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El nieto de almirante acusado de matar por unos tirantes

“Se creó una imagen de tipo duro que realmente no se corresponde con él", dicen fuentes del entorno de Rodrigo Lanza

Rodrigo Lanza, uno de los presuntos agresores de Víctor Láinez, en una imagen de 2014 en Barcelona, al presentar el documental 'Ciutat Morta' en el Colegio de Periodistas de Cataluña.

Rodrigo Lanza Huidobro, el joven antisistema detenido el pasado lunes como presunto autor de la agresión mortal a un hombre que llevaba tirantes con la bandera de España, procede de una familia de clase media alta chilena. Nacido en Viña del Mar hace 33 años, aunque de nacionalidad italiana, este joven antisistema es nieto del almirante Sergio Huidobro, uno de los principales apoyos del dictador Augusto Pinochet, según confirman fuentes de su entorno. Unas conexiones que se dejaron sentir en España tras su detención por los incidentes de 2006 en los que un guardia urbano de Barcelona quedó tetrapléjico. La familia de Lanza movió sus contactos en Chile y en Madrid para conseguir salvarlo. Por otro lado, fuentes jurídicas del entorno del joven aseguran que la entonces recién elegida presidenta chilena, Michelle Bachelet, se interesó por el caso e, incluso, contactó con un abogado en España para que se hiciera cargo de la causa. Una versión que niega el equipo de Bachelet, informa Rocío Montes desde Santiago de Chile.

Todas estas gestiones no dieron resultado. En febrero de 2008, fue condenado por la Audiencia de Barcelona a cuatro años y medio de cárcel por atentado al considerarle responsable de las graves lesiones que sufrió el guardia urbano que acudió a desalojar el edificio que ocupaban él y otros ultraizquierdistas. La sentencia recalcó que no existía “la más mínima duda” de que fue Lanza quien lanzó al policía una piedra que provocó que cayese al suelo y se causara una lesión medular que le ha postrado en una silla de ruedas de por vida. El Supremo elevó la condena meses después a cinco años.

Un documental realizado en 2014 sobre aquellos sucesos en el que participó el propio Lanza, Ciutat Morta, intentó presentar los hechos como un montaje policial. De hecho, una vez en libertad tras cumplir la condena, el joven antisistema siguió defendiendo su inocencia en aquellos hechos. Fuentes de su entorno aseguran que su estancia durante cinco años en la cárcel le marcó. “Se creó una imagen de tipo duro que realmente no se corresponde con él. Lo cierto es que desde entonces ha vivido con mucho resentimiento”, aseguran a EL PAÍS.

Tras su excarcelación ya con 28 años, el joven se trasladó a vivir a Zaragoza. En una entrevista que concedió entonces a un medio local, Lanza aseguró que lo decidió casi al azar y que se sentía bien acogido en la capital aragonesa, donde vivía de trabajos esporádicos. Diversas fuentes aseguran que en estos últimos años, el nieto del almirante Huidobro ha seguido moviéndose en los ambientes antisistema de la ciudad y que, de hecho, había residido casi siempre en casas okupadas existentes en el barrio de La Magdalena, el llamado Lavapiés zaragozano.

Este miércoles, la familia y amigos del joven hicieron público un comunicado en el que, además de agradecer el apoyo recibido, aseguraban no haber podido hablar con Lanza desde su detención del pasado lunes “a la espera de escucharlo para aclarar los hechos”. También reclamaban “no dejarse llevar por informaciones no contrastadas”. Sin embargo, fuentes policiales insistían ayer que los testimonios y pruebas recabados hasta ahora apuntan la presunta autoría de él en la agresión mortal a Víctor Láinez, el hombre que usaba tirantes con la bandera de España. El otro joven que le acompañaba la noche de la agresión mortal fue detenido este martes y, tras tomarle la policía declaración, fue puesto en libertad.

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