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Las bases de Podemos se enfrentan a sus fundadores para exigir democracia interna

Los círculos exigen primarias abiertas para el equipo que diseñará la asamblea fundacional

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I Encuentro de los Círculos Podemos de Andalucía.

Podemos, el movimiento político que irrumpió en las elecciones europeas con 1,2 millones de votos y cinco escaños, es una bomba de relojería. Los promotores de la organización están duramente enfrentados a los "círculos", las asambleas de ciudades y barrios que reúnen a sus bases y ayudaron a estructurar el partido desde su nacimiento hace unos meses. Anoche, el choque se escenificó en una durísima asamblea en Madrid de cuatro horas y media en un semisótano del barrio de Legazpi vinculado desde siempre a los movimientos sociales. En ese bajo que apilaba a la entrada 14.000 carteles para dar las gracias a sus votantes, el llamado Círculo de Organización citó a estrechos colaboradores de Pablo Iglesias (ausente este fin de semana por un viaje personal fuera de Madrid, según explicó su equipo) y representantes (dos por cada una) de todas las asambleas de Madrid.

Durante la larguísima reunión, el politólogo y escritor Juan Carlos Monedero, hombre de confianza de Pablo Iglesias, profesor como él y miembro de su comité de campaña, alertó del peligro de un “golpe de Estado” dentro de Podemos y acusó a algunos simpatizantes de pretender que el movimiento se convierta en la “izquierda de Izquierda Unida” hasta hacerlo irrelevante. Ha habido otras decisiones conflictivas –como colocar la cara del profesor universitario omnipresente en las tertulias televisivas como logo del partido contra el criterio de algunos militantes de a pie- pero la mecha que ha prendido el enfrentamiento entre los creadores de Podemos y sus asambleas ciudadanas ha sido la decisión del comité de campaña (Iglesias y su núcleo de colaboradores) de anunciar por carta y en rueda de prensa la pasada semana unas elecciones internas para este jueves y viernes a través de Internet en las que elegir a un equipo de 25 personas para diseñar la asamblea fundacional donde se decidirán las estructuras (y todo lo demás) de Podemos a finales de otoño.

Pablo Iglesias había explicado el pasado jueves en el Círculo de Bellas Artes a los medios de comunicación su idea de componer un grupo de técnicos que recogerían las propuestas de las bases para estructurar el cónclave fundacional de Podemos. Y que él mismo presentaría una lista con dirigentes de su confianza (entre las que citó a uno de sus más estrechos colaboradores, Luis Alegre). El anuncio causó perplejidad en la mayoría de Círculos de Madrid, la ciudad donde nació Podemos, puesto que se trataba de una elección de 25 personas a través de una votación por Internet y cerrada, de forma que la candidatura con más apoyos obtendría todos los puestos en el citado comité. Sin listas abiertas ni posibilidad de integración.

Monedero dice que hay un golpe de Estado para controlar la organización desde fuera

El malestar entre las asambleas de Madrid se fue fraguando a lo largo del fin de semana por varias razones: la fundamental, que la práctica interna contradice el discurso hacia fuera del partido. Pero también porque cualquier aspirante a presentar candidatura disponía solo de seis días para diseñar un equipo. Y sobre todo porque la decisión no venía respaldada por ninguna votación: lo que estaba previsto desde abril es un acto el próximo sábado para que portavoces de los círculos de toda España debatan abiertamente sobre el futuro de la organización. La convocatoria sigue abierta a la espera de que se fije el lugar (se ha reservado el Lope de Vega a la espera de ver si se puede reprogramar en algún espacio de la Universidad Complutense.

Anoche todo ese malestar se desbordó en el quinto punto del orden del día de ese semisótano del centro de Madrid, donde se congregó un centenar de personas. Uno tras otro, los círculos de la capital fueron atacando la última propuesta de quienes gestaron el movimiento. Representantes de Podemos en distritos como los de Vallecas, Moncloa, Arganzuela, Hortaleza, Usera, Chamartín, Fuencarral o localidades como Rivas, donde ha ido creciendo durante los últimos meses la organización, compitieron en descalificativos contra el anuncio de Pablo Iglesias. Incluso los portavoces de los territorios partidarios de dar un voto de confianza a los creadores de Podemos, un éxito electoral con pocos precedentes en la historia reciente de España, admitieron que fallaron las formas y que Podemos debe mejorar en transparencia. Defendieron estas posiciones los círculos de La Latina, Moratalaz y, con más vehemencia, el distrito de San Blas, todos en la capital madrileña, cuna del movimiento. También se hizo desde la representación de Móstoles.

