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¡Te meto dos tiros y me quedo tan ancho!

La Fiscalía pide cuatro años de cárcel para cinco alféreces por acosar a un compañero

- ¡Como coincidas en la misma compañía o batallón que yo, te vas a cagar. Te meto dos tiros y me quedo tan ancho! Me voy al penal. ¡Me da igual!

La secuencia se desarrolla el 12 de mayo de 2016. Cae la tarde y 16 alféreces del quinto curso de la Escuela Naval Militar del Cuerpo de Infantería de Marina prueban su resistencia con una marcha de 13 kilómetros. La jornada culminará con maniobras de simulación. El escenario es el Centro de Adiestramiento de Chinchilla de Montearagón (Albacete) del Ejército.

Soldados españoles participan en unas maniobras de la OTAN en Chinchilla (Albacete) en octubre de 2015. Ampliar foto
Soldados españoles participan en unas maniobras de la OTAN en Chinchilla (Albacete) en octubre de 2015.

Tras cuatro kilómetros de caminata, arrecia la lluvia. Y los oficiales preguntan al jefe del entrenamiento, otro alférez veinteañero, si se pueden poner un impermeable. Ante su silencio, los corredores bromean sobre la timidez del guía. “Le da vergüenza preguntarnos si nos ponemos el gore-tex”, se mofa uno. Estallan las carcajadas.

Se genera un silencio. El jefe de la maniobra recrimina las chanzas. Y, entre insultos de “eres un mierda” y advertencias de “¡Te vas a cagar!”, el responsable del adiestramiento recibe varios empujones de sus compañeros. Dos de ellos, que van armados con un fusil, como el resto del grupo, le amenazan de muerte. “Si te cojo fuera, te doy una paliza y te arranco los ojos”, le reta uno.

El episodio de la carrera es la gota que colma el vaso de un rosario de cinco años de insultos y amenazas contra un compañero a cargo de cinco alféreces de la 146 promoción del Cuerpo de Infantería de Marina, según un escrito del fiscal jurídico militar Jorge Arangüena al que ha tenido acceso EL PAÍS.

“Si te cojo fuera, te doy una paliza y te arranco los ojos”, le retó a la víctima un compañero.

El grupo agresor lo formaban cinco oficiales, donde resaltaba un alférez 18 años mayor que la víctima que actuaba de líder. Él fue el encargado de ejecutar el "acoso" y las “amenazas concretas y creíbles” durante cinco años, según el Ministerio Público.

La Fiscalía solicita cuatro años de cárcel para los cinco alféreces que participaron en el acoso. Les culpa de un delito contra los derechos fundamentales y las libertades públicas de los militares (artículo 50 del Código Penal Militar). Y considera que los implicados “mantuvieron de forma permanente y continua en el tiempo un trato de desprecio, crítica y burla con comentarios despectivos sobre la falta de aptitud profesional de la víctima”.

El afectado declaró en el juzgado que la cacería contra él arrancó después de que, en el primer curso de la Escuela Naval Militar, se negara a facilitarle un trabajo de una asignatura al líder de la banda. Entonces, este y otros cuatros alféreces le aislaron.

Una psicóloga del Ejército, que trató al afectado en cinco ocasiones, conoció la soledad de la víctima tres años antes del episodio de la carrera. Pero no advirtió nada extraño porque el alférez “iba académicamente bien”, según las pesquisas judiciales.

“Desde el primer curso de carrera, la víctima sufrió el desprecio y rechazo […], que se tradujo en una permanente desconsideración y aislamiento del mismo, que se materializaba en comentarios como monstruo o Ígor”, recoge la Fiscalía. El Ministerio Público añade que la persecución causó en el damnificado “un quebrantamiento de la resistencia moral durante los cinco años de carrera”.

Recomendación del mando: Docilidad y pasar por el aro

Las pesquisas muestran que la víctima llegó a informar a un mando de sus problemas cuando cursaba el segundo año de la Escuela Naval Militar. El damnificado relató en el juzgado que su superior le sugirió entonces “que tenía que ser más dócil y, de vez en cuando, entrar por el aro”.

Cuando los superiores de la víctima se enteraron de que denunció el acoso a la Guardia Civil en lugar de informar antes a sus superiores jerárquicos, el afectado fue sancionado con una falta leve.

Y un capitán de Infantería de Marina amonestó en mayo de 2016 así la víctima por “no seguir el conducto reglamentario”. “Dichos hechos [denunciar antes ante el instituto armado] conllevan una pérdida de confianza y fiabilidad por parte del alumno [víctima] a ojos del que suscribe”, indicó el mando.

Los presuntos acosadores del alférez se sentarán en el banquillo del Tribunal Militar Cuarto de A Coruña entre el 28 de mayo y el 1 de junio.

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