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El movimiento 15-M pasa de las elecciones

Juan Cobo, uno de los portavoces de acampada Sol, afirma que no esperan que se produzca un desalojo a lo largo de la noche

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Dos jóvenes esta noche en la Puerta del Sol. AFP

Digamos que a las ocho, cuando se cerraban los colegios electorales, no se veía a nadie con un pinganillo en la asamblea de Sol pendiente de los primeros sondeos en la radio. Digamos que una hora y media más tarde, cuando las televisiones ofrecían avances de resultados, cuatro gatos despistados los seguían en bares aledaños. Un portavoz de la acampada de Valencia y una portavoz de Democracia Real en Barcelona contaban por teléfono que en sus respectivas ciudades sucedía lo mismo. Digamos que el movimiento 15-M pasaba olímpicamente de las elecciones. Seguían a lo suyo: debatir propuestas, escucharse, buscar consensos.

Mientras las radios hablaban de sondeos a pie de urna, en la asamblea de Sol un hombre empuñaba el megáfono para decir que había que expropiar los pisos que tienen los bancos. Instantes después, una mujer daba a conocer una propuesta que había surgido durante el día: proponer que aquellos que estén de acuerdo con el movimiento lo expresen en sus balcones colgando una sábana blanca. Un asistente añadía: “¿Y que cada uno escriba en la sábana lo que quiera”. Las manos se alzaban al aire, las muñecas giraban, así se aprueban las medidas en las asambleas. Se evita el aplauso para agilizarlas. Aunque a veces, con algunas intervenciones, se desboca el aplauso.

Si algo se respira en Sol son las ganas de hablar de los ciudadanos. Las ganas de compartir sus ideas y propuestas, megáfono en mano, las ganas de ser escuchados. Sienten que hace tiempo que la clase política no les escucha. Han tenido que crear sus propios foros, para sentir que conservan su voz.

No es lo importante. Nunca lo ha sido. Lo importante es que se puede crear un nuevo sistema

Olmo Gálvez

Olmo Gálvez, coordinador de redes sociales de Democracia Real Ya aseguraba que le daban igual los resultados de las elecciones. “No es lo importante. Nunca ha sido lo importante. Lo importante es que se puede crear un nuevo sistema, más allá de un cambio de partido en el poder o de un cambio de tendencia”. Gálvez estaba exultante. “El movimiento es imparable. Ha llegado al corazón de las personas. Es transversal y está creciendo internacionalmente. Tiene que haber más acampadas. Que la gente exprese su ira”.

Un joven irlandés observaba atento la tribuna pública en que los ciudadanos se expresaban, al suroeste de la plaza. “Es alucinante, me encanta. Ojalá ocurriera esto en Dublín”. Mike tiene 24 años, es profesor. “Me pregunto qué pasará ahora. Tengo curiosidad por ver qué pasa a partir de ahora”.

El reto de los acampados no es sencillo. Su primera semana de concentraciones ha sido un éxito más allá de lo nunca soñado. Ahora toca administrar ese éxito. Mantenerlo. Conseguir que no se apague la llama. En Acampada Sol, en la asamblea de la una de la tarde, se decidió mantener el campamento hasta el próximo domingo, en que se volverá a votar si se van o si se quedan. “Intentaremos reducir el campamento para no molestar”, decía Juan Cobo, portavoz. En Barcelona también permanecen en sus puestos. Y en Valencia.

El desfile ante la tribuna pública ha sido constante a lo largo de día. “Veo a mucha gente diciendo que aquí estamos jovenzuelos que están acostumbrados a tenerlo todo”, proclamaba un joven. “Pues yo veo a muchos jóvenes de 50, de 60 y de 70 años!”. Aplausos.

Mario, portavoz de la acampada de Valencia, contaba que se comunicaron los resultados por megafonía. “Pero esto es una historia extraparlamentaria. Que haya ganado uno u otro es indiferente. Lo importante es la reforma del marco democrático”.

En Madrid, el movimiento 15 de mayo, que con este nombre se identificaba en uno de sus carteles, instaba a que las asambleas populares se trasladen a plazas de barrios y pueblos de Madrid el próximo 28 de mayo. Para el 29, domingo, decidirán en Sol si la acampada prosigue.

A las once de la noche, ya se podía circular holgadamente por la Puerta del Sol. Las aglomeraciones de días anteriores a estas horas no se produjeron. Se apreciaba un cierto cansancio. La movilización se ha sostenido con fuerza. El gran reto ahora: cómo nutrir todas las expectativas que durante estos días se han generado. Eso sí, bajo las faldas azules de Carlos III, se seguía trabajando.