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Rajoy y Macri relanzan en Argentina su “conexión ejemplar”

Una delegación con representantes de 80 compañías españolas aprovechan la visita oficial del presidente para sondear la seguridad jurídica del mercado argentino actual

Mariano Rajoy (izquierda) y Mauricio Macri (derecha), este miércoles en Buenos Aires.
Mariano Rajoy (izquierda) y Mauricio Macri (derecha), este miércoles en Buenos Aires. REUTERS

Mariano Rajoy y Mauricio Macri llevan años presumiendo de su especial amistad y ahora, con los dos ya como presidentes de España y Argentina, multiplican sus gestos, visitas y discursos empeñados en trasladar su “conexión” y “sintonía” al ámbito institucional, político y, sobre todo, económico. El mensaje común es que Argentina es ahora ya confiable y una gran oportunidad, que se ha “normalizado” tras la difícil época Kirchner, y que España puede y debe servir de ejemplo. Macri ha invitado a los reyes a una visita de Estado en 2019.

Tras tres días de densa visita oficial a Argentina, el presidente español retornó el miércoles a Madrid cargado de vivencias muy emocionales y con una conclusión clara: la etapa crítica y convulsa de la era de los Kirchner está olvidada y superada, Macri quiere ser para España algo más que un socio y un interlocutor privilegiado de entrada en Latinoamérica y el crecimiento económico registrado estos dos últimos años en Argentina puede ser mucho más que una buena oportunidad para las empresas españolas más valientes y visionarias.

Rajoy y Macri se han repetido esos mensajes, en distintos formatos, en la media docena de veces que se han querido encontrar en los diversos foros preparados para el lucimiento del presidente español. Y dos palabras resumen todas esas intenciones y el periplo: normalidad y confianza. En lo único que se picaron sarcásticamente fue por el fútbol: Macri pidió a Rajoy una revancha del reciente 6-1 amistoso en el Wanda Metropolitano pero en cuartos de final del inminente mundial de Rusia y con Messi en la cancha.

España está implicada en la vida diaria de Argentina por múltiples factores de toda índole, pero hacía más de 11 años que un presidente español no formalizaba una visita oficial desde la anterior de José Luis Rodríguez Zapatero en 2007. La era Kirchner fue lo que ahora Macri y Rajoy se afanan en superar con calificativos como “tiempos difíciles” o “prácticas populistas y demagógicas”.

Cuando Macri arribó a la Casa Rosada hace poco más de dos años se encontró un país con gravísimos problemas de pobreza y una enorme desconfianza internacional. También de España tras el episodio de la expropiación de Repsol por YPF. Macri insiste ahora en que “España es el buen ejemplo a seguir”. Y se refiere a las reformas aplicadas por Rajoy tras dejar atrás los cinco años más graves de la crisis que redujeron el PIB diez puntos y provocaron 3,8 millones de pérdidas de puestos de trabajo. Macri defiende que ahora Argentina está en similar situación que esa España.

Firma en el libro de honor del memorial por los fallecidos en la dictadura argentina

J. C./C. E. C., Buenos Aires

En el programa de la visita de Mariano Rajoy a Argentina se reservaron dos momentos emotivos pero muy diferentes. En la tarde noche del martes Rajoy visitó y se desgastó de dar la mano y hacerse fotografías con los componentes del antiguo Club Español de Buenos Aires. El miércoles, en un hueco de la agenda, acudió al Parque de la Memoria, observó el muro con las inscripciones de los miles fallecidos durante la dictadura argentina y firmó en su libro de honor: “Mi testimonio de admiración y mi reconocimiento a todos los que dieron su vida por la libertad y los derechos de todos”.

“Enfrentamos un mundo dinámico con ganadores y perdedores y si estamos juntos habrá más oportunidades de estar en el grupo de los ganadores”, glosó Macri. Los dos presidentes focalizaron ese reto en lograr finalmente, tras 20 años de infructuosas negociaciones, un acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, que España lidera.

