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Rajoy aleja toda opción de reforma

El presidente supedita la reforma de la Constitución a que defienda la soberanía nacional y reclama especificar desde el inicio qué se quiere cambiar

La Constitución española aprobada en 1978 por amplísimo consenso se mantendrá sin cambios por un tiempo indeterminado. La necesidad que hace 39 años sintieron los legisladores constituyentes no es ahora generalizada y quienes abogan por la reforma parten de presupuestos diferentes. Mariano Rajoy tiene en cuenta estos elementos para retrasar el comienzo de las negociaciones hasta tener certeza de que los cambios serán compartidos. El Ejecutivo no considera suficiente un acuerdo con el PSOE y Ciudadanos, sino que ve imprescindible mayor diversidad, ya que las reformas serán sometidas a referéndum como ya ha anticipado Podemos, que tiene representación suficiente para obligar a la consulta. El PSOE sí aspira a que el diálogo se abra en septiembre.

Mariano Rajoy y Pedro Sanchez, en la recepción del Congreso. En vídeo, declaraciones de Mariano rajoy, presidente del Gobierno. VÍDEO: ATLAS

En 1978 había un objetivo que era la reconciliación de los españoles tras la dictadura de Franco y dotar a España de estructuras democráticas, además de empezar el camino de la integración en Europa. Estos aspectos se recordaban ayer en el Congreso durante la celebración del 39 aniversario de la Constitución, como cada 6 de diciembre desde 1978, cuando fue aprobada en referéndum. Esos objetivos eran una necesidad para las fuerzas políticas nuevas y para las que venían del exilio.

Ahora no hay un objetivo común aunque quienes impulsan la reforma, al menos, claman por la oportunidad de discutirlo. El PSOE está a la cabeza de la demanda de introducir cambios. Mariano Rajoy, sin embargo, ayer puso distancia y condicionantes. No se puede tocar ningún artículo que afecte a la soberanía nacional; el consenso debe ser “muy generalizado, como en 1978” y hay que establecer el perímetro de la reforma. Qué se quiere modificar, por qué y para qué, expresó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en uno de los muchos corrillos que se produjeron ayer en torno a miembros del Gobierno y de la oposición.

En fuentes del Ejecutivo precisaron que tanta prevención y cautela viene dada al tener muy presente el proceso de reforma constitucional y las intenciones distintas de los grupos de la Cámara. “La reforma va a terminar en un referéndum, por lo que hay que llegar a ello con el máximo consenso”, advirtieron estas fuentes sobre la intención de Unidos Podemos de provocar una votación sobre cualquier cambio constitucional. Todo lo que se reforme debe llevar la firma de la inmensa mayoría, incluidos los nacionalistas y el partido de Pablo Iglesias.

El optimismo del PSOE

Ahora esta situación se antoja imposible, pero puede evolucionar. Esta es la posición del PSOE, que no ve tan mal las cosas. El líder de los socialistas, Pedro Sánchez, que en su momento arrancó a Rajoy el compromiso de analizar la reforma de la Constitución a cambio de su apoyo a la aplicación del artículo 155 en Cataluña, considera posible abrir la negociación en septiembre, informa Elsa García de Blas. A pesar de los mensajes del Ejecutivo, el líder socialista ve, sin embargo, que “la derecha se mueve”, según comentó a los periodistas.

La reforma de la Ley Fundamental es vista por buena de los grupos parlamentarios así como por expertos en Derecho Constitucional como una vía para reconocer mejor la singularidad de Cataluña dentro de España y aliviar de esta manera el conflicto independentista.

El único punto de no disputa de ayer entre el PP, PSOE y Ciudadanos fue la defensa del acuerdo al que llegaron para aplicar el artículo 155 de la Constitución, por el que el Estado ha intervenido la Generalitat de Cataluña. Es más, lo utilizaron como ejemplo para reivindicar la utilidad de la Constitución vigente.

“Como ha quedado demostrado en las últimas fechas, esta es una Constitución que puede defenderse cuando es objeto de ataques por parte de gobernantes y dirigentes políticos, como ha ocurrido este año”, señaló Mariano Rajoy. “Por primera vez en la historia se ha aplicado un artículo plenamente constitucional y plenamente democrático como es el 155, que existe en todos los países de nuestro entorno y solo se utiliza en circunstancias excepcionales”. Tampoco se quedó atrás el líder del PSOE. “La Constitución se defiende, se aplica y se reforma”, afirmó Sánchez. “La aplicación del 155 ha demostrado la resiliencia de la Constitución ante un ataque a la integridad territorial”, añadió. En la defensa de lo hecho en Cataluña estuvo igualmente el presidente de Ciudadanos. “Más que nunca la Constitución hay que aplicarla y se ha demostrado que es lo mejor que podíamos hacer”, defendió Rivera.

Pocos más elementos de acuerdo hubo ayer porque son muchas las fisuras sobre la reforma de la financiación autonómica que todos los presidentes de comunidades reclaman. Rajoy recordó que está en marcha el estudio del nuevo sistema, con un equipo técnico, pero falta concretar cuándo se rematará. La crítica la encabezó ayer la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que acusó al presidente de no moverse. Rajoy, no obstante, recordó que la nueva financiación tendrá que ser votada en el Congreso y el PP solo cuenta con 137 diputados cuando necesita 176 para aprobar esa ley orgánica. No será posible sin el apoyo del PSOE.

“Ni puedo ni quiero hacerlo sin el PSOE, un partido que gobierna en muchas comunidades autónomas”, precisó Rajoy. No respondió el presidente a la pregunta de si esta legislatura será la de la reforma de la Constitución, que el próximo año cumplirá su 40º aniversario.

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