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Los votantes del PSOE apoyan la abstención a cambio de reformas

Los socialistas se conjuraron el sábado en su comité federal para no permitir que gobierne el líder de los populares

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Nunca han parecido tan distantes los intereses y deseos de los votantes y los de los dirigentes de los partidos políticos. Los socialistas se conjuraron el sábado en su comité federal para no permitir ni por activa ni por pasiva que gobierne Mariano Rajoy. Y sin embargo, 7 de cada 10 de sus votantes tienen claro que, si fuera el único modo de que no se repitieran las elecciones, el PSOE debería pactar una serie de reformas con el PP y permitir con su abstención que el candidato popular pudiera poner en marcha un Ejecutivo. Una amplia mayoría de los españoles (89%) prefiere algún acuerdo antes que volver a las urnas.

Da lo mismo que Pedro Sánchez desapareciera completamente de escena hasta hace solo dos días, o que los socialistas se quejaran con insistencia durante todo ese tiempo de que la lupa se situara encima de ellos y no de Mariano Rajoy. Los españoles, según el sondeo de Metroscopia elaborado para EL PAÍS, expresan mayoritariamente como certezas tres conclusiones: le corresponde gobernar al PP, aunque no tenga mayoría absoluta; debe impedirse a toda costa que se repitan nuevos comicios; y si, finalmente, la responsabilidad de que no se produzca ese desenlace recae sobre los socialistas, el PSOE debe permitir que Mariano Rajoy forme Gobierno.

Que el PP se haya ganado el derecho a repetir en el poder (así lo piensa un 58% de los consultados) no significa sin embargo que todos ellos otorguen ese mismo derecho a Rajoy. La prioridad es evitar unas terceras elecciones, con lo que 7 de cada 10 españoles piensa que el presidente del Gobierno en funciones debería renunciar a intentarlo si de ese modo facilitara la puesta en pie de un nuevo Ejecutivo. Es cierto que esa renuncia solo la apoya una minoría de votantes del PP (36%) frente a porcentajes de más del 80% en el resto de partidos.

Abstención condicionada

No es la misma respuesta, entre el electorado de izquierdas, si la pregunta habla solamente de facilitar las cosas al PP con una abstención que si se añade a esa opción la posibilidad de condicionar, con exigencias puntuales, la tarea del Gobierno.

Sigue pesando sobre esa franja de los votantes la necesidad de que se solucione ya el bloqueo, pero sin el mismo entusiasmo. En el caso de Unidos Podemos, por ejemplo, la mitad de ellos vería bien una abstención condicionada del PSOE, mientras que solo un 17% entendería que los socialistas miraran gratuitamente hacia otro lado.

No es lo mismo entre los votantes socialistas: un 55% de ellos, pese a que votaron a Pedro Sánchez para que hubiera un cambio en el Gobierno, apoyan ahora que el PSOE facilite con su apoyo o abstención la investidura de Rajoy. Su inclinación por esta posibilidad asciende notablemente (74%) si se utiliza como oportunidad para imponer al PP una serie de reformas pactadas.

Contrasta el posibilismo que reflejan en sus respuestas los consultados con la percepción tan negativa que tienen de la situación política (un 83% la considera mala un mes después de haberse celebrado elecciones). Se reafirman en su preferencia por el multipartidismo (61%) y apuestan por que se forjen pactos de Gobierno, pero el resultado electoral no ha servido para relajar los ánimos ni para dejar satisfechos a los electores, que siguen mostrándose mayoritariamente irritados con la actuación de los dirigentes políticos.

Si Rajoy es puesto en tela de juicio por el electorado en general, que no considera que su permanencia al frente del Gobierno sea ya una condición innegociable, no salen mucho mejor parados el principal líder de la oposición, Pedro Sánchez, o el candidato de Unidos Podemos, Pablo Iglesias. Sus votantes respaldan que continúen al frente de sus formaciones (un 73% y un 76%, respectivamente), pero el grueso del electorado es más proclive a que renuncien al liderazgo tras los resultados cosechados. Solo el candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, que sigue siendo el más valorado de los cuatro principales, obtiene un aprobado mayoritario: un 74% de los votantes consultados defiende que, a pesar de su pérdida de votos y escaños, debe seguir al frente de su partido.

 

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