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Un viacrucis para (no) poder votar

Los españoles en el extranjero tienen hasta este martes para enviar su voto por correo

Algunos denuncian que no han recibido las papeletas, a pesar de que ha vencido el plazo

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Las papeletas en un almacén logístico en Alcalá de Henares.

Víctor de la Torre tiene clarísimo que no votará en las elecciones generales del 20 de diciembre. Y no porque no quiera. Este leonés de 46 años, que vive en Nairobi (Kenia) desde hace casi una década, no ha recibido las papeletas, a pesar de que a mediados de noviembre rogó el voto, es decir, solicitó poder votar, en la terminología de la ley que rige desde 2011. "Aquí no es como en España: no existe el correo puerta a puerta. Ni siquiera hay buzones. Si quieres enviar o recibir algo, tomas el coche y recorres unos cuantos kilómetros hasta la oficina postal más cercana". Él ha hecho este trámite —tomar el coche y recorrer unos cuantos kilómetros— cinco veces. Cinco veces solo en la última semana. La respuesta ha sido siempre la misma: sus papeletas no han llegado.

Las Delegaciones Provinciales de la Oficina del Censo Electoral tenían hasta el pasado 30 de noviembre para enviar, por correo certificado, los sobres y papeletas a los electores para que pudieran votar desde el extranjero. El plazo se extendió hasta el 8 de diciembre en el caso de los electores de aquellas provincias donde hubo impugnación de candidaturas, como Alicante, Barcelona, Badajoz, Baleares, Madrid y Valencia, según datos de Correos. Pero personas como Víctor siguen esperando la llegada de los documentos, a pesar de que este martes termina el plazo que tiene —él y los españoles que viven en el extranjero— para enviar el voto por correo. 

¿Cuántos españoles se encuentran en la misma situación de Víctor? Es difícil saberlo. Lo que sí se conoce es que apenas 149.849 españoles en el exterior han pedido votar el 20-D, es decir, el 7,97% de los 1.875.272 electores que residen en el extranjero, según los últimos datos de la Oficina del Censo Electoral. La cifra pone en evidencia las trabas que genera el llamado voto rogado. El mecanismo, en vigor desde 2011 tras la reforma de la ley electoral del PP, PSOE y CiU, obliga a los emigrantes a pedir ejercer este derecho en cada proceso electoral. La participación ha bajado desde entonces casi 27 puntos porcentuales: el 31,88% de los españoles en el extranjero votó en las elecciones generales de 2008 y la cifra se redujo al 4,95% en los comicios generales de 2011.

El trabajo de Correos

Un portavoz de Correos asegura que, hasta el pasado 6 de diciembre, el 98% de los envíos ya habían salido de España. Todas las papeletas salen desde el aeropuerto de Barajas con destino a los países de residencia de los españoles que han pedido votar el 20-D. "La intervención de Correos se limita al envío de la documentación", dicen desde la empresa pública, que pone un ejemplo para explicar cómo funcionan: "Correos no lleva las papeletas a un pueblo de Venezuela. Las envía a Caracas y el operador postal de ese país se encarga de enviarlas a otras ciudades. Yo puedo saber cuándo han salido de Barajas y si ha llegado al país de destino. Ahí termina nuestro trabajo; si ese país no tiene una red postal desarrollada es difícil controlar el tiempo que le puede tomar llevar la documentación a ciudades o pueblos más alejados".

Víctor no conoce los detalles de estos procesos, pero tiene muy presente que antes de la reforma "siempre votaba y era muy sencillo". "Me he quejado en la Embajada en Nairobi y los funcionarios me dicen que ahora eso es lo normal, que en las autonómicas las papeletas llegaron el último día que tenían para votar, pero yo salgo de viaje con mi familia y no puedo esperar más", cuenta por teléfono, desde Kenia, donde trabaja en un programa del Ministerio de Justicia financiado por la Unión Europea. "Es paradójico: aquí trabajo para mejorar los sistemas democráticos y no puedo votar en mi propio país. Se me cae la cara de la vergüenza. Lo cuento y no se creen que esto pase en Europa".

