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Las comunidades acuerdan mantener el distrito único universitario con la nueva reválida

Representantes de todas las comunidades se reúnen para buscar alternativas ante la incertidumbre de la prueba que sustituye a la Selectividad

Madrid / Barcelona

No están de acuerdo en cómo debe ser el examen pero sí en que valga en todas partes. Las comunidades han decidido que la nota de la reválida de Bachillerato que sustituye a la Selectividad valga en todo el territorio y se mantenga el distrito único universitario. Es decir, que un alumno que haga la prueba en Zaragoza pueda usar sus resultados para optar por una Universidad en Barcelona, según han confirmado fuentes de cinco autonomías de distinto signo a EL PAÍS. Las regiones organizaron su propia reunión ante la incertidumbre de estas pruebas, cuyos detalles siguen sin estar definidos con el curso ya empezado.

Una biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra.

Los directores generales de Universidad o cargos equivalentes de las 17 comunidades autónomas se han reunido este martes en Valladolid para "aclarar" cómo organizar esta prueba que los alumnos de 2º de Bachillerato (17 y 18 años) deben hacer ya al final de este curso. Los representantes de las comunidades querían "tener la certeza" de que la prueba final se parecerá a la antigua Selectividad a la que sustituye y saber si es obligatoria. Según distintos asistentes, este extremo lo confirmaron dos altos cargos del Ministerio de Educación que acudieron a la cita: el secretario general de Universidades, Jorge Sainz, y el director general de Evaluación y Cooperación Territorial, José Luis Blanco.

Las comunidades han acordado que la nota final de cada alumno, sea como sea la prueba, valga como nota de acceso en cualquier campus público español. Hay regiones, como Cataluña o País Vasco, que mantienen que no harán el examen obligatorio del ministerio, sino que tendrán su propio modelo. 

"El ministerio tenía que habernos reunido y no lo ha hecho, hemos tomado la iniciativa", según ha indicado uno de los asistentes. El acuerdo al que han llegado, que aún no ha sido plasmado por escrito, es contrario al espíritu de la ley educativa, la LOMCE, que permite a cada universidad hacer pruebas propias de acceso para sus estudiantes.

El ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, empezó el curso asegurando que la nueva prueba de Bachillerato “se va a parecer mucho a la Selectividad", aunque incluye más exámenes (siete asignaturas obligatorias frente a las cuatro de la Prueba de Acceso a la Universidad) y también dura un día más (cuatro en lugar de tres), según quedó reflejado en el real decreto que la regula, aprobado a finales de julio.

Algunas autonomías tomaron las palabras del ministro al pie de la letra y otras se han apoyado en esta idea para empezar a mandar instrucciones a los centros que aún no saben cómo será el gran examen que determinará el futuro de sus alumnos en su último año de Bachillerato. Lo acordado este martes despeja la duda de la nota única pero no de cómo será finalmente esta evaluación, cuyo contenido está pendiente de una orden que debe aprobar el ministerio antes del 30 de noviembre con los detalles de las dos reválidas previstas en secundaria, la citada de Bachillerato y la de 4º de la ESO (15 y 16 años).

Cataluña y País Vasco sostienen desde hace semanas que dejarán la Selectividad como hasta ahora. País Vasco prepara ya con su universidad pública un examen regional “muy similar” a la antigua Prueba de Acceso a la Universidad (PAU).

La prueba de 4º de la ESO (15 y 16 años) preocupa menos en los centros porque este año se hace como prueba piloto y no cuenta para obtener el título. Además, el propio PP barajó la posibilidad de retirar el decreto que la regula y buscar una alternativa en su intento de cerrar un acuerdo de gobierno con Ciudadanos.

La interinidad del Gobierno tampoco ayuda. La orden aún pendiente con los detalles de estos exámenes, debe pasar obligatoriamente por el Consejo Escolar del Estado, un organismo que está descabezado y al que un Ejecutivo en funciones no puede nombrar nuevos representantes. Educación espera desde mediados de septiembre un informe del Abogado del Estado que de una solución para poder convocar el Consejo, sin actividad desde el curso pasado.

