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El PP rechaza abrir un debate ideológico para evitar divisiones internas

“Al final de este proceso, este partido tendrá que estar más unido que hoy”, reclama Rajoy

El PP no aprovechará la salida de Mariano Rajoy para revisar su ideario en el congreso extraordinario que elegirá a su sucesor el 20 y el 21 de julio. Aunque un senador y un diputado popular emplearon ayer la junta directiva nacional para proponer que la formación use su paso a la oposición para abrir un debate ideológico, el sector que domina los resortes del partido cree que eso provocaría división a menos de un año de las elecciones de 2019. “Al final de este proceso, este partido tendrá que estar más unido que hoy”, reclamó ayer Rajoy.

José Ignacio Ceniceros, presidente de La Rioja, Alberto Nuñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, Juan José Imbroda presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Ana Pastor, presidenta del Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro. En vídeo, la explicación de cómo los partidos políticos eligen a sus líderes.

El senador José Ramón Bauzá pidió ayer en la reunión de la junta directiva del PP que el partido abra un debate ideológico para subrayar su carácter liberal, según fuentes presentes en el cónclave. Al tiempo, el diputado José Ramón García Hernández abogó por aprovechar el paso a la oposición para “volver a una centralidad moderna” en la que el PP represente al liberalismo conservador y al humanismo cristiano. Dos propuestas que muchos de los presentes vieron como extemporáneas y no recabaron grandes adhesiones. El momento es otro.

El sector que controla los resortes del PP teme que esos planteamientos generen división y apuesta por reducir al mínimo las posibilidades de que la elección de un nuevo líder acabe provocando fricciones internas.

“Estamos arrancando un proceso de renovación y de puesta a punto de nuestro partido”, reconoció Rajoy sobre la necesidad de que el PP revise su propuesta programática. “Vamos a hacer las cosas bien, en tiempo y en plazo; con orden, pero sin perder un segundo porque los españoles tampoco pueden estar esperando por nosotros”, dijo. “No podemos perder mucho tiempo en hablar de nosotros”, insistió el presidente saliente, que azuzó al partido a evitar “un proceso de ensimismamiento”. Y remató: “El proceso de elección democrática de un nuevo liderazgo en un partido es cualquier cosa menos fácil. Es algo delicado, que puede generar tensiones lógicas. Ante un congreso de esta naturaleza se puede plantear —o no, no lo sabemos— una competición natural y sana, pero no olvidemos que debemos actuar con más responsabilidad que nunca. Y al final de este proceso este partido tendrá que estar más unido que hoy”.

“Tenemos que tener mucha responsabilidad y compromiso”, coincidió la exviepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que no ha oficializado su candidatura, como tampoco lo han hecho el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo y la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

“Ocurra lo que ocurra, la persona que resulte presidente debe de intentar sumar y multiplicar el partido”, convino el político gallego, haciéndose eco del mensaje de Rajoy, que pidió al ganador que cuente con sus rivales.

La petición de unidad del presidente saliente fue reinterpretada rápidamente por los cargos más próximos a Rajoy como una llamada al orden. Una cosa es que el ganador pueda establecer los ejes programáticos de su propuesta durante el congreso, y otra que se discutan los pilares ideológicos del PP, en los que por otra parte no se observan ni de lejos grandes distinciones entre los teóricos tres aspirantes en disputa.

El nuevo tiempo en la oposición, según distintos interlocutores, debe dedicarse a desgastar al PSOE — “Hay que recordar cada día a este Gobierno que no está ahí por la voluntad de los españoles”, reclamó Rajoy— e intentar recuperar el poder cuanto antes. De hecho, la máxima preocupación de los líderes territoriales está en que el proceso de elección interno no dificulte más la preparación de las candidaturas y la campaña para las municipales, autonómicas y europeas de 2019.

“No habrá ponencias en el congreso”, recalcó una fuente de la dirección nacional. Otro miembro del comité de dirección lamentó que esa gran discusión sobre el proyecto no se vaya a producir y lo achacó a que entre los tres aspirantes no se adivinan en realidad muchas diferencias, a la imposibilidad de desarrollar ese debate en apenas día y medio de un cónclave especial como este y a que hace apenas dos meses se celebró una convención y hace un año un congreso nacional para actualizar bastantes ideas.

“Hay que rearmarse programáticamente, pero si entramos en un debate ideológico puede ser muy complejo, porque en el PP hay muchas sensibilidades: centro, liberal, social-liberal, conservador …”, recordó un líder territorial del PP que controla votos clave.

“Más centrado que nunca”

“Toca aplicar sentido común y dejarse de otras historias”, coincidió otro presidente autonómico. “El PP debe estar más centrado que nunca”, subrayó en referencia a la necesidad de eludir debates divisorios. Y remató: “Hay que huir de extremismos, porque en política los extremismos te llevan a la residualidad. Hay gente que intenta disfrazar un ataque a la silla justificándolo bajo supuestas faltas de ideología”.

Con el proceso electoral oficialmente abierto desde ayer, Feijóo, Cospedal, y Santamaría (o cualquier otro candidato) tienen hasta el 20 de junio para decidir si dan el paso. A todos ellos les lanzó un mensaje ayer Rajoy, quien dijo que actuará como garante de la unidad del partido: “Espero un debate de altura, un debate con grandeza, porque de él depende el futuro de este partido y nuestra capacidad para afrontar los retos que tenemos por delante”.

Rajoy: “No tengo sucesores ni delfines”

La primera aparición pública de Mariano Rajoy desde el martes pasado, cuando anunció su renuncia a la presidencia del PP, estuvo llena de mensajes internos. Uno destacó por encima de todos. Frente a las expectativas de distintos dirigentes del partido, que esperan un gesto sutil suyo para saber a qué candidato deben apoyar, el presidente quiso dejar claro que actuará como un árbitro impecablemente neutral.

“De mí podéis esperar respeto absoluto”, dijo durante su discurso en la junta directiva nacional del PP. “No quiero ni puedo designar sucesor. No voy a señalar a nadie con el dedo ni a vetar a nadie. No voy a influir ni condicionar”, añadió, refiriéndose sin nombrarlo a José María Aznar, que le designó como su sucesor en 2003. “No tengo sucesores ni delfines”, remató en una intervención sin menciones a los casos de corrupción que han protagonizado integrantes de su partido.

Esa referencia al delfín fue interpretada por dirigentes populares como un gesto de Rajoy destinado a separarle de Feijóo, gallego como él y eterno aspirante.

Para reforzar el mensaje de su neutralidad, el presidente saliente señaló a Luis de Grandes como presidente del comité organizador del congreso. El eurodiputado e histórico portavoz, de 73 años, capitaneará un organismo en el que habrá afines a Rajoy; al coordinador, Fernando Martínez-Maillo; y a la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

Los miembros del comité tendrán que decidir sobre cualquier vicisitud en un proceso para el que aún no hay candidatos oficiales con peso político propio. A la espera de la decisión del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y de Cospedal, otros politicos estudian sus opciones. El senador José Ramón Bauzá, que ha contactado con Esperanza Aguirre para contarle su proyecto, y el exministro José Manuel García Margallo valoran estar en la pelea. Los exministros Íñigo de la Serna y Alfonso Alonso ya han transmitido que no participarán del proceso.

Por otra parte, la dirección del Grupo Popular inscribió ayer a Rajoy y a sus nueve exministros diputados en la Diputación Permanente del Congreso —organismo que permanece activo cuando se disuelve la Cámara, por lo que sus integrantes mantienen el aforamiento— y prepara su nuevo acomodo en el hemiciclo.