A medida que se sucedían las intervenciones, el debate se fue enconando. Hubo incluso algún grito protestando por “la falta de democracia”. La discusión fue a más y Monedero llegó a enseñar la puerta de la organización a los más críticos que acusaban a Iglesias de tener un discurso puertas afuera que no se compadece con algunas prácticas internas. “A lo mejor esto tiene que romper, a lo mejor hay dos modelos incompatibles dentro de Podemos, algunos quieren convertirlo en un partido de delegados [por los representantes de los Círculos] y en un partido viejo[…] Si seguimos con estos discursos puede suceder que ocurra como con el 15-M, éramos radicalmente democráticos, pero radicalmente inoperativos”, aseguró la mano derecha de Pablo Iglesias.

En su último turno, Monedero fue todavía más lejos: confesó que la votación para el grupo de notables llamados a preparar la asamblea fundacional de Podemos ni siquiera entusiasma a quienes la han propuesto. Y soltó la bomba: la decisión trata de frenar una supuesta conspiración para intentar hacerse con su organización desde otro partido. La mayoría de presentes dieron por hecho que acusaba a Izquierda Anticapitalista. “La idea de las listas no nos parece muy sensata pero hay gente conspirando para quedarse con Podemos y no nos da la gana. Gente con responsabilidades en otros partidos ha mandado correos a los simpatizantes dando instrucciones de qué hacer el día 14 [en la asamblea que pretende acoger a simpatizantes llegados de toda España]”. La explicación causó estupor en la mayoría de los presentes –muchos pidieron la palabra- pero la asamblea terminó ahí. Antes, Monedero explicó que trasladaría a Iglesias y la comisión de campaña la petición defendida por una abrumadora mayoría de los presentes de aplazar la elección del equipo de trabajo para la asamblea que definirá el futuro de la organización en octubre. La votación prevista en principio para este jueves y viernes está en el aire.

"Los círculos no son democráticos"

La tensión del encuentro de anoche en ese local del madrileño barrio de Legazpi la resumió el propio Monedero con sus últimas palabras: “Hoy no me merece la pena estar en Podemos, lo que me pide el cuerpo es mandar al carajo esta reunión y que os vaya bonito”. Mientras otros dirigentes de la órbita de Pablo Iglesias como Luis Alegre (uno de los que componen la candidatura de los 25) trataron de tender puentes y ejercer una cierta autocrítica sobre todo basada en los “problemas de comunicación de Podemos”, Monedero acusó de falta de legitimidad a las asambleas ciudadanas. Tras pedir a sus simpatizantes (todos en la reunión se trataron con familiaridad y abundó el “compa” para referirse a unos a otros) lamentó que ni siquiera el espectacular resultado de los comicios europeos haya matizado las críticas internas. “Entendimos que algo de confianza nos merecíamos con 1,2 millones de votos”, lamentó. Luego pasó al ataque y ajustó cuentas con los portavoces más acerados. Y dejó una frase que cayó como una losa sobre la mayoría de los presentes: “Los círculos no son democráticos”.

Lamentó que en sus votaciones (como las que formularon para oponerse a la propuesta de Pablo Iglesias y su equipo y pedir primarias abiertas también para el grupo de los 25) todas las asambleas cuentan igual a pesar de que algunas suman muchos más miembros, que las decanten muchas veces los miembros que tienen más facilidades para acudir a las reuniones y que no siempre sus portavoces defiendan lo que se aprueba desde abajo. “Queréis hacer de los círculos el órgano de decisión de Podemos, pues planteadlo así”, dijo, dando a entender que el conflicto obedece básicamente a una pugna por el control de la organización.

Durante todo el encuentro (en el que están erradicados los aplausos pero abundó esa agitación de manos para demostrar conformidad con el que interviene que hicieron famosas las asambleas del 15-M) algunos miembros de la comisión organizadora trataron de poner paz y buscar una vía intermedia entre el discurso de Monedero y el de los portavoces de los círculos. Sin demasiado, éxito, Podemos encarrila una semana crucial con un ambiente interno irrespirable y un enorme malestar por abajo que amenaza con propagarse desde Madrid a otras ciudades por esa autopista de las redes sociales que sirve para amplificar sus mensajes. Lo admitieron varios de los que intervinieron anoche a viva voz en sus turnos de palabra: “Me voy de esta reunión asustado”.

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