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Pleno del Congreso

Los animales dejan de ser cosas

El partido conservador, incapaz de construir consensos en un año estéril, se apunta a éxitos superventas como la ley que considera seres y no cosas a las mascotas

Avelino Barrionuevo del PP durante el debate en el Congreso para considerar a los animales seres vivos y no cosas. FOTO: EL PAÍS / VÍDEO: ATLAS

El Congreso ha debatido hoy martes una proposición de ley del Partido Popular para reformar tres normas y que los animales dejen de ser considerados cosas y pasen a ser seres vivos, más en concreto “sintientes”, sujetos de derecho. ¿Qué partido se va a oponer hoy a eso viendo las fotos de mascotas que petan el whatsapp? Es como someter a voto los bocadillos de nocilla o la paz en el mundo. Un éxito superventas garantizado. El apoyo ha sido total y unánime, será aprobada mañana miércoles. Los asuntos de animales suscitan un gran interés, y a la hora en que empezó el debate, a las tres de la tarde, la noticia de la reforma era ya una de las más vistas en los diarios digitales. Como los propios medios, el PP se ha apuntado a los vídeos de gatos, que dan muchas visitas. En este caso, de toda la oposición, que casi nunca le hace caso. Ahora bien, tampoco es que se lo crean del todo. Pese al entusiasmo de la calle, en el Congreso había casi más gente entre el público que en el hemiciclo. No más de cincuenta diputados cuando empezó, y diez del PP, el partido que lo proponía. Llegó a 17 en algunos momentos de intensidad.

Este triunfo arrollador del PP en la tarde del martes, por ser noticia, pone en evidencia más bien una debilidad: el partido de Mariano Rajoy solo puede tener un día tranquilo en el Parlamento con leyes de mascotas, asuntos inofensivos y amables. Si no, se pasa el día con la calculadora. O con el reloj. De hecho el siguiente punto del pleno ha sido la propuesta de ley de Unidos Podemos, colada contra la voluntad del PP por un despiste horario, de eliminar la regla de contención de gasto de los ayuntamientos que les impide invertir en gasto social su superávit. Previsiblemente también será aprobada mañana miércoles con el apoyo del PSOE. Y todo porque el veto del Gobierno llegó cuatro minutos tarde, fuera de plazo, por un problema con el servidor. Se cae Internet en Moncloa una tarde, o se amodorra el subsecretario de vetos, y el Ejecutivo pierde una votación en el Congreso dos semanas después. Y mientras Rajoy aún no sabe bien cuándo sacará adelante los Presupuestos. El PNV le sigue dando largas.

El Gobierno de Rajoy no ha aprobado una sola ley orgánica en todo el año. Ningún real decreto legislativo. Solo nueve leyes, y además la mayoría son trasposiciones de normas europeas. El marasmo parlamentario reside en la paradoja de un Gobierno que no puede hacer demasiadas cosas, salvo si se las curra muchísimo, combinado con una oposición a la que intenta por todos los medios no dejar hacer nada. Usa dos trucos dilatorios: vetar propuestas con el pretexto de que no caben en los presupuestos –van 43 este año- y alargar las iniciativas con enmiendas infinitas –la del nuevo estatuto valenciano lleva 42 aplazamientos-, y hay una treintena atascadas en el limbo

Por eso el debate de hoy sobre la ley de los animales ha sido un agradable espejismo, como si el PP necesitara darse un respiro, quizá nostálgico, de los días de la mayoría absoluta. Por algo era el momento de la siesta, propicio para ensoñaciones contando ovejitas. Parecía incluso un pleno de otra época más plácida, porque no se hablaba de Cataluña. Hasta que le tocó a Esquerra y aludió al hecho diferencial: “Los catalanes hacen cosas y para la legislación catalana los animales no son cosas”. Dijeron que ellos ya lo habían hecho antes, y es verdad. Tienen una ley desde 2006.

Todos los grupos anunciaron su voto a favor de la propuesta presentada por el diputado popular Avelino de Barrionuevo, aunque varios mostraron su extrañeza por el repentino interés del PP por los animales. También pensaban que la ley podía ser más ambiciosa y, naturalmente, salió el controvertido tema de los toros. “Si ahora son seres sintientes ¿no siente un toro?”, planteó con lógica aplastante el representante de PDeCAT, Sergi Miquel. El de Unidos Podemos, Juan López de Uralde, recordó al PP que llegó a defender la amputación del rabo de los perros argumentando la “peligrosidad del efecto látigo”.

Para este nuevo paso, que pone a la legislación española a la altura del resto de pasíes europeos, será necesario cambiar nada menos que tres normas: Código Civil, Ley Hipotecaria y Ley de Enjuiciamiento Civil. Hasta ahora, en España se considera a los animales meras cosas, un "bien mueble", como una tele o una nevera, que puede ser embargado a su dueño, y su perro acaba en un albergue sin poder ser reclamado. La legislación tampoco contempla qué pasa con una mascota en caso de ruptura familiar. Se las deja tiradas en la carretera en caso de accidente de sus propietarios. Ciudadanos fue el partido más efusivo en su apoyo. “Si no hay perros en el cielo, yo cuando muera quiero ir entre ellos”, proclamó su diputado Guillermo Díaz. Recordó que hay 140.000 animales abandonados cada año en España o que los individuos que despeñaron un jabalí en Asturias no tendrán ninguna pena. El PSOE dio otro dato: un 40% de hogares posee un animal de compañía y se gasta una media de 1.200 euros al año en mantenerlo.

No obstante, para el Partido Animalista (PACMA), que es el mayor partido extraparlamentario en número de votos, la ley, siendo positiva, se queda corta. Recordó que los animales “seguirán siendo propiedades, se les podrá comprar y vender, se podrán usar en espectáculos y podrán ser explotados, seguirán siendo cosas”. En esa línea, parte de la oposición sugirió nuevas medidas al PP, si realmente va en serio, como la bajada del IVA de los veterinarios, eliminar la declaración de bien de interés cultural de los espectáculos taurinos, suspender las subvenciones a esos espectáculos y prohibir la entrada de niños, o frenar la importación de animales de dudosa legalidad.

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