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La izquierda se desmoviliza

En torno a 1,7 millones del electorado progresista se refugia en la abstención o la indecisión

Pedro Sánchez, en la reunión del partido este lunes.
Pedro Sánchez, en la reunión del partido este lunes.

La acusada pérdida de votos de Unidos Podemos no ha desembarcado en masa en el PSOE. Los socialistas han recuperado, según los datos de Metroscopia, en torno al 13% de los votantes del partido de Pablo Iglesias desde el pasado junio, pero hasta a un 21% del electorado de Podemos —que supondría casi un millón de votantes— no le convence en estos momentos ni su partido ni el de Pedro Sánchez. Se ha desmovilizado. Otro 14% del votante del PSOE está en la misma situación. La conclusión es que un sector de la izquierda (1,7 millones), en general siempre más proclive al decaimiento que la derecha (que también sufre desmovilización), se refugia en la abstención o la indecisión coincidiendo con las malas relaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

“Os pido que nos movilicemos. Los que somos padres e hijos de la clase trabajadora no podemos permitir que nos desmantelen nuestro propio patrimonio: el Estado de bienestar”. Pedro Sánchez arengó así el pasado sábado a los 400 simpatizantes que se reunieron en un centro cultural del noreste de Madrid para participar en su asamblea abierta sobre pensiones. El líder del PSOE ha puesto en marcha una campaña para llevar ese mensaje de movilización por todo el país: Sánchez se ha echado a la calle este primer semestre de 2018 para activar a sus bases y al electorado progresista, consciente de que la izquierda está más bien deprimida.

Aun teniendo en cuenta que no estamos en periodo electoral —lo que siempre influye en la menor movilización del electorado— los datos dicen que el PSOE no capitaliza toda la crisis de Podemos. La consecuencia es una parte de la izquierda a la que no convence ahora ninguna papeleta.

El principal problema lo tiene Unidos Podemos. El síntoma más claro es su baja fidelidad de voto. Los votantes que permanecen hoy fieles al partido de Pablo Iglesias son solo el 54%, según los datos del último sondeo de enero de Metroscopia para EL PAÍS, lo que equivale a unos 2,7 millones de votos. ¿Dónde está el resto de los casi cinco millones que votaron a Iglesias en las últimas elecciones generales? El 21%, casi un millón, estarían ahora desmovilizados. Y un 25% (1,4 millones) se declara en estos momentos infiel (podría votar a otros partidos). Esto es: la fuga es importante, pero podría ser todavía mayor.

El PSOE cuenta, a cambio, según Metroscopia con una fidelidad de voto del 66%. En números absolutos eso significa que los socialistas, hoy por hoy, retienen de forma segura a alrededor de 3,5 millones de votantes (de los 5,4 millones que les votaron en 2016). El resto de votantes socialistas de 2016 están o bien en estos momentos desmovilizados —el 14%, unos 700.000, se confiesan indecisos o dicen que en caso de elecciones no votarían—, o son infieles —el 20%, que equivale en torno a un millón de votantes, dicen que podrían votar ahora por otras opciones políticas. De las fugas socialistas, la principal es la que se dirige hacia Ciudadanos (el 13% de sus votantes, unos 700.000 sufragios).

El declive de Podemos ha granjeado a Pedro Sánchez el apoyo del 13% de votantes de Pablo Iglesias, en torno a 600.000 votos, de media desde junio del año pasado. Esa cifra, destacan en Metroscopia, está relativamente estable desde el pasado verano. El PSOE no consigue arañar más a Podemos tras el efecto Sánchez después de las primarias, y en paralelo otro fenómeno, el de la irrupción de Ciudadanos, limita su crecimiento. Gana por un lado pero pierde por otro.

El lado izquierdo se deprime, pero hay que tener en cuenta que no se esperan elecciones a corto plazo y que las catalanas han favorecido a Ciudadanos y perjudicado a la izquierda y al PP. Los electores de izquierdas suelen ser, además, de tensión más baja, dicen los expertos, en los periodos valle (fuera de ciclo electoral) que el electorado de derechas.

