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El ex de los GAL acusado de yihadismo: “A mí, Siria es un tema que me la suda”

Fernández Aceña niega las acusaciones de islamismo radical durante el juicio en la Audiencia Nacional

Daniel Fernández Aceña, acusado de yihadismo, en la Audiencia Nacional.
Daniel Fernández Aceña, acusado de yihadismo, en la Audiencia Nacional. EFE

Daniel Fernández Aceña no ha desaprovechado la ocasión de volver a tomar la palabra este martes. Tras levantarse brevemente —la presidenta del tribunal le ha comentado que no hacía falta, que podía seguir sentado porque el micrófono estaba a su altura— se ha acomodado de nuevo en la silla de los acusados y ha sacado un papel con anotaciones para arrancarse con un largo alegato en defensa de su inocencia. Ha sido su última ocasión antes de conocer la sentencia en los próximos días. Y este exmiembro de los GAL, procesado por yihadismo, ha insistido en que la Fiscalía y la Guardia Civil han construido una falsa imagen de su persona en base a indicios malinterpretados. Ha repetido que él nada tiene que ver con el Islam. Que ni siquiera es musulmán. Y ha ido aún más allá ante los jueces de la Audiencia Nacional: "A mí, Siria es un tema que me la suda", les ha dicho.

De esta forma, Fernández Aceña ha cerrado la segunda y última sesión del juicio que se ha celebrado esta semana en la sección primera de la Sala de lo Penal. La Fiscalía pide que se condene a diez años de cárcel por adoctrinamiento y exaltación del terrorismo a este hombre de 58 años que, en estos dos días, la Guardia Civil ha descrito como un peligroso y radicalizado "lobo solitario" convertido al Islam, "aislado socialmente", que podía acceder a armas de fuego, que había declarado sus intenciones de inmolarse y que pasaba horas encerrado en su casa navegando por internet y accediendo a vídeos de atentados.

De ahí, las pruebas aportadas a la causa. Como el centenar de fotos de muyahidines chechenos que subió a la red social Badoo. O el logo de Al Andalus, la productora de Al Qaeda en el Magreb Islámico, que se puso como avatar en Facebook. O el pendrive de ocho gigabytes con 158.170 archivos con imágenes de grupos yihadistas que la policía encontró en su casa de Segovia. O el documento titulado Curso de fabricación de explosivos hallado en un disco duro en su domicilio.

"Lo que más llama la atención son las búsquedas de niños muyahidines, con el comentario en Facebook de que está asegurada la próxima generación. La finalidad de este adoctrinamiento es claramente terrorista. No es morbo ni estudio, busca el adoctrinamiento", ha argumentado el fiscal este martes, que considera evidente la inmersión de Aceña en el universo salafista. "¡Pero sí yo no sé hablar árabe! ¡Cómo voy a instruir a alguien si no sé árabe!", ha afirmado el acusado en su último turno de palabra, después de que los investigadores señalaran que varios testigos le escucharon hablar en una lengua que identificaron con el árabe. Pero el exmiembro de los GAL, originario de Irún (Gipuzkoa), lo considera imposible y asegura que, quizás, le oyeron hablar en euskera —"Lo chapurreo"—.

"Todo son meras sospechas", ha recalcado el abogado de la defensa, que se ha referido también a que los agentes de la Guardia Civil dijeron que Aceña no comía cerdo. "¿Que no como cerdo? ¿En Segovia? Si yo compro callos y fabada", ha espetado el acusado, que ha vinculado su búsqueda de textos e imágenes islámicos a que es "curioso" y le interesan todas las religiones: "He leído el Corán, al igual que la Biblia, Camino de Escrivá de Balaguer y a Ho Chi Minh". El juicio ha quedado visto para sentencia.