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Sanidad vacía otra planta del Carlos III para atender a sospechosos de ébola

Los enfermos han sido trasladados a otras dependencias del centro hospitalario

Dos de los vigilados saldrán del aislamiento si dan negativo en las nuevas pruebas

El hospital de Alcorcón endurece su protocolo tras el primer caso de ébola

Una ambulancia llega a la vivienda de la enfermera afectada por ébola, este miércoles, en Alcorcón.

La Consejería de Sanidad ha ordenado vaciar la quinta planta del hospital Carlos III de Madrid para atender a los sospechosos de contagio de ébola. Los enfermos que ocupaban hasta ahora este piso, afectados por patologías infecciosas, han sido trasladados a la planta tercera y cuarta.

De esta manera son dos los pisos que se dedican a atender a quienes son ingresados en el centro hospitalario ante la sospecha de que puedan haberse contagiado.

Esta mañana, un enfermera, de alrededor de 40 años y con dos hijos pequeños, ha sido ingresada en el Hospital Carlos III en aislamiento preventivo. La sanitaria, que estaba entre el grupo de vigilancia por haber formado parte del operativo que trata los casos de ébola, ha tenido una subida de fiebre, lo que ha provocado su internamiento. Todavía espera las pruebas para confirmar o descartar la presencia del virus.

Esta enfermera es la sexta persona que ha sido sometida a aislamiento desde que este lunes se conociera el primer caso por contagio del virus dentro de España, el de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, que está siendo tratada con plasma de una religiosa que superó la enfermedad.

Fuentes del centro han explicado que los trabajadores están "muy nerviosos" tras el contagio de Ramos. Sobre la nueva ingresada, señalan que es una mujer "muy trabajadora y estricta" que lleva casi un lustro en este centro.

El nuevo plan de choque del hospital de Alcorcón prevé abrir el ala de una planta para tratar a los pacientes

La auxiliar de enfermería que había ingresado anoche en el Carlos III de forma preventiva ha dado negativo en la prueba que se le ha realizado para ver si está contagiada, y ya ha sido dada de alta. Aún no se confirma que las otras cuatro personas aisladas tengan el virus. Según el último parte médico, el marido de la auxiliar se muestra asintomático. El ingeniero que llegó desde Nigeria espera que se le practique una segunda prueba, cuando cumpla 72 horas en aislamiento. Una enfermera también debe esperar un segundo examen después de que este martes se confirmara que no tiene ébola. Esta última paciente y el ingeniero recibirán hoy el alta si las pruebas para el ébola dan negativo.

Los médicos Abelardo García y Concepción Núñez, jefes de Medicina Intensiva y Prevención de Riesgos Laborales, han aclarado dos cosas. La primera, que los integrantes del equipo de atención se han sumado de forma "voluntaria". La segunda, que el personal ha recibido la formación necesaria para atender casos de ébola. "La seguridad se consigue con entrenamiento y para ello han acudido al hospital Carlos III para formarse in situ y ver a los compañeros cómo se ponen los trajes".

Por otra parte, la Unidad de Medicina Preventiva del hospital de Alcorcón ha cambiado el protocolo a seguir por el personal médico, tan solo un día después del diagnóstico del primer caso de ébola; según informa J. Jiménez Gálvez. Este martes se remitió a los trabajadores un renovado y más extenso plan de choque a activar ante la sospecha de que llegue al complejo hospitalario un paciente contagiado. Este documento supone un endurecimiento del anteriormente existente, que fue el aplicado con Teresa Romero, la auxiliar de enfermería infectada por el virus.

La principal modificación se refiere a la zona del complejo hospitalario a dónde se traslada al enfermo. El nuevo plan prevé abrir el ala 2 de la planta C2 para su aislamiento, que permanece cerrada desde el verano. Mientras que antes solo se contemplaba que se transportase al supuestamente contagiado hasta una habilitación de la propia área de Urgencias por donde se ingresa. Allí debía permanecer hasta que finalmente fuese desviado al Carlos III, el centro de referencia para esta enfermedad.

"En el espacio final de la planta C2.2 se habilitará una habitación de limpio para ponerse los equipos de protección, también habitaciones individuales para el aislamiento de los pacientes y en uno de los extremos se definirá la zona de sucio para desvestirse tras la atención al paciente", reza el documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS. Este cambio tiene como principal objetivo, destacan fuentes médicas, "alejar al supuesto infectado de la gente".

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