Fuente: Metroscopia, Ministerio del Interior. pulsa en la foto
Fuente: Metroscopia, Ministerio del Interior.

Aunque no haya elecciones a la vista, Pedro Sánchez ha llamado ya, esta misma semana, al voto útil de la izquierda en el intento de seguir arrebatando votantes a Podemos. “Tenemos que aglutinar todo ese voto de izquierdas en torno a la única fuerza que puede ganar a la derecha bicéfala [en referencia a PP y Ciudadanos], el PSOE”, pidió el secretario general el pasado lunes tras la reunión de la ejecutiva. La estrategia de Sánchez se centra en mirar a la izquierda, con propuestas como el impuesto a la banca para ayudar a pagar las pensiones, las asambleas ciudadanas y la recuperación de su discurso contra las “élites políticas y mediáticas” que utilizó en la batalla orgánica para vencer a Susana Díaz. La pregunta es si puede seguir atrayendo a más expartidarios de Pablo Iglesias.

“Parece difícil que esos votantes desmovilizados de Unidos Podemos que no han vuelto ya vayan a dar el salto al PSOE”, responde José Pablo Ferrándiz, investigador principal de Metroscopia. “Es más probable que se queden en casa o vuelvan a votar a Podemos”, añade. Y lo argumenta: “Solo el 31% de los votantes de Unidos Podemos aprueba a Pedro Sánchez y solo el 20% de los votantes de Podemos aprueba la actuación del PSOE en el Parlamento. Se trata por tanto de un electorado muy crítico con el PSOE”, sostiene.

El PSOE debería preocuparse más por el centro, cree el investigador de Metroscopia. “Es donde creemos que va a seguir la fuga de los socialistas”, apunta. En Ferraz no están de acuerdo. La dirección socialista cree que aún puede recuperar descontentos de Podemos, porque estos hacen un paso previo al regreso al PSOE en la abstención. Según sus propios análisis, el partido crece de forma progresiva, no con un salto de pico de sierra, sino mes a mes. Los socialistas han estudiado provincia a provincia el efecto de la irrupción de Ciudadanos en el desgaste del PP y detectan oportunidades de crecer en escaños. A algunas de esas plazas, como León, ya se ha desplazado Sánchez a una de las asambleas abiertas.

A cambio, a la dirección de Podemos le produce cierta tranquilidad que sus votantes descontentos no vuelvan al PSOE. Su refugio en la desmovilización es una oportunidad para recuperarlos, consideran en la cúpula del partido de Pablo Iglesias, que confía en mejorar sus expectativas en este año sin comicios. “Si el PSOE sube, nosotros subimos. Y al revés”, resume un dirigente de Podemos que hace hincapié en que los socialistas se equivocan si piensan que su recuperación es a costa de Podemos.

Que haya muchos progresistas en la abstención o indecisos coincide con el peor momento de relaciones entre ambos partidos. “El electorado se desmoviliza porque PSOE y Unidos Podemos no se entienden y porque no plantean un proyecto que se vea como alternativa. No tienen propuesta veraz de oposición”, razona el analista electoral Jaime Miquel. El PSOE se ha desmarcado del partido de Pablo Iglesias diciendo que ya no es su socio preferente. En paralelo han comenzado los reproches cruzados entre ambos líderes. “La palabra que rima con PSOE es decepción”, ha dicho Iglesias, mientras Sánchez insiste en recordar los dos “errores históricos” del partido de Pablo Iglesias: bloquear su investidura y “no defender la integridad territorial” de España.

Con todo, la dirección del PSOE destaca dos datos para el optimismo: está creciendo el electorado de centro izquierda y avanzan las posiciones críticas con el Gobierno y que quieren un cambio. La incógnita es quien lo abanderará.

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