasta el 28% la DGT, que recuerda que la huelga incluye a todos los funcionarios de carácter técnico. "La están secundado de forma muy irregular. Las provincias con más adhesiones son Barcelona, Valencia, Almería y Málaga", detalla un portavoz de Tráfico.

Pero los alumnos afectados se cuentan ya por miles, según los datos de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), que agrupa a más del 80% de estos centros formativos. El balance que maneja esta entidad, referido solo a algunas regiones del país durante la primera semana del parón, destaca cómo han sufrido ya las consecuencias de la huelga más de 1.500 aspirantes de Barcelona, 600 de Málaga y 510 de Alicante. CSI-F habla de más 4.000 exámenes suspendidos en toda la Comunidad Valenciana desde que arrancasen las reivindicaciones. Toda una batería de cifras que aglutina Asextra a nivel nacional: "Ya se han aplazado más de 35.000 pruebas".

La DGT otorgó más de 400.000 licencias de conducir en 2014

Las exigencias del sector no se limitan a la implantación de medidas para frenar las agresiones. El colectivo también reclama que se reduzca el número de exámenes por empleado. "No se puede hacer 13 evaluaciones todas las jornadas. Pedimos que las bajen a 12", subraya Joaquín Jiménez, que reprocha a la DGT su "inmovilismo" en este asunto: "Es que ni siquiera estamos solicitando que nos parezcamos a los holandeses, que hacen siete cada día". "No es normal que Tráfico aconseje descansos cada dos horas de conducción y a sus funcionarios los condene a una jornada continuada dentro de los vehículosa", remacha el CSI-F. Los examinadores exigen, paralelamente, una mejora de los complementos retributivos específicos —"hace 10 años que no se han revisados", apunta el sindicato— y la garantía de que no se va a privatizar el servicio.

Pero el acuerdo de las parte, de momento, está lejos. Sobre las mejoras laborales, la DGT pone la pelota en el tejado de la Comisión Ejecutiva de la Comisión Interministerial de Retribuciones (CECIR). "Es a la que le corresponde aprobarlo", señala un portavoz de Tráfico. Este organismo se reúna el lunes y los trabajadores confían en que esa cita "desatasque" las negociaciones entre el departamento encabezado por María Seguí y los cerca de 700 examinadores, según las cifras de Asextra, que aprueban a más de 400.000 nuevos conductores cada año. Y que también suspenden a una cifra similar. "Aunque el número de no aptos ha aumentado considerablemente por la crisis. El alumno acude al examen tras dar el mínimo número de clases", concluye Jiménez.

Más información