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La conquista de los gemelos transexuales Lucas y Mateo

Los hermanos Ocón Zayas, de 29 años, cuentan su historia de cambio de sexo para visibilizar y contribuir a la normalización del colectivo

Los hermanos Lucas y Mateo Ocón Zayas, en Málaga. En vídeo, 'La transexualidad no se elige', de Lucas y Mateo Ocón.

Hay muchos días emotivos en la vida de Lucas y Mateo Ocón Zayas, hermanos de 29 años de Torre del Mar, en Málaga, pero está marcado en rojo el 11 de noviembre de 2015, cuando cada uno tuvo en sus manos el DNI con su nombre y apellidos. “Legalmente, ya soy un hombre”, pensó Mateo, que hasta ese momento constaba como Natalia. A Lucas se le pasó por la cabeza exactamente lo mismo al abandonar para siempre su denominación como Lucía. Son gemelos transexuales y han decidido hacer pública su historia para visibilizar al colectivo y contribuir a la normalización de la transexualidad.

Nacieron niñas, pero en sus primeros recuerdos ya se sentían varones. “Con cinco años le dije a mi madre: soy un niño”, cuenta Mateo. Son dos gotas de agua, difícil de distinguir para quienes no los conozcan y con un tono de voz muy parecido. Gemelos y con un vínculo tan estrecho que entre ellos sobraban las palabras, no tenían que contarse que ambos habían nacido con un sexo con el que no se identificaban. Lo afirman los dos. “Nunca lo verbalizamos, sabíamos que éramos iguales, lo dábamos por hecho”, continúa Mateo, un minuto mayor que su hermano. Son hijos únicos y residen con sus padres. Sí se hacían algunas confidencias. Por ejemplo, que cuando crecieran serían “físicamente” niños, que tendrían barba como su padre.

Los gemelos transexuales comenzaron su tratamiento hormonal en julio de 2013 y ahora han divulgado su cambio de sexo a través del canal de Youtube Twin Brothers. En la primera imagen se presentan como Natalia y Lucía. Se grabaron a principios de abril de ese mismo año, un día antes de cortarse la larga melena. Eran usuarios desde hacía pocos meses de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital Civil de Málaga y les recomendaron que fueran adquiriendo cierta apariencia masculina.

Porque hasta ese momento, su aspecto era muy femenino, buscado adrede. “No queríamos ser una chica masculina, yo me sentía disfrazado. No todo el mundo lo asume así, pero nosotros sí”, explica Mateo. Vistieron con tacones y se maquillaron hasta los 24 años. Cuando comenzaron el tratamiento, encontraron algunas trabas de la psicóloga porque pensó que, al ser gemelos, uno podía influir sobre el otro en su identidad de género. A Lucas “un cirujano llegó a decirle que el resultado de la operación de pecho no iba a ser muy estético, pero que para lo que tenía…”, han contado los gemelos transexuales al diario Málaga hoy.

Continuaron el proceso en una clínica privada, donde se sometieron a una cirugía de pecho en agosto de 2015. En la unidad de la sanidad pública ahora están en lista de espera para someterse a una histerectomía. Lo que más le preocupó siempre a Lucas fue la intervención en los senos. Cuando empezó a crecerle el pecho, de adolescente, recuerda estar en la playa con amigos, mirarlos cuando estaban sin la camiseta y sentir envidia “sana”. “¿Por qué yo no puedo tener eso?”, pensaba.

Los gemelos son diplomados en Relaciones Laborales. Empezaron los estudios universitarios en Sevilla y los terminaron en Málaga. Lucas está ahora desempleado, buscando hueco en el mercado laboral, y Mateo trabaja desde hace tres años en una cadena de supermercados, en la que también estuvo empleado un tiempo su hermano. “Nunca me he sentido discriminado. Sé que ocurre, pero a mí no me ha pasado”, afirma Mateo.

“Si es que la gente nos conoce de toda la vida…”, continúa sobre el apoyo de sus padres, amigos y el entorno en el que se mueven en Torre del Mar. “Con siete años, nos veían jugando con un balón de fútbol. Se sorprendieron más cuando nos poníamos los tacones y el pintalabios que ahora”, añade Mateo. Se ríen los dos. Su círculo de amistades es amplio y ahora mismo ninguno tiene novia. Con sus padres hablaron sobre su cambio de sexo cuando iniciaron el tratamiento. “No es que nos hicieran una fiesta, era chocante, pero están contentos porque nos ven felices […] Mi madre me reconoce que siempre lo ha sabido”, concluye Mateo.

En el vídeo cuentan el paso hasta convertirse físicamente en Lucas y Mateo y lo hacen para que la sociedad sea “más libre y justa”, para que el respeto prime entre dos personas que no comparten una misma opinión. Pretenden ayudar, especialmente, a los jóvenes transexuales que no saben qué hacer, porque a ellos les pasó. “Hay que educar a la gente, enseñarla”, concluye Lucas.

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