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La llegada de inmigrantes por mar se triplica y alcanza las 22.419 personas en 2017

La APDHA calcula que han fallecido casi 250 personas y avanza que 2018 “va a ser terrible”

Inmigrantes rescatados en diciembre en Andalucía.
Inmigrantes rescatados en diciembre en Andalucía. EFE

La llegada de inmigrantes a España por mar casi se ha triplicado en el último año, de las 8.048 personas de 2016 a las 22.419 de 2017. Si se tienen en cuenta también las venidas por tierra, la cifra se duplica con respecto al año anterior y alcanza los 28.587 extranjeros. En este drama migratorio han fallecido o desaparecido en el mar casi 250 personas. Son las estimaciones del Balance Migratorio 2017 Frontera Sur, presentadas este lunes por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).

La tendencia alcista es la peor desde 2006 —cuando se registraron 39.180 llegadas— y vaticina un 2018 que “va a ser terrible”, según ha valorado Rafael Lara, coordinador del Área de Solidaridad Internacional de la ONG. Es la conclusión a la que llega la asociación tras analizar el incremento sostenido en la venida de personas de la última década y desbordado por el elevado incremento que se ha producido en 2017. De hecho, de las 475 embarcaciones que arribaron a las costas españolas en 2016, se ha pasado a las 1.199 de este último año.

Por provincias, Cádiz lidera las llegadas por mar con 6.289 inmigrantes frente a los 1.543 personas de 2016, lo que supone un incremento del 300%. Le siguen Almería (5.523 frente a 2.231), Granada (3.960, en contraste con los 1.947) y Málaga (2.307 en 2017, frente a 778). También la provincia gaditana abanderó la llegada de embarcaciones con 405 pateras, en contraposición a las 148 de 2016. Con todos estos datos, Andalucía ha concentrado las venidas por tierra y mar con 18.090 migrantes. De todos los llegados, solo un 7,3% eran mujeres (1.634, 161 de ellas embarazadas). Además, el año ha estado marcado por el incremento del 66% en la venida de menores que, este 2017, ascienden al 13,3% del total.

La mayor parte de los llegados este pasado año proceden de Marruecos, 5.498 personas. Le siguen 5.178 argelinos, 4.014 guineanos, 3.801 costamarfileños, 2.750 gambianos y 2.264 sirios. De hecho, si los datos se analizan por áreas geográficas, un 49% de los inmigrantes llegados a España proceden del África subahariana. Precisamente, estos ciudadanos encabezan los fallecimientos y desapariciones que se han producido. De los 99 cadáveres encontrados y los 150 desaparecidos en 2017, 217 eran de origen subsahariano, frente a los 32 de origen magrebí.

Esto se debe a que, “en su gran mayoría, nunca han visto el mar, no saben nadar y cualquier percance acaba en tragedia en esa gran fosa común que se ha convertido el Estrecho”, como ha valorado Lara. Lo cierto es que en las costas andaluzas se encontraron hasta 94 cadáveres, entre ellos, el del pequeño Samuel, localizado en una playa de Cádiz en enero de 2017. Le sigue Marruecos con 64 fallecidos y Ceuta y Melilla con 42. “Son los datos basados en nuestro seguimiento, no los reales de lo que está ocurriendo. La Organización Internacional de las Migraciones estima que, por cada fallecido, hay otros dos más desaparecidos por lo que la cifra podría triplicarse”, ha explicado el activista. La organización ya estimó que, en los últimos 20 años, hasta 6.000 personas han perdido la vida solo en la zona del Estrecho de Gibraltar.

Las cifras al alza en España contrastan con el descenso en la llegada de inmigrantes de Europa. Frente a los 506.248 recién venidos en 2016, este año han sido 197.800. Pese a ello, las entradas por el Mediterráneo Central quintuplican todavía las de la frontera sur española. En 2017, Italia lideró las venidas con 119.369, seguida de Grecia (35.052) y España. La disminución de los flujos europeos es una de las razones que, para la APDHA, explica la triplicación de la ruta sureña. “El descenso en un 60% de las entradas en Europa por el incremento en el control de Frotex, entre otras medidas, ha llevado a que muchas personas lo intenten por el Estrecho”, ha explicado Lara.

“Las medidas de contención de los flujos concertadas con los países de origen, la represión ejercida contra los migrantes y los mecanismos de cierre de fronteras de Europa no son capaces de frenar los movimientos de personas que en ocasiones llevan años sorteando países para alcanzar un lugar mejor donde vivir”, ha apuntado el coordinador de la ONG. De hecho, desde la entidad aportan más motivos para el incremento. Lara cree que el ascenso de 2017 está relacionado con “la situación de crisis económica, social y política que atraviesa Marruecos”, en referencia a las revueltas del Rif. El activista también apunta a que los acuerdos migratorios de España con Marruecos y Senegal ha llevado a mantener “el descenso de la llegada a Canarias [tan solo 434 este año] y que los subsaharianos lo intenten por el Estrecho”.

Por meses, fue noviembre el peor de 2017, con la llegada de 5.221 personas que contrastan con las 900 venidas en abril, el mes más bajo del año. Las altas cifras han dejado imágenes poco comunes, como la llegada de embarcaciones a la costa de El Puerto de Santa María, Conil de la Frontera o Chiclana, zonas gaditanas poco habituales de venidas. Otra de las consecuencias es que, además de las lanchas tipo toy o incluso las tablas de surf, “se han vuelto a ver pateras de madera, algo que hace más de diez años que no ocurría”, ha reconocido Ana Rosado, responsable de Migraciones de APDHA.

El crecimiento de los flujos también ha llevado a que de las 56 embarcaciones detectadas en las costas de Ceuta, 27 sean motos de agua. En total, Ceuta ha recibido 2.438 inmigrantes y 4.831 Melilla, mayoritariamente llegados por vía terrestre. “Sus fronteras [en referencia a estas dos ciudades autónomas] son un campo de experimentación de las políticas represivas europeas. Pagos oscuros a Marruecos, devoluciones en caliente, drones, concertinas o fosas: son espacios de arbitrariedad donde se incumplen los derechos humanos”, ha denunciado Lara.

Frente a ello, la APDHA ha reclamado un cambio en las políticas migratorias españolas ya que las actuales “solo ponen parches y provocan sufrimiento y muertes”, ha añadido el coordinador. En su lugar, la asociación reclama medidas acogedoras que cumplan los derechos humanos con establecimiento de vías seguras, el trato digno a inmigrantes y el fin de acciones como el internamiento de extranjeros en la cárcel de Archidona, vivido a finales de año.

“Este año indica que va a ser terrible si alguien no lo resuelve. Estamos viendo que, conforme se cierra la ruta centroeuropea, va a seguir creciendo la mediterránea”, ha vaticinado Lara en referencia a 2018. Y por si el aviso no resultase suficiente, el activista da una visión aún más a largo plazo: “La historia nos juzgará por la crueldad e inhumanidad que ejercen nuestros gobernantes y de la que son testigo nuestras fronteras”.

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