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Sánchez reivindica a Suárez para ampliar su oferta política al centro

Susana Díaz presenta al candidato socialista con un mensaje de unidad: “Pedro Sánchez es mi candidato, el de todos los socialistas”

El eslogan del PSOE en la campaña electoral será "Un sí por el cambio"

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, acompañado por su mujer, Begoña Gómez, durante su presentación como candidato del partido a la Presidencia del Gobierno. Claudio Alvarez

Del centro a la izquierda política y social. Este es el amplísimo espectro que Pedro Sánchez quiere para el PSOE como ya consiguió durante los 22 años en los que obtuvo mayorías para gobernar. Esta fue la declaración de intenciones a la que apeló este sábado en el acto de proclamación de su candidatura, con el apoyo explícito de Susana Díaz. Sus discursos fueron complementarios aunque la presidenta andaluza advirtió que el PSOE “para gobernar tiene que ganar”. Sánchez encadenó un discurso para la mayoría con invocación por primera vez al presidente centrista, Adolfo Suárez, que es uno de los iconos de Albert Rivera.

La segunda proclamación de Pedro Sánchez en diez meses como candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno fue menos vistosa que la celebrada el pasado 15 de junio en el teatro Price de Madrid, cuando sorprendió con la exhibición de una gran bandera de España. En estos meses los acontecimientos en el PSOE han sido de gran calado. Algunos traumáticos por la división interna y otros frustrantes al no conseguir formar gobierno. Estos avatares condicionaron el discurso de Sánchez, que se presentó como un político esforzado, con cierta humildad, alejado de sectarismos y poniendo el protagonismo en los militantes —no en los dirigentes— y en la sociedad como artífices de que pueda producirse “el cambio”, en el “referéndum” del sí o el no que se producirá el 26-J.

Antes Susana Díaz, que no ahorró expresiones de apoyo explícito a Sánchez, dejó un mensaje claro sobre el comportamiento que debe tener el PSOE y, por tanto, Pedro Sánchez, tras las elecciones del 26 de junio. “Para que el PSOE gobierne tiene que ganar las elecciones y si ganamos Pedro Sánchez será presidente en una semana”. Por tanto, no valdrá intentar la formación de una mayoría si no se es primera fuerza, según el criterio de Díaz. Por otro lado, así ha sido siempre. “Nosotros no vamos a por la medalla de plata, salimos a ganar, a ser los primeros”, recalcó la presidenta andaluza. Esta indicación la realizó hace dos semanas en unas declaraciones previas al comienzo del comité federal que todos entendieron como la condición que ponía a Sánchez para que no hubiera discusión sobre su liderazgo: Ganar.

No dejó dudas Sánchez de que ese es su objetivo. Por su forma, un tanto presidencial y sin referencias explícitas a los adversarios, y por la amplitud de los destinatarios de su mensaje. La sorpresa vino cuando incorporó a su discurso una de las citas emblemáticas del presidente del gobierno de la UCD, Adolfo Suárez, aunque sin citar a su autor. “Puedo prometer y prometo decencia; puedo prometer y prometo diálogo. Y puedo prometer y prometo dedicación”. La evocación de Suárez por parte de Sánchez supuso una novedad; hasta ahora el nombre del político centrista solo se escuchaba en voz de Albert Rivera, presidente de Ciudadanos.

Sánchez no deslizó, en su segunda presentación como candidato, frases hirientes hacia nadie, aunque sí alusiones críticas al comportamiento de otros. “Somos el PSOE, cuatro letras, cuatro siglas, no hace falta más”, señaló en referencia a los acuerdos de Podemos con distintas fuerzas políticas, la última con IU. “Que otros hablen de siglas o de sillas. Nosotros tenemos las soluciones”, continuó mientras diferenciaba a los votantes del PP, a quienes mostró todo su “respeto”, de un partido cuyas políticas han sido negativas para la mayoría.

Los postulados clásicos socialdemócratas le servirían a Sánchez en el gobierno para “transformar” el país. El candidato citó a los próceres socialistas desde la fundación del PSOE y a los principales correligionarios europeos. En el pabellón deportivo de la localidad madrileña de Móstoles se pusieron condiciones para obtener un buen resultado. “La fuerza del PSOE es la unidad en torno a Pedro Sánchez”. Lo dijo Susana Díaz.

Ausencias justificadas

Cuatro de los siete presidentes autonómicos del PSOE no han asistido a la presentación de la canditura de Pedro Sánchez. Todas las ausencias estuvieron justificadas. El presidente valenciano, Ximo Puig, está aún inmerso en el disgusto y enfado con el secretario general por no haberle autorizado a negociar una lista conjunta al Senado con Podemos y Compromís. Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, seguía desde su región el dispositivo para acabar con el incendio del vertedero de neumáticos de Seseña. La presidenta balear, Francina Armengol, tenía un acto institucional en las islas. Y el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara, asistía a una comunión familiar.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, también faltó porque se encontraba reunido en el Consell nacional, que aprobaba sus listas. Sin embargo, este domingo será el anfitrión en Barcelona del acto de presentación del gobierno en la sombra del líder socialista.

Sí estuvieron el presidente de Asturias, Javier Fernández, que presentó a Sánchez el 15 de junio como candidato por primera vez del PSOE -"tomo hoy la antorcha de un gran presidente, el de Asturias", destacó Susana Díaz- y el presidente de Aragón, Javier Lambán. También acudieron al acto los máximos dirigentes del resto de federaciones socialistas. Todos ellos en la oposición salvo en Canarias y en Cantabria, donde forman parte de gobiernos de coalición, pero en segundo lugar.