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El PSOE revisará su ‘no’ a Rajoy si roza la mayoría absoluta con otros grupos

Los socialistas reprochan a Rajoy que no haya negociado ya apoyos al menos con Ciudadanos

Pedro Sánchez (en el centro) y otros miembros de la dirección del PSOE, ayer antes de la reunión del comité federal en Madrid. ULY MARTÍN Vídeo: Atlas

Unanimidad en el comité federal del PSOE en el voto negativo a la investidura de Mariano Rajoy. El secretario general, Pedro Sánchez, estableció ayer este criterio y los principales dirigentes de su partido le avalaron, aunque con matices. Para algunos esa posición debe ser definitiva, en tanto que para un buen número de miembros del comité lo descartable es la celebración de otras elecciones. El no solo es reconsiderable si Rajoy reúne apoyos con los que roce la mayoría absoluta. Si deja su investidura en las manos exclusivas del PSOE el voto negativo será definitivo, aunque de este comité nada ha quedado por escrito.

“Le exijo al señor Rajoy que se ponga a trabajar de verdad, que anuncie cuanto antes su voluntad o no de ir a la investidura, que construya una oferta programática que le permita ganarse apoyos entre sus aliados naturales, entre los que no está el PSOE, y que no espere que el resto le resolvamos su investidura”. Esta parte del discurso de Pedro Sánchez ante el comité federal del PSOE, después de un silencio absoluto de 13 días, sintetiza la posición de los socialistas sobre su papel político tras las elecciones del 26 de junio. El “no es no” a abstenerse para que Mariano Rajoy pueda ser investido presidente no tuvo contestación en el máximo órgano de poder del PSOE porque todos lo comparten. Los matices empiezan cuando se pregunta si el no es para siempre o puede reconsiderarse. Este fue un comité federal en el que, detrás de los planteamientos explícitos, hubo otras consideraciones de relevancia.

Sánchez no dejó resquicio a un cambio de opinión sobre el no a Rajoy, pero la mayoría de los líderes territoriales del PSOE descartaron por completo la celebración de unas terceras elecciones. “Lo que no puede exigir Rajoy al PSOE es nuestro apoyo. Los españoles nos han situado en la alternativa al PP y la alternativa no puede ser, al mismo tiempo, la solución del PP. Que se busque otros aliados”. Esta manifestación le valió a Sánchez un aplauso cerrado del comité federal que se repitió dos veces más, siempre coincidiendo con las afirmaciones del voto negativo. “Los socialistas votaremos contra la investidura de Rajoy”, afirmó tajante. “De las tres opciones: abstención, voto a favor o voto en contra, votaremos en contra”, abundó.

Del discurso del secretario general nadie extrajo la impresión de que los socialistas puedan reconsiderar su voto en la investidura de Rajoy. Para algunos fue reconfortante; para otros preocupante. Las diferencias no vienen porque haya socialistas favorables a ayudar a Rajoy sino porque si este no gobierna tendrá que haber nuevas elecciones y esto “sería una catástrofe”, señaló la presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Solo queda que el presidente del Gobierno en funciones “busque sus apoyos en el Congreso”, indicó Díaz, que participó del no al PP. “Ni por activa ni por pasiva apoyaremos a Mariano Rajoy”, advirtió la presidenta andaluza. A ella el PP no le dio el apoyo para su investidura y, de no ser por Ciudadanos, las elecciones se hubieran repetido en esa comunidad tras 80 días de conversaciones.

Ninguna componenda con Rajoy, pero sí a evitar elecciones. “Eso es lo único descartable”, señaló el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara. “El presidente en funciones Mariano Rajoy puede empezar a aprender idiomas como hizo José María Aznar”, ironizó el presidente asturiano, Javier Fernández, en recuerdo al acercamiento de Aznar a los nacionalistas catalanes para pedirles el apoyo a su investidura en 1992. “Yo en la intimidad hablo catalán”, señaló en su momento el expresidente popular.

Abstención compartida

Ese es el camino que el PSOE indica al PP y a Rajoy: conseguir el apoyo de Ciudadanos y, si hace falta, el de los nacionalistas catalanes y vascos. Pero lo primero es negociar con el partido de Albert Rivera, cuya primera entrevista se celebrará este martes. Muy tarde para los dirigentes socialistas, que ayer se preguntaban por qué Rajoy no ha empezado ya las conversaciones con el líder de Ciudadanos. “Este comité federal hubiera sido otro si Mariano Rajoy contara ya con el apoyo de los 32 diputados del partido emergente, que sumados a sus 137, sumarían 169, más Coalición Canaria, 170; a seis de la mayoría absoluta”, indicó un presidente regional.

Esta es la situación numérica y política a la que numerosos dirigentes del PSOE quieren llegar. En ese supuesto los interlocutores consultados ven posible abrir el debate con el resto de los grupos políticos sobre, si a falta de seis diputados, se pueden permitir la celebración de nuevas elecciones.

La aportación para completar esa mayoría sería compartida y no supondría compromiso de apoyo al Gobierno, explican presidentes socialistas. Esta tesis no la explicita de momento la dirección federal que lidera Sánchez. El dato que anima a quienes piensan en la reconsideración del no es relevante: la ejecutiva del partido no impulsó ayer ninguna resolución sobre la posición ante la investidura. El no a Rajoy es verbal.

División entre liderar la oposición o tratar de gobernar

El comité federal de ayer reflejó la división que existe en el PSOE no tanto por lo que se ha dicho sino por las actitudes, las prevenciones y los resquemores que anidan en su seno. Las afirmaciones reiteradas de Pedro Sánchez de que el PSOE liderará la oposición no han sido suficientes para disipar las dudas de que pueda intentar formar una mayoría alternativa si fracasa Rajoy.

Las dudas se asentaron cuando distintos líderes regionales defendieron “la obligación” del PSOE de intentar tejer los apoyos necesarios para gobernar. Los defensores de esta opción coinciden, a excepción de los representantes de Izquierda Socialista, como fue el caso de José Antonio Pérez Tapias, con dirigentes afines a Pedro Sánchez. Estos son los casos de la presidenta de Baleares, Francina Armengol; del secretario general de Castilla y León, Luis Tudanca; de la secretaria general de Madrid, Sara Hernández; de la secretaria general de los socialistas vascos, Idoia Mendia; y del primer secretario del PSC, Miquel Iceta. Unos con más ahínco que otros, pero todos coincidentes con la defensa a ultranza de que el no a Mariano Rajoy sea definitivo.

“Nuestro compromiso es con los militantes y con los votantes y no podemos apoyar al PP”, fue la razón esgrimida para explicar la imposibilidad de colaborar a que gobierne Rajoy. El resquemor de los contrarios a que Sánchez intente formar una mayoría con Ciudadanos y Podemos se mantuvo a pesar de las críticas a Iglesias del secretario regional. “Iglesias ha fracasado en tres elecciones pero ha contribuido al éxito del PP: enhorabuena señor Iglesias, todo un logro”, ironizó Sánchez, para quien se asiste ya “al declive electoral” de Podemos.