Y sí, pasa en Europa. Elena Marín Delgado, una matemática de 29 años con residencia en Berlín, tampoco podrá votar el 20-D, a pesar de haber hecho todos los trámites. "Sé que el 5 de diciembre había llegado la documentación a la oficina internacional de destino, que en este caso es Fráncfort. Y el 7 llegó a Berlín, pero a mí nunca me llegó. En la oficina postal alemana me dicen que si no recibí la documentación hasta el 9 ya no me iba a llegar porque la envían de regreso a España. No me explican qué ha pasado". Elena tiene una teoría: "Yo supongo, porque me pasó hace un par de años, que el cartero se confundió al leer en el sobre mis dos apellidos; aquí usan solo uno". 

Por casos como el de Víctor y Elena, pero también por Luis, Adriana, José, Clara y tantos otros anónimos, el colectivo Marea Granate pide la eliminación del voto rogado. María Almena, su portavoz, lo resume así: "Que no lleguen las papeletas o lleguen tarde no es una sorpresa. Al contrario, es recurrente. Entre el 30% y 50% del electorado se queda sin votar por ello". La plataforma ha registrado "un montón" de dificultades denunciadas por españoles en el extranjero. "Vemos que la Junta Electoral amplió el plazo para votar por correo si estás España y no entendemos porque a nosotros nunca nos amplían, a pesar de todos los problemas".

Si las papeletas llegan después, los emigrantes tienen la opción de acercarse personalmente al consulado español más cercano y votar en urnas el 16, 17 y 18. Mariano Martínez, valenciano de 32 años, vive en San Francisco (EE UU) y aún espera que le lleguen las papeletas, a pesar de que rogó el voto el 3 de noviembre. Sabe que puede acercarse al consulado, pero, como pensaba votar por correo, hizo otros planes. "Yo el martes, a las seis de la mañana, cojo un avión a Madrid".

Elena también regresa ahora a Madrid y lamenta viajar sin haber podido votar; no culpa a la Oficina del Censo Electoral ni a Correos, ni siquiera al servicio postal alemán, sino "a los políticos españoles que no cambian este sistema", a pesar de las quejas por los plazos ajustados que marca la ley electoral. "Si esto pasa en Alemania, no me imagino cómo será en otros países. Vivo aquí desde 2011, pero antes no había querido meterme en todo el lío que implica votar desde el extranjero para al final votar al PSOE o al PP. Ninguna opción me convencía hasta ahora. Ahora tenía otras posibilidades y sentía que mi voto podía contar, pero ya ves. Me quedo sin votar".

El voto rogado, presente en los programas electorales de los partidos

  • PP. El partido señala en su programa que quiere "garantizar el ejercicio de los derechos constitucionales a los españoles residentes en el exterior, con una especial atención a un ejercicio moderno de voto y a las opciones de sufragio". Sin embargo, la formación no ofrece eliminar el voto rogado, sino fomentar "el voto en urna en embajadas y consulados".
  • PSOE. La formación se compromete a eliminar el voto rogado, según consta en su programa, además de mejorar "los derechos de la ciudadanía española en el exterior", como la recuperación del sistema sanitario universal.
  • Ciudadanos. El partido quiere reemplazar el sistema de voto rogado por el voto telemático desde el extranjero.
  • Podemos. La formación incluye en su programa la "derogación del voto rogado y la creación de una ley electoral que facilite el ejercicio del derecho al sufragio de los españoles en el extranjero". El partido propone suprimir la actualización "automática y periódica" del Censo Electoral de los Residentes Ausentes (CERA) mediante renovación de la inscripción electoral cada cinco años, además de ampliar el proceso el plazo para el envío de las papeletas.
  • IU. El partido recuerda que ha presentado iniciativas como exigir la derogación de la reforma electoral que instauró el voto rogado y suprimió el derecho a votar en las municipales.
  • UPyD. La formación plantea "eliminar los obstáculos para votar en el extranjero" y "simplificar el voto por correo".

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