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Rubalcaba tira la toalla y convoca en julio un congreso extraordinario tras la debacle

La derrota electoral de este domingo en las elecciones europeas ha cambiado el calendario

 EL PAÍS-LIVE! / Foto: Luis Sevillano

Alfredo Pérez Rubalcaba se va y deja el futuro y la renovación del PSOE en manos de los delegados del aparato que asistan a un congreso extraordinario que se celebrará el 19 y 20 de julio. “La responsabilidad del muy mal resultado electoral es mía, mía y mía y así asumo mi responsabilidad. Con un resultado como éste, algo no hemos hecho bien. Aquí hay un problema de responsabilidad política de un resultado malo sin paliativos; una responsabilidad que hay que asumir. Y esa responsabilidad la asume la dirección y la asumo yo”, explicó el líder del PSOE en rueda de prensa. Lo hizo sin justificaciones, con mucha autocrítica y en un ambiente de desolación entre los dirigentes del PSOE.

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El peor resultado electoral del PSOE se ha llevado por delante a Rubalcaba y a todo su equipo y abre un proceso difícil. El 19 y 20 de julio los socialistas se reunirán en un congreso extraordinario en el que elegirán a su nuevo secretario general y, en principio, se mantiene el calendario de las primarias abiertas en el mes de noviembre para elegir al futuro candidato a la presidencia del Gobierno. Es decir, la dirección del PSOE quiere que la salida a su grave crisis y la búsqueda de la renovación se haga desde el aparato del partido y no desde las primarias abiertas a la sociedad.

“Puede ser el último error de Alfredo”, aseguró a este periódico uno de los posibles aspirantes a las primarias.

A menos de dos meses de que los delegados designados por el aparato decidan quién será su secretario general, el nombre que se avanza desde la cúpula del PSOE es el de Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía. Ella dirige la principal federación del partido, ha resistido la debacle del bipartidismo y Andalucía ha evitado que el desastre del PSOE fuera aún mayor. Los que mantienen la opción de Susana Díaz explican que seguiría siendo presidenta andaluza y pilotaría directamente o por persona de su confianza el proceso hasta que en las primarias se eligiera al candidato para las generales.

Rubalcaba expuso este lunes a la ejecutiva su decisión de anticipar el congreso del partido. Le apoyaron dirigentes muy vinculados al aparato como el presidente del partido, José Antonio Griñán; el secretario general del PSE, Patxi López; el líder de los socialistas de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page; y la valenciana, Carmen Montón, entre otros.

Pero otro bloque de dirigentes, más minoritario, planteó a puerta cerrada otra opción: la de la renovación desde la sociedad, con primarias abiertas a simpatizantes que se anticiparían al mes de julio. En esta tesis estaban, entre otros, el secretario general de Juventudes Socialistas, Nino Torres, el diputado Juan Moscoso y, sobre todo, Eduardo Madina.

Este último es uno de los posibles aspirantes a primarias y, de hecho, hace meses que ha empezado a mantener reuniones con dirigentes relevantes y, sobre todo, con diputados, para optar a las primarias abiertas. Sostienen que el mensaje de los ciudadanos en las urnas el 25-M es, precisamente, el de la apertura y el cambio de la forma de hacer política.Con un congreso “se usurpa la decisión que debían tomar los ciudadanos”, dijo Madina.

En esta misma tesis está Carme Chacón, la otra probable aspirante, que también es partidaria de anticipar las primarias abiertas. La exministra explica que el proceso de renovación y apertura del PSOE debe hacerse desde la sociedad y no desde el aparato en un congreso, tal y como se ha hecho siempre. Según su tesis, la decisión adoptada mantiene el partido cerrado, dejando patente que no se ha entendido lo que ha ocurrido en los últimos años en España y que se materializó en el resultado electoral del domingo.

Desde hace meses, mientras ella trabajaba como profesora en Miami, un grupo de colaboradores ha preparado una estrategia de campaña para las primarias abiertas, inspirada en la de Obama, con pequeñas reuniones de ciudadanos. La estrategia consiste en establecer una red de apoyos para unas primarias abiertas que, a su vez, serviría para las generales. Esa estrategia ya no sirve para presentarse a un congreso del PSOE donde los votos son secretos y personales, pero solo procedentes de militantes y, más concretamente, de delegados designados por el aparato en cada federación y cada sede.

Ni Madina, ni Chacón, ni López han decidido si optarán en el congreso a la secretaría general. Los dos primeros sí tenían claro presentarse a las primarias abiertas y ahora son reacios a hacerlo en el congreso.

Frente a los que defienden anticipar las primarias, Rubalcaba impuso su posición con el argumento de que esta dirección no tiene legitimidad ni fuerza para pilotar unas primarias. Explica que si lo hiciera sería acusado de aferrarse al cargo y, por eso, prefiere que sea otra dirección la que asuma ese proceso. “Esta dirección no debe ser quien organice las primarias abiertas”, aseguró.

Teóricamente, quien sea elegido secretario general en julio puede decidir no convocar las primarias. O si el nuevo secretario general ganara el congreso por amplia mayoría podría provocar que ninguno optara luego a competir con él a las primarias abiertas.

Rubalcaba defendió la necesidad de mantener la elección abierta del candidato. “No hemos recuperado la confianza de los ciudadanos. Hay gente que se acuerda de que esto empezó estando nosotros en el Gobierno y hay que cambiar la forma de hacer política. Para eso, las primarias abiertas son el final y por eso se altera el calendario”, explicó.

Cuando se le preguntó si se presentará a ese congreso, Rubalcaba respondió con un rotundo “naturalmente que no”. Explicó que hace tiempo que había decidido ya no presentarse a las primarias previstas para noviembre y que así se lo comunicó a Felipe González, Elena Valenciano y Óscar López. Ahora, tras el desastre electoral, ha tomado la decisión de cambiar el calendario para anticipar el congreso al mes de julio, en el menor plazo posible.

Rubalcaba rechazó la opción más radical que hubiera sido la de abandonar ayer mismo y dar paso a una gestora que convoque y celebre el congreso. Es lo que hizo en 2000 la misma noche de las generales Joaquín Almunia, entonces secretario general y candidato de los socialistas. Una gestora convocó entonces el congreso que eligió luego a José Luis Rodríguez Zapatero.

Tampoco quiso aclarar Rubalcaba si después del congreso de julio abandonará la política. Sí dejó claro que hasta entonces mantendrá las funciones de líder de la oposición y las ejercerá, por ejemplo, en las sesiones de control al Gobierno en el Congreso.

En la ejecutiva a puerta cerrada hubo momentos de emoción, como cuando intervino Jaime Lissavetzky, amigo de Rubalcaba, para elogiar al aún secretario general. Y de intercambio de reproches por resultados en algunas comunidades, por ejemplo, por el resultado pésimo de Madrid.

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