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El consejero de Sanidad de Madrid acusa a la enfermera de mentir

Dos peluqueras que depilaron a la infectada por ébola, bajo vigilancia

La auxiliar de enfermería Teresa Romero ocultó que había atendido a los dos sacerdotes repatriados de África por el virus

 ATLAS

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Francisco Javier Rodríguez, ha responsabilizado a Teresa Romero, la auxiliar de enfermería infectada de ébola, de ocultar a su médico de cabecera y al resto de personas que la atendieron hasta su ingreso el lunes en el hospital de Alcorcón que atendió a Miguel Pajares y Manuel García Viejo, los dos sacerdotes repatriados de África para su tratamiento en España (el primero falleció el 12 de agosto y el segundo el 25 de septiembre). "Hoy ha reconocido un error al desvestirse del traje. Todo este tiempo lo negó sistemáticamente, como ocultó que había tratado a un enfermo de ébola", ha acusado Rodríguez.

Posteriormente, Rodríguez ha matizado. "No la responsabilizo. Involuntariamente ha tenido un accidente, bastante tiene con lo que tiene". "No creo que sea una negligencia, igual hizo un gesto instintivamente que ni valoró", ha añadido.

El número de afectados aumenta por horas. Si por la mañana se hablaba de 54 personas, el consejero de Sanidad ha ampliado la horquilla por la tarde a entre "60 u 82". En concreto serían 84, de los que 30 serían médicos y profesional sanitario, ha informado Fernando Simón, director del Centro de Coordinación y Alertas del Ministerio de Sanidad.

Además del marido de Romero, del personal del centro médico que la atendió y del hospital de Alcorcón, donde permanece estable, también están bajo vigilancia dos peluqueras, según el consejero. Romero acudió el 30 de septiembre a su médico de cabecera. Fuentes de la Comunidad señalan que ese mismo día fue a la peluquería a que la depilaran.

Al no encontrarse bien, la paciente llamó el 2 de octubre (el jueves pasado) al servicio de prevención de riesgos laborales del hospital Carlos III siguiendo las instrucciones telefónicas del facultativo que le atendió. Romero dijo que tenía fiebre desde el día 29. Según la consejería de Sanidad, entonces comunicó que había cuidado de los anteriores casos de ébola, sin entrar "en contacto con fluidos del paciente". "Reconoció que había acudido a su médico de primaria con fiebre y le ocultó que era una enfermera que había trabajado con pacientes de ébola", ha dicho Rodríguez.

"El día 3 [Romero] llamó en respuesta a una llamada previa del Servicio Madrileño de Salud. Informó que tenía 36,7 grados. También dijo tener astenia y lumbalgia", ha explicado el consejero regional. "[Los días previos] se le recomendó que se tomase temperatura dos veces al día y que, de pasar de 38,6 grados, se pusiera en contacto con las autoridades sanitarias. En ningún momento tuvo fiebres superiores a 38,6 grados y el caso fue considerado de bajo riesgo (...). Esto es de mi cosecha, pero no descarto que nos pudo haber estado mintiendo”, ha afirmado el consejero en la Asamblea de Madrid, donde ha dado explicaciones de la crisis de ébola a instancias de UPyD.

Rodríguez ha asegurado que Romero incluso negó problemas con el equipo de aislamiento cuando ya se supo que había participado en el cuidado de García Viejo. A las cuatro de la noche del domingo al lunes llamó al servicio de prevención con fiebre de 37,2 grados. Se decidió enviar una ambulancia a su domicilio (no cumplía los requisitos del protocolo de seguridad para estos casos). En el hospital de Alcorcón se la calificó de bajo riesgo. Tras nuevas pruebas, ya por la tarde se confirmó el positivo por ébola.

La contagiada entró en dos ocasiones en la habitación donde se encontraba aislado el sacerdote Manuel García Viejo. En ningún momento tuvo contacto directo con fluidos del enfermo. El día 25 de septiembre cambió los pañales y sábanas, proceso en el que se inmovilizó al paciente. Al día siguiente se encargo de la recogida y eliminación de los vómitos del enfermo.

Rodríguez ha rechazado que los profesionales sanitarios que atendieron a los dos misioneros no contaran con la formación suficiente. En el primer caso, el de Miguel Pajares, hubo 25 enfermeras, 15 de ellas voluntarias (10 de La Paz). También hubo 18 auxiliares voluntarias durante el tratamiento de los sacerdotes españoles fallecidos. Sanidad cifra en seis trabajadores de laboratorio y 54 empleados sanitarios las personas que atendieron a Pajares y García Viejo.

