El Supremo anula un ‘enchufe’ del Tribunal de Cuentas

El tribunal aprecia "desviación de poder" en el fichaje del hermano del 'número dos'

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El presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda, el pasado abril. EFE

El Tribunal Supremo ha anulado la convocatoria de una plaza fabricada por el Tribunal de Cuentas para el hermano del actual número dos y vicepresidente de este órgano, Javier Medina. El Supremo considera que existe una clara “desviación de poder” por parte de la comisión de gobierno del órgano fiscalizador de las cuentas del Estado que convocó esa plaza y de la forma parte Javier Medina, presidente de la Sección de Fiscalización. EL PAÍS destapó en junio de 2014 que el Tribunal de Cuentas es un nido de nepotismo, donde más de un centenar de los 650 trabajadores mantienen lazos de parentesco entre sí o con altos cargos de la entidad.

En concreto, Javier Medina tiene dentro a su esposa, a una pariente de su esposa, a su hermana y también, al menos hasta hace varios meses, a su hermano Enrique, que fue gerente de la entidad hasta la constitución en 2012 de los nuevos consejeros y cuya plaza como subdirector acaba de anular ahora la Sala Tercera del alto tribunal.

La sentencia del Supremo deja entrever que la citada convocatoria se hizo a medida de Enrique Medina (hermano de Javier) cuando este dejó de ser gerente del Tribunal de Cuentas. Al dejar la gerencia, se convocó una plaza de subdirector del organismo fiscalizador adscrita a la presidencia y con una categoría del máximo nivel (el 30). Los trabajadores de esta institución pasan por ser de los mejor pagados de la Administración del Estado. Pese a que la convocatoria ha sido anulada, Enrique Medina la ha ocupado durante tres años, ya que, al dejar la gerencia con la llegada de los nuevos consejeros del Tribunal en 2012, fue destinado a ella de forma provisional.

El Supremo ha anulado la convocatoria al estimar un recurso interpuesto por un funcionario del Tribunal de Cuentas que, junto a otros aspirantes, optó a esa plaza y que alegó que Enrique Medina, pese a que había sido destinado provisionalmente a ella, incumplía las bases. En las bases, entre otros requisitos, se exigía saber inglés y francés y acreditarlo. Dado que Enrique Medina no podía acreditar tales conocimientos, la comisión de Gobierno del Tribunal de Cuentas, en la que figura su hermano y vicepresidente del Tribunal, sacó una nueva convocatoria para esa misma plaza que sí se ajustaban al perfil de Enrique Medina y en la que, mediante la fórmula de una rectificación de errores, se eliminaba el requisito de tener que saber inglés y francés.

El Supremo entiende que ese cambio de las bases constituye una ilegalidad y una “desviación de poder” y por eso anula la convocatoria. “(…) Todos los datos ofrecen una base subjetiva para asumir como la convicción más razonable”, señala el Supremo, “que la nueva convocatoria estuvo dirigida a suprimir los obstáculos que frente a otros aspirantes [a la plaza] pudiera tener el señor Medina para obtener la plaza objeto de discusión”.

Además, el alto tribunal tiene pendiente de resolver otro recurso interpuesto por Clemente en el que se pide directamente anular, no ya la convocatoria, sino el nombramiento de Enrique Medina. Según Fuentes del Tribunal de Cuentas, Enrique dejó a finales del año pasado el tribunal y en la actualidad trabaja en Mercasa (Mercamadrid) a instancia de uno de sus accionistas, la empresa estatal SEPI. La Abogacía del Estado, y el propio Tribunal de Cuentas, defendieron la designación para ese puesto de Enrique Medina y entendió inadmisible el recurso de Clemente que ahora el Supremo estima plenamente.