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Más vale tarde

El colectivo de presos de ETA anuncia que someterá a votación la asunción de la legalidad penitenciaria

Los portavoces de la campaña en apoyo a los reclusos de ETA. Ampliar foto
Los portavoces de la campaña en apoyo a los reclusos de ETA. EFE

Hace dos semanas, con motivo del intento fallido de desarme unilateral de ETA, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, subrayó la mala gestión que los restos de la banda estaban haciendo de su final. Ciertamente, pasados ya cinco años del cese definitivo del terrorismo, ETA ni ha conseguido aplicar un plan de desarme ni ha encontrado un cauce para la reinserción de sus reclusos en la vida social. Al fin,este martes, la dirección del colectivo de presos de ETA ha anunciado su decisión de someter a votación entre sus reclusos —350 repartidos en Francia y España— la asunción de la legalidad penitenciaria y la reinserción individual. Hace tres años, por estas fechas, el colectivo de presos amagó con algo similar, pero no lo sometió a votación ante la división interna que generó la propuesta.

La coartada para su enroque ante su propio mundo se la ofreció la inflexible política penitenciaria del ministro Jorge Fernández, que no aceptó ni siquiera un mínimo acercamiento de presos etarras al País Vasco tras el cese definitivo del terrorismo, cuando el Gobierno de José María Aznar acercó a unos 150 con motivo de una mera tregua de ETA en 1999.

Los términos en los que la dirección del colectivo de presos de ETA plantea la votación son claros en clave de legalidad penitenciaria. Se compromete a avalar todas las posibilidades legales de reinserción. En definitiva, la dirección del colectivo de presos ha terminado por asumir la llamada vía Nanclares de reinserción, sin denominarla así, una decena de años después de que se implantara esa fórmula siendo ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. Más vale tarde que nunca.

La propuesta, aunque desecha los términos “arrepentimiento” y “delación”, se atiene a la letra y el espíritu de la ley, la reforma del Código Penal de 2003 que señala que hay pronóstico de reinserción social cuando el penado haya dado signos inequívocos de abandono del terrorismo, haya colaborado con las instituciones —ofrece tres posibilidades— y haya pedido perdón a las víctimas de su delito.

En los próximos meses se conocerá el resultado de la votación. Si gana la propuesta de la dirección del colectivo de presos, asistiremos a una cadena de peticiones de reinserción individual que conllevarán beneficios penitenciarios que, a su vez, acarrearán la aceleración de la salida de prisión de algunos presos y el alivio de la situación de la inmensa mayoría. El Gobierno vasco, y con él la mayoría del arco parlamentario en Euskadi, aplaude el paso del colectivo por lo que tiene de petición de perdón a las víctimas del terrorismo y de avance en la convivencia en el País Vasco.
Pero la última palabra la tiene el Gobierno del PP, que decide la política penitenciaria.

Tras cinco años del cese del terrorismo de ETA parece llegado el momento de que flexibilice su política penitenciaria y de desarme, tal y como le reclama el arco parlamentario vasco —PNV, PSE, Podemos y Bildu— y la acuerde con el Gobierno vasco, como se hizo en los mejores tiempos de la lucha contra el terrorismo.

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