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'IN MEMORIAM'

Muere Gabriela Morreale de Escobar, una gran científica de la salud pública

Contribuyó de forma decisiva a la formación de varias generaciones de investigadores a los que transmitió su pasión por el conocimiento

La científica Gabriela Morreale de Escobar.
La científica Gabriela Morreale de Escobar.

Con el fallecimiento de la profesora Gabriela Morreale de Escobar el 4 de diciembre en Madrid, España pierde uno de sus grandes activos científicos. Natural de Milán, donde nació en 1930, obtuvo la licenciatura en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada. En su tesis doctoral demostró, mediante determinaciones precisas de yodo en agua y orina, que la incidencia de bocio en las Alpujarras estaba estrechamente ligada a la deficiencia de aquel elemento. Aquí comienza una carrera científica brillantísima junto a su esposo, Francisco Escobar del Rey, fallecido en diciembre de 2015, con contribuciones decisivas en el campo de la fisiopatología tiroidea.


Implantó en España la técnica de detección de hipotiroidismo congénito en la sangre del talón de recién nacidos

Ambos efectuaron una estancia posdoctoral en la Universidad de Leiden (Holanda), especializándose en el estudio de la glándula tiroides. A su vuelta a España en 1958, se incorporaron al Consejo Superior de Investigaciones Científicasy en 1974 se trasladaron a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde junto con Alberto Sols fundaron el Instituto de Investigaciones Biomédicas.
Sus contribuciones científicas forman un cuerpo doctrinal sin el que no es posible entender la fisiopatología tiroidea como la entendemos actualmente. Desarrolló el concepto, muy novedoso en su tiempo, de que había una relación muy estrecha entre el metabolismo (desyodación) de la T4 y su actividad hormonal. Igualmente, a contracorriente de ideas establecidas, demostró que la placenta no es impermeable a las hormonas tiroideas, y que la transferencia de hormona tiroidea de la madre al feto, demostrable desde etapas muy precoces del embarazo, es relevante en el desarrollo cerebral del feto.

Fue presidenta de la Euopean Thyroid Association y de la Sociedad Española de Endocrinología


Su trabajo ha tenido un gran impacto en la salud pública: implantó en nuestro país las técnicas de detección precoz de hipotiroidismo congénito mediante la medida de TSH y T4 en la sangre del talón de recién nacidos, un programa que ha evitado miles de casos de cretinismo.
Realizó un gran esfuerzo para convencer a las autoridades sanitarias, mediante acopio de datos en poblaciones de diverso nivel socioeconómico, de la absoluta necesidad de implementar la yodación de la sal común para asegurar un nivel de ingesta de yodo adecuada. Contribuyó al concepto de hipotiroxinemia materna y sus consecuencias en modelos experimentales y en poblaciones humanas, y señaló la necesidad de suplementación con yodo a las embarazadas.
Además, realizó una intensa actividad en el seno de las sociedades científicas. Fue presidenta de la European Thyroid Association y de la Sociedad Española de Endocrinología y vicepresidenta de Sociedad Española de Bioquímica.


Contribuyó de forma decisiva a la formación de varias generaciones de científicos a los que ha transmitido su pasión por el conocimiento, el rigor experimental y la preocupación por la salud de poblaciones en riesgo.