Otras regiones como Aragón o Cantabria han pedido a sus institutos que preparen a los alumnos del último año “como si se tratara de la Selectividad”, según explicaba la semana pasada el consejero de Educación cántabro, Ramón Ruiz.

El Ministerio de Educación debe aprobar ese marco general pero son las comunidades autónomas las que elaboran las pruebas. Para adelantar tarea, regiones como Andalucía, Comunidad Valenciana, Navarra o Castilla y León han creado ya estructuras de trabajo. Andalucía aprobó el pasado julio la creación de un grupo con las Universidades y su Consejería de Educación que este septiembre ya ha celebrado su primera reunión, informa Ángeles Lucas. "Definirá todos aquellos aspectos prácticos relativos a la preparación, desarrollo y evaluación de los exámenes que conformarán la Prueba de Evaluación Final de Bachillerato, lo cual aportará seguridad al alumnado y a sus familias", según indicó la Junta en una nota.

La Comunidad Valenciana lo hizo la semana pasada: “Hemos acordado mantener la estructura de funcionamiento que teníamos para preparar la PAU”, explicó entonces Miguel Soler, viceconsejero de Educación en esa región. “Trabajamos con dos escenarios: si finalmente no se aplican las reválidas, como reivindicamos, se preparará la prueba como todos los años. Si el ministerio no cede, intentaremos que la estructura sea lo más parecida posible a la Selectividad”.

Y mientras ha pasado ya casi un mes desde el inicio de curso en los institutos. “Damos clase como siempre, no nos queda otro remedio”, señalaba la semana pasada Alberto Arriazu, presidente de la federación de asociaciones de directores de instituto Fedadi. “Tenemos el convencimiento de que al final la prueba se va a parecer mucho a la Selectividad, pero entonces la pregunta es si era necesario anunciar tanto cambio para acabar haciendo lo mismo. Hay inquietud, sí, pero nos tienen aburridos”.

Un acuerdo que fije los criterios para subir nota

El examen de Selectividad puntuaba de 0 a 10 pero se permitía a los alumnos presentarse a subir nota y obtener hasta cuatro puntos más. Con el nuevo modelo, el Ministerio de Educación se encarga de coordinar la prueba y esos 10 primeros puntos.

En el tramo de 10 a 14, el Gobierno deja libertad a cada universidad para que lo regule como quiera. La conferencia de rectores españoles, la CRUE, ha pedido al Ministerio de Educación que sea quien lo organice para evitar que cada campus ponga su propia prueba, según ha explicado el presidente de la CRUE, Segundo Píriz, que asegura que Educación ve con buenos ojos su propuesta, un extremo que este periódico no ha podido confirmar con el ministerio.

También en este caso, las universidades empezaron a regularse por su cuenta. Andalucía aprobó un Distrito Único Andaluz, igual que ha hecho a Comunidad Valenciana con sus campus.

El grupo conocido como G-9, en el que están todas las universidades que son únicas en su región, cerró un acuerdo a principios de septiembre. Son Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares, La Rioja, Navarra, Oviedo (por Asturias), País Vasco y la de Zaragoza (que representa a Aragón). Estas nueve universidades se adelantaron al pacto cerrado este martes por todas las regiones ya han decidido que igualarán la tabla de ponderaciones (que señala, por ejemplo, qué porcentaje final representa Matemáticas para el que quiera estudiar Medicina) para que los alumnos sepan cuánto puede suponer cada asignatura según la carrera a la que opten. El acuerdo también prevé fórmulas para corregir las diferencias de currículo por comunidades. Según el presidente de la CRUE, es una solución que “ha caído muy bien” en el resto de campus y que podría servir de modelo al ministerio en una posible regulación nacional.

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