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El Gobierno solo hablará con otro ‘president’ con más “legitimidad”

La dirección del PP respalda la estrategia inmovilista del presidente e ignora los duros reproches de Aznar

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, este lunes.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, este lunes. EFE

La ejecutiva nacional del PP refrendó ayer la estrategia inmovilista en el problema catalán seguida estos años por su presidente, Mariano Rajoy. El partido del Gobierno reafirmó este lunes que le gustaría hablar con otro presidente catalán "que no esté tan en entredicho y tenga más legitimidad" que Artur Mas, pero de cuestiones generales, como los problemas diarios de los catalanes. No hubo oferta concreta alguna ni la habrá, desde luego, antes de las generales de diciembre.

Rajoy improvisó primero por la mañana, en La Moncloa y con todo el revestimiento oficial del cargo, una declaración para reafirmar su disposición al diálogo desde "la lealtad institucional" y siempre "dentro de la ley". Ante los que le acusan de inmovilismo y de no plantear ninguna alternativa ni un relato constitucionalista atractivo al proyecto soberanista, Rajoy recalcó que siempre estará disponible "para hablar y escuchar" pero "sin liquidar la ley" ni "discutir la unidad de España ni la soberanía nacional".

El jefe del Ejecutivo optó por contentarse, ante los malos resultados obtenidos en Cataluña, con que las urnas al final no han consagrado una mayoría independentista, "porque solo cuatro de cada diez catalanes han apoyado un programa rupturista" y porque cree que el mapa político final corrobora una "sociedad catalana plural". Tras su declaración, Rajoy aceptó solo dos preguntas y se dispuso a acudir a la reunión de la cúpula del partido en Madrid.

Pocos minutos antes de comenzar esa cita, la oficina del expresidente José María Aznar en la FAES, la fundación ligada al PP, difundió un comunicado con declaraciones del presidente fundador en las que se ponía en cuestión toda la política desarrollada por Rajoy estos últimos años y se hacía una valoración muy diferente de los resultados. Aznar exigió a Rajoy y el partido abrir una reflexión profunda porque el de ayer es ya el quinto aviso electoral negativo que recibe el PP en las urnas y no se puede desoír".

Obviar al expresidente

Rajoy supo del desahogo de Aznar y prefirió obviarlo. En el PP desconocían que el expresidente iba a realizar ese comunicado y tampoco le concedieron más importancia. Públicamente varios dirigentes nacionales y autonómicos ensalzaron el respeto a su figura pero también el respaldo a las políticas del actual líder popular.

La secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, ratificó luego que ni Rajoy ni el partido van a ofrecer ninguna alternativa o planteamiento nuevo sobre el conflicto político en Cataluña en las próximas semanas. Incluso descartó profundizar en la idea apuntada por el candidato catalán, Xavier García Albiol, de que en la próxima legislatura se podrían estudiar cambios y mejoras en la Constitución y el sistema de financiación. Cospedal recordó que para eso haría falta “una mayoría muy abrumadora” y al mismo nivel que la que se obtuvo en su día para su promulgación.

En el PP tampoco creen en la opción de entablar ningún tipo de diálogo ahora con Mas, que ha perdido “legitimidad” al sumar menos apoyos y diputados entre Convergència y ERC que los que tenían. Cospedal y Albiol pusieron en duda que vaya a ser él incluso el nuevo presidente, ante las diferentes corrientes internas en la lista Junts pel Sí.

El PP teme que los miembros de esa candidatura, además, no quieran o no puedan ponerse de acuerdo sobre la figura del nuevo presidente hasta después de las generales “para esperar a un Gobierno central más débil”.

Cospedal aseguró que el PP trabajará por la unidad de España, la solidaridad entre todas las autonomías y consolidar la recuperación económica. Sobre la situación de “inestabilidad” creada en Catalunya, expresó su deseo de que el nuevo Gobierno catalán “se dedique a gobernar para todos”.

En los próximos días, Albiol retomará conversaciones con la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y del PSC, Miquel Iceta, y volver a ofrecerse para un Gobierno constitucionalista alternativo, sin ninguna esperanza de éxito.

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