“Un alto grado de formación tendrían cuando se presentaron voluntarias. A la gente no se le obligó”, ha zanjado el responsable de la sanidad madrileña frente a las críticas por la falta de preparación de los profesionales y sindicatos del sector. "Todos los casos se consideraron de bajo riesgo, porque acudieron con los equipos adecuados a las habitaciones. Ningún entrevistado tuvo contacto con fluidos, todos dijeron que habían actuado correctamente", ha insistido Rodríguez. El consejero ha llegado a hablar de "acoso" por las críticas recibidas.

El consejero ha defendido que se ha respetado “de forma escrupulosa” el protocolo de seguridad. Aun así, se ha mostrado partidario de revisarlos. Rodríguez ha insistido en que el plan de actuación ante una crisis de ébola “está colgado en la intranet de todos los hospitales y centros de salud”. Profesionales del sector lo niegan.

“Los profesionales son los mismos que estaban en el Carlos III, y los mismos que han intervenido en los tres casos de ébola. Como las auxiliares, que han sido voluntarias”, ha insistido Rodríguez. En este sentido, Rodríguez ha destacado que se trata de "una enfermedad nueva, como el sida hace 35 años".

Sobre las críticas de trabajadores del sector que denuncian que se enseñó a los sanitarios a ponerse el traje para evitar el contagio en 20 minutos, Rodríguez ha negado la mayor: “Si el primero que viene, el conductor de la ambulancia, se lo sabe poner, el personal del hospital también”.

El consejero ha negado rotundamente que Romero se enterara de que había contraído el ébola por la web de EL PAíS: "Eso de que la enferma se enteró por los periódicos es mentira: se le dijo personalmente a ella y su marido”.

Las declaraciones del consejero han sido recibidas con estupor entre los profesionales de la enfermería.  "No vamos a permitir que se criminalice a los profesionales. Esta compañera está en el peor trance posible como consecuencia de haberse jugado la vida para cuidar de un paciente", señaló Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería.. "Si Sanidad tiene evidencia científica de que efectivamente se ha producido tal error que lo demuestren y hagan públicas las pruebas a la mayor brevedad posible, pero si no es así, que hagan un ejercicio de responsabilidad y coherencia y no “crucifiquen” a un profesional que en estos momentos está luchando por sobrevivir a una letal infección, un riesgo que ha asumido por cumplir con su deber y vocación de atender a un enfermo que necesitaba sus cuidados". González Jurado asegura que están recabando información de primera mano para demostrar que "ha existido y existe un gran riesgo de que los profesionales se contagien". "Creemos que en los próximos días vamos a fundamentar bien que se han vulnerado varias reglas", concluyó

La oposición critica "los fallos en la prevención"

Enrique Normand, portavoz de Sanidad de UPyD en la Asamblea, ha denunciado que en el caso de la auxiliar de enfermería “ha fallado la prevención primaria para evitar el contagio y la prevención secundaria para una rápida detección”.

“Ha fallado la prevención, la formación del personal y la vigilancia”, ha recalcado el representante de UPyD, para quien “hay responsabilidades políticas que se tienen que asumir”. El consejero de Sanidad, Francisco Javier Rodríguez, ha dado explicaciones en el Parlamento autonómico a raíz de las preguntas que el partido magenta había formulado tras el tratamiento dado en el hospital Carlos III a los dos religiosos fallecidos por el virus tras ser repatriados de África.

El portavoz de Sanidad de UPyD también ha destacado que “el Carlos III ya no es un centro de referencia para este tipo de pacientes; la Consejería lo ha convertido en un hospital para pacientes crónicos”. “El centro no estaba preparado para el traslado de enfermos de ébola, lo que se organizó de forma improvisada, de un día para otro”, ha enfatizado Normand, que ha solicitado que el Ministerio de Sanidad recupere competencias para “evitar” decisiones como el desmantelamiento del centro médico.

Rubén Bejarano (Izquierda Unida) también ve "improvisación" en el último caso de ébola. El parlamentario, que ha dedicado su intervención a Ana Mato, “la peor ministra de Sanidad de la democracia”, ha pedido que se aclare "si se cuentan con todos los protocolos necesarios ante casos de enfermos de ébola".

El portavoz del PSOE, José Manuel Freire, ha lamentado que “haya cosas se están haciendo de manera equivocada”. “Creemos que se han hecho cantidad de cosas mal, las denunciaremos en su momento y pediremos responsabilidades”, ha concluido.

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