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Las primarias reavivan la lucha por el control de Podemos en Madrid

Íñigo Errejón, a la salida del Congreso el pasado miércoles.

Las diferencias entre los afines a Íñigo Errejón, futuro candidato de Podemos a la Comunidad, y el secretario general de Madrid, Ramón Espinar, se recrudecieron ayer pese a los intentos de la dirección nacional de apaciguar los ánimos. El control de las listas autonómicas reavivó la bronca interna hasta tal punto que “se ha ido de madre”, según reconoció Espinar, partidario de una fase inicial de primarias para el cabeza de cartel y otra para el resto de componentes de la lista. Errejón reclama que sean simultáneas para garantizarse un mayor control.

La llamada al orden que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, hizo el jueves para que las fricciones internas no fueran a más en Madrid, uno de los territorios a los que más trascendencia —es la cuna de sus principales dirigentes— otorgan en el partido, no evitó el aumento de la escalada verbal entre las diferentes corrientes por el formato de las primarias. “Ni media tontería con cuestiones internas”, sentenció Iglesias, que instó a que “nadie se dedique a marear la perdiz”.

“Pienso como él. He recibido el toque de Iglesias. No podemos poner la (cuesión) interna por delante cuando Cifuentes está a punto de caer”, afirmó Espinar. “Con un padrino así, yo casi que virgencita que me quede como estoy”, reaccionó Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea y la candidata de Anticapitalistas, alternativa a Errejón, a quien según algunas teorías se habría dirigido Iglesias con su advertencia.

El secretario general de Madrid se vio incapaz de destensar la bronca interna justo en medio de la crisis del PP de Madrid por el futuro de la presidenta regional, Cristina Cifuentes. “Lo que toca ahora es echar a Cifuentes y al Gobierno corrupto del PP. El resto nos aleja de ese objetivo”, intervino el anticapitalista Miguel Urbán, portavoz en el Parlamento Europeo y miembro de la dirección nacional. “Todo lo que distraiga de sacar al PP del Gobierno es una niñería”, observó Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos, en un mensaje dirigido a Errejón.

Aunque Espinar expresó su “apoyo” a Errejón —Iglesias le ha declarado su apoyo en reiteradas ocasiones— frente a Ruiz-Huerta, reprochó al favorito para ganar las primarias su exigencia de que fueran “simultáneas”. Incluso acusó a Errejón de “romper la línea de acuerdo en la que venían trabajando” y “abrir una línea por la que no hay que seguir”. Errejón dijo que su intención era “liderar un proyecto integral” que se haría cargo “de todos los términos”, esto es, que tendría capacidad de influencia en la confección de las listas, en las que todas las familias deberían estar representadas.

El consejo ciudadano autonómico de Podemos, máximo órgano regional del partido y dominado por Espinar, aprobó el miércoles que las primarias se celebren previsiblemente en mayo con el voto a favor de los errejonistas y la abstención de los Anticapitalistas. Errejón estaba invitado pero no acudió. En caso de que el proceso conste de dos fases, se decidió que ambas deberían “producirse lo antes posible”.

Al contrario de lo que pretendían, el tiempo que los cuadros de Podemos Madrid se concedieron para alcanzar un acuerdo respecto al sistema de las primarias ha reactivado el conflicto latente entre los partidarios de Errejón y la dirección de Espinar. El mejor ejemplo fue el desencuentro en redes sociales entre Espinar y Jorge Moruno, responsable del área de Discurso en Podemos hasta la victoria de Iglesias en Vistalegre II en febrero de 2017. “¿Por qué modificar de repente el modelo de primarias y diferenciar en el tiempo las votaciones de listas y candidato?”, planteó Moruno.

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