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Sin graves problemas de gobernabilidad

Las encuestas apuntan a una clara victoria del PNV

El lehendakari y candidato a la reelección por el PNV, Iñigo Urkullu. Ampliar foto
El lehendakari y candidato a la reelección por el PNV, Iñigo Urkullu. EFE

Si la tendencia que marcan todas las encuestas la confirman las urnas, Euskadi no tendrá serios problemas de investidura ni de gobernabilidad como sí tiene el conjunto de España. Una clara victoria del PNV, aunque no sea lo rotunda que dicen las encuestas, sobre Bildu y Podemos —que disputan la segunda posición a distancia— y un tercer bloque con PSE delante del PP y Ciudadanos, permitiría a Iñigo Urkullu una cómoda investidura. En Euskadi, si nadie obtiene mayoría absoluta, es presidente el candidato que más votos recibe en la segunda votación de investidura: en esa votación no está permitido el voto en contra, por lo que no podría darse el bloqueo que ahora existe en las Cortes Generales.

Más complicado es gobernar sin mayoría absoluta. Pero Urkullu cuenta con el activo de la centralidad recuperada que le permite elegir socios sin grandes complicaciones. Ha descartado un Gobierno a la navarra —PNV, Bildu y Podemos—, el modelo que pide reiteradamente Bildu a PNV y a Podemos (con la callada por respuesta).

Urkullu prefiere fórmulas más fiables y simples. Si sumara con el PSE mayoría absoluta, previsiblemente optaría por esta fórmula. Sería trasladar al Gobierno autónomo el acuerdo del PNV y PSE en Ayuntamientos y Diputaciones, así como el pacto parlamentario de esta legislatura en materias presupuestarias y socioeconómicas. Tiene, además, la fiabilidad histórica. Y es el preferido por los vascos con mucha diferencia, según las encuestas.

Pero es muy posible que PNV y PSE no sumen mayoría absoluta. No obstante, si esa suma supera la de Bildu y Podemos la gobernabilidad del tándem PNV-PSE estaría bastante asegurada —vía acuerdo parlamentario o de gobierno—, porque es muy difícil un bloqueo parlamentario sobre temas políticos de fondo en el que coincidan el PP con los partidos de Arnaldo Otegi y Pablo Iglesias.

Al PSE, en horas bajas por la crisis del PSOE, le interesa el pacto con el PNV por la visibilidad y poder que le otorga. Y al PNV también le interesa: porque, en el caso de sumar aritméticamente mayoría con Bildu y Podemos, un PSE sin compromiso institucional con el PNV podría bloquear el Parlamento vasco en temas sensibles para la izquierda como las políticas sociales.
En cuanto al PP, su papel será previsiblemente irrelevante en la investidura de Urkullu, por lo que el PNV tampoco se siente obligado en la de Mariano Rajoy. En el fragmentado Parlamento vasco, el PP jugará un papel si forma Gobierno en España. No antes.

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