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Un mural para acabar con los muros

El refugiado yemení Abdullah Alshalhi inspira una creación colectiva en el colegio San José Obrero de Sevilla

Roberto Martínez (i) y el yemení Abdullah Alsalh (d), en el centro San José Obrero, de Sevilla.
Roberto Martínez (i) y el yemení Abdullah Alsalh (d), en el centro San José Obrero, de Sevilla. EL PAIS

"Ojalá que Abdullah se pueda convertir en un gran pintor como Murillo", expresa a sus 11 años Ana, una alumna del centro público San José Obrero, ubicado en un barrio popular de Sevilla. De sus 400 alumnos, la mitad son de ascendencia española y la otra de otros 35 países. Chiquillería de rasgos infinitos con tez de todas las tonalidades se cogen de la mano en una fila para ir a visitar la novedad de colegio: en una fachada se estrena un mural en el que han colaborado 40 alumnos de sexto de primaria con sus dibujos inspirados en la vida del artista Abdullah Alsalhi, un yemení de 26 años demandante de asilo en España que ha sido invitado al centro.

Montañas que dan tranquilidad, árboles, soles, personas solas, aviones, barcos, el mar o los 13 hermanos de Alsalhi fueron algunas de las representaciones que han servido de base para que el artista yemení, que ha estudiado cinco años en la Escuela Superior de Bellas Artes de Argel, haya creado el diseño del mural de 14 metros de largo por dos de ancho. Incluso desde la calle se ve su ilustración de tonos pastel. En ella, una figura sentada en un barco sobre una ola de trazos azules y celestes atraviesa mares sin visados desde una ciudad con árboles deshojados hacia un pueblo que representa el hogar. "No sabe cuándo va a poder volver con sus padres, y eso me da mucha pena", dice Whitney, también de 11 años, que en su propuesta escribió el lema que le dicen en Educación Física: "Juntos mejor".

Alsalhi les ha contado que de momento es difícil que entre en Yemen. "He dibujado viñetas contra los huthi en un periódico digital yemení desde Argelia, por lo que he recibido una carta de ellos diciéndome que si vuelvo al país me capturarán", intenta explicar el artista entre gestos y con la voluntad de poner en práctica el español que ha aprendido en estos últimos tres meses, desde que entró en España y demandó asilo. "No puedo volver, tengo problemas con los grupos de la guerra", detalla el dibujante sobre los huthi, una facción rebelde que se hizo con el poder hace tres años y el pasado diciembre mató al expresidente yemení Ali Abdalá Saleh.

Esta iniciativa, propuesta por el colectivo Zemos98, se celebra en el marco del proyecto Displaced in Media, que promueve la participación de jóvenes migrantes y refugiados en Europa y su proyección cultural y mediática. "Estamos encantados con la idea", señala Miguel Rosa, director desde 2002 de este centro escolar que acumula decenas de premios por sus programas inclusivos y de tolerancia, entre ellos, el del Mérito Educativo y el de Migraciones de Andalucía. "Somos un colegio de puertas abiertas y trabajamos por proyectos. Nuestra filosofía es dar menos importancia a los contenidos y más a la afectividad y las emociones. No hay nada más importante que conocer al otro para la inclusión, evita los miedos y rechazos", apunta Rosa, rodeado de niños pelirrojos, de rizado pelo negro, rubísimas y de oscuras melenas lacias.

Uno a uno indica: Francia, Nigeria, Filipinas, Colombia... "Y cada vez más venezolanos", dice asemejando el centro a un barómetro de la estabilidad y la movilidad de los migrantes por el mundo. "La solución está en dar respuesta a cada niño. Cada uno es especial, eso hace que seamos únicos, y todos tienen que tener la misma oportunidad", añade. "Muchos de ellos estaban muy implicados en el proyecto, han reflexionado sobre las fronteras, sus experiencias y su memoria", apunta el artista Roberto Martínez, que ha colaborado con Alsalhi en la ejecución del mural.

Por imaginar no queda: "Quiero que le den la visa para que vuelva a ver a su familia y viva en libertad", dice Whitney. "Pero va a costar", replica su compañero Ramón, consciente de la complejidad de la situación. "Ya lo sé. Pero poco a poco todo se consigue, con tranquilidad y paciencia", responde ella. El chico escribió en su dibujo: "Las guerras siempre traen problemas".

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