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Carmen Calvo, la profesora

La nueva vicepresidenta del Gobierno fue ministra de Cultura con Zapatero

Carmen Calvo, durante una rueda de prensa, en la sede madrileña de Ferraz.

Carmen Calvo ha liderado dos de los aspectos fundamentales de la segunda época de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE: la negociación del 155 y la presentación de iniciativas en favor de la igualdad. La confianza del nuevo presidente en su secretaria de Igualdad en la ejecutiva y profesora cordobesa de Derecho Constitucional es innegable. Calvo es considerada la "número cuatro" del partido tras Sánchez, Lastra y Ábalos. En los últimos meses era a menudo la encargada de comparecer ante la prensa tras la permanente de la ejecutiva donde daba largas explicaciones propias de su experiencia docente.

Su papel en la negociación del 155 con el Gobierno se gestó tras unas primeras reuniones de toma de contacto donde acudía con otros dos pesos pesados del partido: los diputados Meritxell Batet y José Enrique Serrano, aunque más alejados de Sánchez. Pero los detalles definitivos del 155 acabaron cerrándose en reuniones en escasos 10 días en Moncloa entre Calvo, el entonces secretario de Relaciones con las Cortes del Gobierno y luego jefe de gabinete de Rajoy, José Luis Ayllón, y en algunas ocasiones la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Junto la presidenta del partido, Cristina Narbona, y la exministra de Vivienda Beatriz Corredor, Calvo era una de las tres únicas miembros de la ejecutiva federal que había sido ministra. En sus tres años como titular de Cultura entre 2004 y 2007, Calvo tuvo que lidiar con un asunto que prologó polémicas actuales: la devolución a Cataluña de los documentos incautados en la Guerra Civil del Archivo de Salamanca. Entre 1996 y 2004, Calvo había sido consejera de Cultura en la Junta de Andalucía.

Calvo no estuvo en la primera ejecutiva de Pedro Sánchez en 2014. Tras su etapa de ministra, vicepresidenta del Congreso y presidenta de la Comisión de Igualdad, abandonó el Congreso en 2011 y volvió a su plaza de profesora en la Universidad de Córdoba.

Sus diferencias con Rosa Aguilar, hoy consejera de Justicia del Gobierno de Susana Díaz, le llevaron a abandonar la política después de la derrota de Zapatero. En distintas entrevistas desde entonces siempre recordaba que había abandonado los cargos públicos, pero no la política. Cuando se acercaban elecciones o creía que podía ayudar a su partido, lo hacía.

Hasta que en 2017 decidió apoyar a Pedro Sánchez en las primarias y la apuesta le salió bien. Sánchez la llevó a su ejecutiva federal y ahora vuelve al Gobierno por la puerta grande. En poco más de 12 meses, a sus 60 años, ha pasado de la jubilación política al cargo más importante de su carrera.