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Juncker redobla la apuesta por un Gobierno “lo más estable posible”

"Está aún por demostrar" que Portugal sea un ejemplo de Ejecutivo estable, apunta

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no parece preocupado por la inestabilidad política en España, pero afirma que sigue "al minuto" la situación tanto en España como en Cataluña. En una conversación con periodistas, Juncker ha asegurado en Ámsterdam —en la puesta de largo de la presidencia rotatoria de la UE, esta vez holandesa— que la Comisión quiere un Gobierno "lo más estable posible". ¿Qué es un Gobierno estable? "Eso lo tienen que decidir los políticos españoles, no yo. Pero normalmente es fácil saberlo", ha dicho el jefe de la Comisión, socialcristiano luxemburgués adscrito al Partido Popular Europeo. Portugal acaba de formar un Gobierno de izquierdas, con socialistas y comunistas. Preguntado por si esa posibilidad responde a su petición de Gobierno estable, Juncker ha subrayado que eso "está aún por demostrar", ante los problemas del Ejecutivo que lidera el primer ministro Antonio Costa para sacar adelante el presupuesto.

La Comisión tiene buenas relaciones con España y su Gobierno, con el comisario Miguel Arias Cañete como puente entre el Ejecutivo de Rajoy y el directorio comunitario. Fuentes europeas, sin embargo, lamentan que en los últimos años España no haya tenido más presencia en los grandes debates europeos. Juncker viajó a Madrid hace unos meses, y siempre ha aplaudido la agenda reformista del Gobierno del PP. Pero lejos de compartir el optimismo de otras voces europeas que hablaban de España como modelo para otros países y frente al triunfalismo de Rajoy por la mejoría económica, el día antes de su visita a Madrid, hace ahora 10 meses, dejó claro que "con su cifra de paro, España no puede dar la crisis por acabada". La tasa de desempleo estaba entonces en el 25%, y sigue por encima del 20%, con cifras que solo supera Grecia y que duplican la media europea.

Consciente de la posibilidad de que haya nuevas elecciones, Bruselas ha subrayado en diversas ocasiones a través de sus portavoces en los últimos días su apetito por ese Gobierno "estable" en España. Juncker toma ahora la palabra para subrayar ese mensaje, aunque ha apuntado que no ha hablado con el presidente en funciones, Mariano Rajoy, después de las elecciones, ni tiene intención de hacerlo en los próximos días. "No quiero dar la impresión de que queremos interferir en el debate político español", ha aclarado.

Bruselas parece dispuesta a dar margen fiscal a España, a pesar de que la Comisión espera un presupuesto actualizado una vez se haya formado Gobierno. Juncker ha dejado claro que habrá tiempo para hablar de eso, pero que pretende dar cierto espacio a España. Aunque solo hasta cierto punto: "Si el nuevo Gobierno presenta un presupuesto [actualizado] que se sale de los límites tendríamos un problema, pero aún no hemos llegado ahí", ha dicho como aviso a navegantes, y de nuevo con el ejemplo portugués en la cabeza: Lisboa pretende dar marcha atrás a algunas de las medidas aprobadas por el anterior Ejecutivo, ha aprobado un incremento del salario mínimo y va a tener que discutir con Bruselas, puede que incluso antes de que el Presupuesto llegue al Parlamento, las previsiones de gastos, déficit y los principales vaticinios macroeconómicos.

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