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Ciudadanos y Podemos se oponen al pacto que propone Pedro Sánchez

La Ejecutiva del PSOE aprueba que su secretario general inicie los contactos

Elecciones vascas. Pedro Sánchez, y la candidata a lehendakari del PSOE, Idoia Mendia, este domingo en San Sebastián. JAVIER ETXEZARRETA EFE ATLAS

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, buscará hoy, y con toda probabilidad logrará, el aval de su ejecutiva para abrir una vía de diálogo con Ciudadanos y Podemos, con el objetivo de evitar unas terceras elecciones. Con ese aval, Sánchez se dirigirá a las “fuerzas del cambio”. Los líderes territoriales recelan de esa operación, pero mantendrán el silencio para no perjudicar a su partido en Galicia y el País Vasco. Podemos quiere pactar con Sánchez, aunque mantiene el veto a Ciudadanos, al que pide que se abstenga sin condiciones. Los de Albert Rivera tampoco aflojan en su negativa a cualquier acuerdo con Pablo Iglesias.

El adversario común, el PP, es lo que debería permitir que hubiera un acuerdo político para impedir volver a las urnas: si no les une el afecto, que sea la animadversión al PP los que les aproxime. Esta es la tesis con la que el líder del PSOE emprenderá una apuesta arriesgada de volver a ser candidato a la presidencia del Gobierno, aunque aún no lo vaya a hacer explícito. La ejecutiva del PSOE no le pondrá hoy objeciones a que gestione como mejor considere el procedimiento de contactos y contenidos con “las fuerzas del cambio”, tal como ha avanzado el propio Sánchez, dada la mayoría con la que cuenta en este órgano de dirección.

Los miembros de la ejecutiva consultados reconocen la dificultad de que esta iniciativa llegue a algún puerto por los vetos mutuos de Ciudadanos y Podemos; pero también por la magnitud de las diferencias de criterio entre el PSOE y el partido de Iglesias y la desconfianza de Sánchez hacia el líder de esta formación política.

Sin comité federal

Todos se conocen porque intentaron acordar y fracasaron, pero ahora el líder socialista tratará de llevar a Podemos y a Ciudadanos a elegir el mal menor antes de volver a las urnas por tercera vez en un año. “Rajoy quiere unas terceras elecciones y nosotros no”, señaló ayer Sánchez en San Sebastián, ya en campaña para las elecciones vascas del 25-S, junto a la candidata socialista Idoia Mendia.

Esta dirigente es partidaria de que, una vez fracasado Rajoy, el PSOE intente de nuevo liderar una alternativa. No están de acuerdo la mayoría de los dirigentes territoriales pero continuarán en silencio sin pedir la convocatoria de un comité federal. Les contiene el temor a perjudicar a su partido en plena campaña electoral gallega y vasca si plantan cara a su secretario general y se abren las hostilidades a cara descubierta. De nuevo, se aplaza el enfrentamiento, a menos, hasta después de las elecciones del 25 de septiembre.

Ahora Sánchez y su equipo buscarán que Pablo Iglesias vote afirmativamente y Ciudadanos se abstenga, según fuentes de la dirección, a sabiendas de la enorme dificultad de la operación. El plan de Sánchez solo puede ser viable, en opinión de Iglesias, si el líder del PSOE no busca poner de acuerdo a Podemos y Ciudadanos con un pacto transversal. El secretario general de Podemos ha evitado hasta ahora poner condiciones para ese hipotético acuerdo, pero recuerda abiertamente que “en política nunca hay apoyos gratis”. Es decir, a la espera de escuchar la propuesta formal del PSOE, quiso dejar claro ya que la fórmula que intentó en marzo no le vale.

Ese respaldo a cambio de nada es, precisamente, lo que Iglesias pretende pedir a Ciudadanos. Puesto que duda de que Rivera se lo conceda, ese supuesto tándem PSOE-Podemos debería dirigirse, en la tesis de Iglesias, a ERC, a la antigua Convergència y al PNV.

Con todo, en las filas de Podemos han asumido que sus peticiones no deberían plantearse como ocurrió el pasado enero, cuando la plana mayor del partido compareció para proponer un Gobierno de coalición a los socialistas y reclamó la vicepresidencia y varios ministerios estratégicos. Ahora la formación actuaría de forma distinta, aunque no han aclarado todavía el alcance de sus reclamaciones. Iglesias quiere que sea Sánchez quien tome la iniciativa y espera esta semana una llamada del secretario general del PSOE.

Los números del hipotético pacto

  • El PSOE, que el 26-J logró 85 escaños, quiere negociar ahora el voto favorable de Podemos y la abstención de Ciudadanos.
  • El partido de Pablo Iglesias y sus aliados tienen 67 diputados, además de los cuatro de Compromís que se fueron al Grupo Mixto. Podemos quiere dirigirse a Albert Rivera y, además, a las formaciones nacionalistas.
  • Ciudadanos, con 32 parlamentarios en el Congreso, llegó a un acuerdo de investidura con el PSOE en la pasada legislatura y con el PP en esta. En marzo ese pacto sumaba 130 escaños; ahora, 169.
  • Las principales fuerzas nacionalistas en la Cámara baja son: Esquerra Republicana de Catalunya, con nueve representantes; el Partido Demòcrata Català (antigua Convergència), con ocho; y el PNV, con cinco.

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