Rajoy también destacó la importancia del “efecto multiplicador” de sumar esfuerzos y no solo en el terreno comercial. Aunque recordaron que Argentina acogerá a finales de año la cita del G-20 que dirige el mundo no desaprovecharon la ocasión para evidenciar su posición crítica hacia las pretensiones antidemocráticas de Nicolás Maduro con las elecciones convocadas el 20 de mayo.

En ese clima tan caluroso y afectuoso parecería que no procedía hablar ni de Cataluña ni de la polémica con Cristina Cifuentes. Rajoy hizo lo posible y lo imposible para huir de esas teas. Hasta se molestó por esas preguntas. Pero en su último discurso él mismo rescató una cita de José Ortega y Gasset de 1936 en Buenos Aires cuando apeló: “Argentinos, a las cosas”. Rajoy la actualizó: “Algunos parecen empeñados en anteponer ideas populistas trasnochadas y mitos nacionalistas frente a las necesidades de la gente”.

Lo que piden los empresarios

La visita de Mariano Rajoy a Buenos Aires deja un muy buen sabor de boca en el Gobierno argentino. Mauricio Macri, que ya vivió en España un apoyo superior al esperado hace un año durante su visita de Estado, se reunió en privado con Rajoy y los principales empresarios que lo habían acompañado y escuchó muy buenas intenciones. En presencia de los dos presidentes, que según varios de los presentes mostraron un conocimiento muy detallado de los temas, los empresarios, que estaban de pie en un corro alrededor, detallaron uno a uno las reclamaciones de su negocio, sobre todo regulatorias. Macri dio garantías a todos y el ambiente fue muy positivo, según estas fuentes.

Incluso los representantes de Telefónica, que han protagonizado un fuerte conflicto porque aseguran que Macri está favoreciendo al grupo Clarín, recibieron un compromiso del presidente de garantizar la competencia. Ese mismo día entró en el Congreso argentino una ley que debería resolver dicho conflicto, aunque la compañía española esperará a la aprobación para ver cómo queda.

Especialmente positivo lo ven desde Gas Natural, que promete inversiones anuales de 1.100 millones de pesos (55 millones de dólares), después de que Macri les permitiera subir las tarifas hasta un 1.000% y salir de un esquema de precios muy bajos y subvencionados. Abertis, que tuvo un largo conflicto con Argentina por la congelación de los peajes de sus autopistas, algunas de las más importantes del país, lo dio por resuelto y ahora ha prometido más inversiones a cambio de alargar sus concesiones.

Otras empresas están muy interesadas en la gran operación de obra pública que Macri ha prometido en los próximos años (con una inversión de 30.000 millones de dólares) y buscan socios argentinos para ganar licitaciones.

En el encuentro con los presidentes no hubo quejas sobre la inflación, pero varios empresarios consultados señalan que ese sigue siendo el gran problema para traer grandes inversiones nuevas, que necesitan una financiación que es más difícil de lograr para un país que, aunque está bajando la inflación, la tiene todavía en el 25% interanual.

En otra cita empresarial, ya sin Rajoy y Macri pero con los cancilleres de ambos países, las empresas insistieron en las reclamaciones de seguridad jurídica y en que esta sea prolongada.

Tanto Macri como Rajoy lo dejaron muy claro: la parte de los Gobiernos ya está hecha, la relación no puede ser mejor y el Ejecutivo argentino está dispuesto a facilitar todo lo posible la llegada del dinero español. Pero ahora le toca el turno a las empresas, que siempre son cautelosas en un país con una historia económica y política turbulenta. “El Gobierno de Macri ha hecho en dos años un cambio muy sustancial. Ahora se trata de que los empresarios lo aprovechen. Ellos necesitan oportunidades y reglas de juego claras. Los Gobiernos estamos para molestar poco. Percibimos mucho interés de las empresas españolas para hacer nuevas inversiones, les veo con muchas ganas”, resumió Rajoy. Lo que sí parece seguro es que el giro respecto a la época de los Kirchner y las expropiaciones ha sido de 180 grados.