Rajoy, nombrado persona ‘non grata’ en Pontevedra

La ciudad del presidente acusa al líder del PP de indultar una fábrica que iba a derruir

Asistentes al pleno de Pontevedra que ha nombrado 'persona non grata' a Mariano Rajoy. FOTO: ÓSCAR CORRAL / VÍDEO: EL PAÍS

Pontevedra, la pequeña ciudad con fama de burguesa y gobierno nacionalista de izquierdas en la que se crió Mariano Rajoy, ha declarado este lunes persona non grata al presidente del Gobierno en funciones. El repudio municipal a Rajoy en la localidad en la que comenzó su carrera política como edil llega tras la prórroga otorgada por su Ejecutivo en funciones para que Ence mantenga una fábrica de celulosas con 60 años de historia sobre una parcela de litoral público en la que podrá quedarse otros tantos años más. En un desbordado teatro habilitado como salón de plenos y tras dos suspensiones momentáneas porque los gritos de las decenas de trabajadores de Ence presentes no permitían hablar a los defensores de la propuesta, 17 de los 25 concejales han levantado sus manos a favor de una moción presentada por el PSdeG-PSOE y la Marea de Pontevedra, que ha contado con el apoyo del partido mayoritario, el BNG, y el rechazo de PP y Ciudadanos.

Para el portavoz socialista, Agustín Fernández, Rajoy ha actuado como un “miembro del consejo de administración” de Ence y ha aprobado la prórroga “consciente de que tomaba una decisión a espaldas de sus vecinos” y “con total desprecio” a la opinión mayoritaria entre los 83.000 habitantes de Pontevedra, en alusión a los resultados electorales de las pasadas municipales que le dieron una amplia ventaja a los partidos contrarios a la permanencia de la fábrica junto al mar. “Rajoy es indigno de ser llamado vecino de Pontevedra”, ha afirmado Fernández, quien aspira a que el “acto simbólico” de la moción sirva para “avergonzar” al líder del PP cuando pise el municipio.

El PP, que ha citado este lunes un informe municipal que insinúa supuestamente que la “atribución de calificativos a sus vecinos excede las competencias del pleno”, prometió en su día desmantelar la factoría para regenerar esta parte de la ría pontevedresa que fue un vergel marisquero, destrozado en los años sesenta del pasado siglo por la contaminación de la planta. La legislación aprobada en España en 1988 decretaba que la empresa debía abandonar sin remisión la parcela costera en 2018. Sin embargo, por sorpresa, al llegar a La Moncloa, Rajoy cambió la Ley de Costas para poder prorrogarle la concesión a Ence hasta 2073 y la Xunta de Alberto Núñez Feijóo se desdijo de sus duras críticas a los efectos de la fábrica en el entorno natural otorgando el visto bueno ambiental al nuevo permiso.

“Nuestro aliado no es ningún consejo de administración, sino los trabajadores de Ence”, se ha defendido el portavoz municipal del PP, Jacobo Moreiras. Rajoy no va a sentir vergüenza, sino que la sentirán todos los ciudadanos de Pontevedra por ser noticia por este tema”.

La prórroga permite a la pastera seguir operando junto al mar durante 50 años más sin ninguna contrapartida, un tiempo al que podrá sumar una década si realiza inversiones por 60 millones de euros. El indulto dado por Rajoy a Ence, una empresa que cuenta con tres excargos populares de Medio Ambiente en su consejo de administración, sacó a la calle hace unas semanas a una muchedumbre de pontevedreses, en una de las protestas más multitudinarias que se recuerdan en la ciudad. “Rajoy acaba de condenar a 83.000 pontevedreses a cadena perpetua revisable con agravante de podremia”, ha afirmado Luis Rei, de la Marea de Pontevedra.

La portavoz del BNG, Carme da Silva, ha acusado a Rajoy de “regalarle la ría de Pontevedra a Ence” y ha recordado que los que reprimieron a base de bayonetas las protestas de las mariscadoras en los años 50 cuando se empezó a levantar la fábrica “son los mismos que asesinaron a Alexandre Bóveda”, un ilustre intelectual pontevedrés ejecutado por los falangistas. En alusión a la manifestación de hace unas semanas, Da Silva ha subrayado que “Pontevedra no callará nunca para reivindicar que se regenere la ría y Ence salga de ahí”.

Pese a la rotunda mayoría política con la que ha salido adelante la declaración de Rajoy como persona non grata, en el salón de plenos han sido más quienes han abucheado la propuesta. Pero no tanto por adhesión al presidente —cuando el PP alabó los logros del político popular para Pontevedra, los aplausos se difuminaron—, sino en defensa de los puestos de trabajo de la fábrica. Sí fue casi unánime en la sala la consigna “Ence sí, paro no”.

Una de las empleadas de la fábrica, hija de otro extrabajador de la pastera, afirmaba sentirse “rechazada” por los políticos municipales que se oponen a la permanencia de la planta junto al mar y apelaba a las graves consecuencias económicas que a su juicio tendría la desaparición de Ence en Pontevedra. La mujer, que prefirió no dar su nombre, atribuyó las críticas a la prórroga “al horrible impacto visual” de la planta, pero defendió la disposición de la empresa para mitigarlo. La contaminación en la zona, añadió, se debe a la depuradora ubicada allí y que es de responsabilidad municipal.

Ence sostiene que aparte de los 366 operarios empleados en la planta ubicada al pie de la ría de Pontevedra, hay 5.000 gallegos cuyo medio de vida depende también de su actividad, aludiendo a quienes le venden la madera a la multinacional. La empresa se ha negado a llevar la celulosa a otro emplazamiento, un traslado que llegó incluso a negociar con el Gobierno autonómico hace una década, cuando estaba en manos de PSOE y BNG.

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